Economía

El buen dato de PIB en China oculta el lado más oscuro de una economía que va a diferentes velocidades

  • La tasa de paro repunta por sorpresa tras varios meses de caídas
  • Las ventas minoristas quedan muy por debajo de lo previsto por los expertos
  • La economía diverge: la inversión crece en unos sectores mientras que el consumo sufre
Vistas de un edificio en Pekín. Foto de Bloomberg

Tras el suspense generado en China por el retraso en la publicación de varios datos clave en la economía, el fin del Congreso del Partido Comunista ha dado vía libre a la publicación de los mismos. Las filtraciones sobre el dato de PIB estos días estaban en lo correcto, la economía de China creció más de lo previsto en el tercer trimestre del año. Sin embargo, este buen dato oculta el lado más oscuro de la economía china: una recuperación incompleta que está dejando atrás a las familias y el consumo.

Aunque el dato de PIB (el más importante a primera vista) ha sido bueno, rebasando las expectativas de los mercados y analistas, lo cierto es que detrás de la recuperación se esconde una cruda realidad. El consumo sigue de capa caída (no termina de repuntar), la tasa de paro ha subido en dos décimas y el inmobiliario (la vivienda es el principal activo de las familias chinas) sigue cayendo en picado. Todo esto ha quedado reflejado en la fuerte corrección de las bolsas chinas, que cotizan una desaceleración económica a la que el Partido Comunista no puede hacer frente.

Commerzbank: "En los próximos trimestres, es probable que el impulso del crecimiento sea lento, ya que persisten los vientos en contra derivados de la política de cero covid y la recesión inmobiliaria"

El producto interior bruto (PIB) de China creció un 3,9% intertrimestral en el tercer trimestre de 2022, según datos oficiales publicados este lunes. El dato supone un repunte frente a la caída del segundo trimestre, cuando se redujo un 2,6% en comparación con el primero debido a las estrictas restricciones y confinamientos impuestos por las autoridades ante los peores rebrotes de la covid en dos años. En la comparación interanual, el PIB chino también avanzó un 3,9% en el tercer trimestre (frente al 0,4% anterior), mientras que en el acumulado entre enero y septiembre la subida es del 3%.

La polémica con el PIB

La Oficina Nacional de Estadística debía haber publicado estos datos el pasado día 18, pero pospuso de forma abrupta y repentina la cita en la víspera, sin ofrecer explicaciones al respecto ni una nueva fecha, lo que disparó las sospechas entre algunos analistas. Sin embargo, según fuentes citadas por Bloomberg, el retraso se debió a que quienes debían firmar los documentos físicos para la publicación de los datos se hallaban aislados en una "burbuja" anti-covid del XX Congreso del Partido Comunista, que finalizó este sábado.

Aunque el dato de PIB ha terminado siendo positivo, Tommy Wu, economista de Commerbank pide no lanzar las 'campanas al vuelo' porque este crecimiento elevado tiene parte de espejismo si se tiene en cuenta el estancamiento de la economía en el segundo trimestre. El PIB ha rebotado con intensidad gracias al efecto base que proporcionaba el estancamiento de los tres meses anteriores: "El aparentemente fuerte crecimiento intertrimestral se debe en gran parte al efecto base segundo trimestre, cuando la economía se contrajo un 2,7% intertrimestral como resultado del cierre de Shanghái. En los próximos trimestres, es probable que el impulso del crecimiento sea lento, ya que persisten los vientos en contra derivados de la política de cero covid y la recesión inmobiliaria".

China es una economía a tres velocidades

China es ahora una economía que avanza a tres velocidades diferentes (infraestructuras, industria e inmobiliario). Wu destaca que "los indicadores mensuales sugieren una divergencia en el crecimiento entre el consumo y la inversión. El sólido crecimiento del valor añadido industrial del 6,3% anual en septiembre estuvo respaldado por una sólida inversión en activos fijos que creció un 6,6% en términos nominales" (como se puede ver en el gráfico).

Por otro lado, ya comienzan a verse algunas de las tendencias que quiere 'cronificar' el gobierno. Pekín intentará transformar las infraestructuras y la industria del país para que China se convierta en una economía avanzada y puntera a nivel tecnológico. Del logro de todo esto dependerá el bienestar de la población china. Sin embargo, como ocurre con todas las transiciones, los grandes cambios suelen generar ganadores y perdedores. Ahora, en el más corto plazo este movimiento está golpeando de lleno al consumo y a las familias en China, que durante años han dirigido su ahorro hacia la inversión en vivienda, un sector que ya no es estratégico para Pekín y que está sufriendo el grueso de la crisis.

Pekín deja caer la vivienda, pero a cambio quiere canalizar esos recursos hacia el sector de las infraestructuras: "El crecimiento de la inversión en infraestructura y la inversión en manufactura (probablemente en las industrias estratégicas respaldadas por el gobierno, como los semiconductores y los vehículos eléctricos) fue fuerte, lo que compensó con creces el impacto del racionamiento eléctrico temporal debido a la ola de calor y la sequía en agosto y la recesión inmobiliaria en curso", comenta el experto de Commerzbank.

ING profundiza en estos datos y explica que entre todas las industrias, la tecnología de la información y el software (clave para Pekín) crecieron más rápido con un 7,9% interanual, mientras que la industria de servicios financieros que creció un 5,5%, y el sector inmobiliario se contrajo un 4,2%. Aunque las exportaciones parecen gozar de buena salud, todo hace indicar que se irán frenando poco a poco.

El consumo y los hogares padecen

Mientras tanto, el crecimiento nominal de las ventas minoristas cayó al 2,5% interanual en septiembre desde el 5,4% de agosto en medio de nuevos brotes y restricciones por el covid. La tasa de paro también ha subido hasta el 5,5% en septiembre desde el 5,3% de hace un mes. La velocidad más baja, representada por el sector inmobiliario, es también el reflejo de lo que está ocurriendo con el consumo en China, muy influido el 'efecto riqueza' que genera la vivienda en los hogares chinos. La confianza de los hogares tiene que lidiar con vientos en contra muy fuertes: a la caída de la vivienda se le suma una creciente tasa de paro.

Como se esperaba, la inversión fija en vivienda se mantuvo débil. La recesión del sector inmobiliario sigue siendo patente; la superficie construida vendida cayó un 17,9% interanual en septiembre, aunque el golpe se ha reducido desde la caída del 42% de abril. Aún así, los precios de la vivienda siguen cayendo mes a mes y ya van trece.

Aunque la vivienda ya no es estratégica para Pekín, tampoco parece probable que se produzca una explosión en este sector, China quiere controlar la caída dejando la burbuja se desinfle a un ritmo pausado: "Es probable que las rondas recientes de políticas de apoyo tarden en filtrarse, y tal vez se necesite apoyo adicional para impulsar la demanda de vivienda de manera significativa. Parece alentador que los apoyos de políticas que ayudan a los promotores completar las viviendas (están sin terminar pese a que sus dueños están pagando hipotecas) pueden tener un impacto positivo", asegura Wu.

"Este conjunto de datos envía un mensaje importante: aunque las medidas de covid son ahora más flexibles, los confinamientos siguen generando una gran incertidumbre para una economía marcada por el trasfondo de la crisis inmobiliaria. Esta incertidumbre significa que la eficacia de las políticas favorables al crecimiento puede verse socavada", sentencia Iris Pang, analista de ING.

Con todo lo anterior, Wu (Commerzbank) cree que "realmente no vale la pena ilusionarse con el repunte en el tercer trimestre, porque la economía de China está lejos de estar fuera de peligro. Esperamos que el impulso económico siga siendo lento mientras persista la política de covid-cero y mientras que la caída del sector inmobiliario no llegue a su fin".

¿Qué pasa con China en el medio plazo?

Más allá del corto plazo, parece que China atravesará una gran transición económica bajo el tercer mandato del presidente Xi Jinping, según los analistas. "Como se esperaba ampliamente, el presidente Xi Jinping se ha extendido a su tercer mandato como líder del partido en el 20º Congreso del Partido Comunista de China. El discurso de Xi en el congreso del partido confirmó que el desarrollo económico seguirá siendo la máxima prioridad. Pero creemos que el enfoque en el 'desarrollo de alta calidad', como reducir la dependencia de la deuda y del inmobiliario para el crecimiento, y el énfasis en la seguridad de todo tipo, probablemente se traducirá en un tipo de camino de crecimiento futuro diferente al esperado anteriormente", asegura Wu.

Estos expertos esperan que China permanezca abierta al resto del mundo, aunque con una dependencia más reducida del comercio exterior y de la inversión, bajo la política de 'dual circulation' que enfatiza el desarrollo del mercado interno. "Esto puede verse, en parte, como la respuesta de China al desacoplamiento tecnológico, especialmente con EEUU. No obstante, la economía operará de manera menos eficiente bajo un desacoplamiento más amplio".

También se verá un ritmo más rápido en las reformas fiscales en los próximos años a medida que se ponga en práctica el concepto de 'common prosperity' (prosperidad común) con el objetivo de cerrar la brecha de desigualdad. Potencialmente, podría cambiar la estructura de riqueza de China con un mayor protagonismo de la clase media.

En conclusión, "es probable que la economía de China pase por una transición económica que reequilibrará los recursos de las industrias inmobiliarias y de menor valor añadido hacia las de mayor valor añadido. Pero el sobreendeudamiento, el desacoplamiento tecnológico y un entorno geopolítico más complejo seguirán desafiando las perspectivas a medio plazo", sentencia Wu.

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