Economía

China busca acelerar su independencia del mundo sin hacer descarrilar el milagro económico

  • Alicia García-Herrero (Natixis): "China no va a ser el motor de crecimiento global"
  • China quiere producir dentro de sus fronteras todo lo que su economía demanda
  • Pekín invierte miles de millones para no depender de la tecnología occidental
Soldado en la plaza china de Tien'anmen. Foto de iStock

El milagro económico de China existe. Desde 1978 (cuando dieron comienzo las grandes reformas), la renta per cápita del 'gigante asiático' se ha multiplicado casi por 30, recortando terreno a buen ritmo a los países desarrollados, incluido EEUU. Sin embargo, China está entrando en una suerte de transición que amenaza con poner fin a este milagro antes de tiempo. Frente al éxito de economías como Corea del Sur, Japón, Taiwán o Singapur, China corre el riesgo de 'ahogarse' antes de llegar a la orilla de la prosperidad, como le ha ocurrido a muchas economías que se quedan atrapadas en la trampa de ingresos medios. En este momento decisivo para China y para el mundo llega el Congreso del Partido Comunista de China, donde se afinarán viejas directrices y se trazarán algunas nuevas con el objetivo de reducir la dependencia de un mundo cada vez más convulso, estirar el milagro económico y repartir los frutos del mismo con una mayor participación de las políticas redistributivas.

Los ojos de medio mundo están puestos en este Congreso del Partido Comunista. El mejor estímulo que puede recibir la economía china (y quizá la mundial) es la flexibilización de las restrictivas políticas de covid, que llevan lastrando la economía del 'gigante asiático' todo este año. Sin embargo, los expertos no prevén un cambio brusco en estas políticas (más bien prevén más de lo mismo) que están reprimiendo la demanda y generando incertidumbre en el país. Esta vez China no saldrá al rescate del mundo.

Alicia García-Herrero, economista jefe de Natixis para Asia-Pacífico no prevé grandes cambios en el Congreso. Además, aunque se puedan trazar y esbozar ciertas medidas, estas no serán oficiales hasta que se celebren otros congresos más específicos a finales de este año. "En todo caso no se van a leventar las medidas de covid cero", asegura García-Herrero en declaraciones a elEconomista.es.

¿Puede China salvar al mundo?

Diogo Gomes, Senior CRM de UBS AM Iberia cree que China cambiar el rumbo de la economía, pero no lo suficiente para sostener el crecimiento global: "La estabilización de la actividad no tendrá efectos positivos significativos para el resto del mundo, en nuestra opinión. Mientras la política de covid cero siga en marcha, la recuperación de China será frágil y estará expuesta a una brusca desaceleración".

García-Herrero va más allá y asegura que "China no puede hacer nada para mantener el milagro económico (crecimiento del PIB por encima del 7% de forma prolongada), China no puede mantener esas tasas de crecimiento, lo que podría es intentar amortiguar la desaceleración, pero tendría que hacer casi lo contrario de lo que está haciendo: levantar las estrictas políticas de covid cero, limpiar el sector inmobiliario o implementando las políticas que han llevado al éxito a Occidente", explica la experta.

De modo que la economía más grande de Asia (segunda del mundo, primera si se analiza en paridad de poder adquisitivo) no va a tirar del carro de la economía en esta ocasión. Lo más probable es que siga perdiendo fuerza en el medio plazo, mientras que a largo plazo todo dependerá de las reformas que se efectúen.  "En cifras, el PIB de China crecerá un 4,5% como mucho (con efecto base), un 4% en el 2024 y de ahí para abajo hasta caer al 2% en 2030. En resumen, China no va ser el motor de la economía mundial".

El experto de UBS tampoco cree que China pueda convertirse en el 'salvador' del mundo como ha ocurrido en otras recesiones/crisis: "Creemos que el optimismo debe seguir siendo moderado porque consideramos que China será bastante reticente a dar marcha atrás en su política general de enfriamiento de los desequilibrios en el mercado inmobiliario".

La economía de China se encuentra prácticamente paralizada tras un segundo trimestre en el que el PIB creció solo un 0,4% interanual. Gomes (UBS) cree que "el estímulo no será tan fuerte como en la expansión que se produjo tras la crisis financiera mundial, en la que la política china dictó las oscilaciones cíclicas de la actividad económica en todo el mundo". 

¿Hacia dónde va China?

Aunque en el Congreso del Partido Comunista de China (CNPCCh) no se tomará ninguna decisión económica concreta, sí se podría debatir la estrategia largoplacista que ya está en marcha para mantener el desarrollo, a la vez que se reduce la desigualdad (common prosperity), se alcanza un modelo más sostenible con el medio ambiente y, sobre todo, más independiente del resto del mundo (China busca ser una suerte de isla económica autosuficiente). Todo ello con una crisis inmobiliaria en plena ebullición, los problemas derivados del covid (y las estrictas políticas impuestas por Pekín), unos mercados financieros turbulentos, un escenario geopolítico extremadamente complejo y una desaceleración económica global que acecha al sector exterior chino.

El 16 de octubre, el Partido Comunista de China comenzará su congreso nacional. Este evento se lleva a cabo cada cinco años para seleccionar a los principales líderes del Partido. Todas las previsiones apuntan a que el presidente Xi Jinping asegurará su tercer mandato, algo que no tiene precedentes desde Mao Zedong.

Con todo, "las políticas emblemáticas de Xi seguirán ganando atención. Entre ellas se incluyen la campaña de 'prosperidad común' (common prosperity), que persigue una distribución más justa de la riqueza, y la 'doble circulación' (dual circulation), que se enfoca en fomentar el mercado interno (mayor demanda y consumo), a la vez que se reducen las importaciones, pero sin restar importancia a las exportaciones", aseguran Tommy Wu y Bernd Weidensteiner, economistas de Commerzbank en una nota para clientes.

Así, es probable que Xi reitere una vez más el papel central del Estado y el PCCh (Partido Comunista Chino) en la economía de China. En los últimos años, China se ha movido en una dirección de mayor estado en detrimento de las reformas basadas en el mercado. El presidente Xi declaró que "China ha entrado en una nueva etapa de desarrollo", cuyo objetivo es convertir a China en una "potencia socialista moderna". El PCCh está trabajando para frenar "la expansión desordenada del capital". No hay que olvidar que la economía de China se define como una economía de mercado socialista. Si bien esto puede parecer contradictorio, implica que el mercado y el socialismo se mueven en paralelo. Entonces, después de décadas de reformas de mercado, el estado ahora está de vuelta.

La vuelta del Estado

"Todo lo anterior queda dentro de la estrategia 'common prosperity': "El presidente Xi Jinping pondrá el acento en la prosperidad común como una estrategia para los próximos cinco años que alejará a China del mercado... Esto se podría materializar en las siguientes políticas: un sistema fiscal más progresivo, gasto social adicional y la desregulación de las pequeñas empresas... en lo que se refiere al sector inmobiliario, es poco probable que el gobierno apoye de manera decisiva un sector que considera demasiado desequilibrado y fuente de desigualdad, centrándose en cambio en las infraestructuras".

La inversión en capital físico de las empresas públicas supera a las privadas
La inversión en capital físico de las empresas públicas supera a las privadas

"En general, es probable que el Estado se convierta en un importante motor de crecimiento, como ha sido el caso en los últimos trimestres, con el crecimiento de la inversión liderado, principalmente, por empresas estatales. El entorno macroeconómico general podría volverse menos atractivo para los inversores internacionales", advierten desde Unicredit.

En este punto coinciden los analistas de Citi, que en un extenso informe sobre la economía china publicado esta semana destacan el 'sorpasso' de la inversión pública sobre la privada por primera vez desde 2005. Tras años de políticas de liberalización y acercamiento al capitalismo, ahora China quiere revertir en parte esta tendencia. La forma de explicar esto es la siguiente: con el capitalismo, China ha conseguido generar mucha riqueza en unos pocos años. Ahora ha llegado el momento de distribuir esa riqueza, pero intentando mantener un crecimiento económico elevado. Alargar el milagro económico a la vez que se golpea a la 'mano invisible' que lo ha logrado. Una misión imposible para cualquiera, menos para China.

Independencia del mundo

Otro punto clave será el de la autosuficiencia. China lleva años intentando reducir la dependencia tecnológica del exterior. Esta dependencia es su mayor debilidad como se está pudiendo ver en la actualidad. El reciente veto a ciertos tipos de chips diseñados en EEUU supone un varapalo para las aspiraciones de progreso tecnológicas en China. Por ello, Pekín quiere que su economía produzca todo lo considera clave para su futuro y reducir, por ende, las importaciones hasta lo mínimo imprescindible (petróleo, por ejemplo).

El comercio es cada vez menos importante en China
El comercio es cada vez menos importante en China

De modo que cabe esperar que Xi dedique parte de su discurso a la idea de la autosuficiencia económica. Este concepto es clave en la ideología comunista china y data de la década de 1960, cuando, tras el desencuentro político entre China y la Unión Soviética, Mao afirmó que China tenía que promover la autosuficiencia económica. En los últimos años, Xi ha revivido este concepto maoísta para movilizar los recursos nacionales y reducir la dependencia de los extranjeros en respuesta a lo que China considera un Occidente más hostil.

¿Qué pretende estrategia? La estrategia de circulación dual (dual circulation) de China apunta precisamente a aislar el mercado interno del resto del mundo al reducir la dependencia de los mercados extranjeros, especialmente cuando se trata de tecnología crítica. El progreso tecnológico es una pieza central de la política nacional y está integrado en el 14º Plan Quinquenal de China.

¿Qué está haciendo Pekín para alcanzar la independencia? El gobierno está proporcionando a las empresas tecnológicas chinas capital físico y financiero mientras que construye un ecosistema de innovación que vincula laboratorios nacionales, universidades y parques científicos de alta tecnología. Recientemente, Xi reiteró su llamada a la autosuficiencia en ciencia y tecnología, afirmando que China debe "dominar más tecnologías centrales con derechos de propiedad intelectual independientes", según detallan los expertos de Unicredit.

Además, la guerra entre Rusia y Ucrania también está fortaleciendo estos patrones. Pekín es cada vez más consciente de esta dura realidad: depender del resto del mundo es una ventaja en muchos sentidos (especializarse en todo es muy costoso y se incurre en pérdidas de eficiencia), pero es un obstáculo insalvable cuando el resto del mundo te ve como una amenaza y quiere impedir tu desarrollo.

En marzo pasado, Xi mostró su preocupación por la dependencia de su país de los productos agrícolas ucranianos, y lanzó un mensaje a la población y al Partido Comunista en el que se alentaba a llenar "el plato de arroz del pueblo chino, principalmente, con grano chino". Además, la dureza de las sanciones occidentales coordinadas contra Rusia ha puesto de relieve los riesgos económicos y financieros asociados con una integración internacional profunda. A principios de mayo, Pekín realizó una 'prueba de estrés' exhaustiva para estudiar las implicaciones de un escenario que involucrara embargos generalizados en su economía.

¿Qué consecuencias puede tener esto? Básicamente, una intensificación de la autosuficiencia económica en China probablemente acelerará la desglobalización al mismo tiempo que aumenta el riesgo de un desacoplamiento económico y tecnológico con EEUU, lo que sin duda supondrá una gran pérdida de economías de escala, menor eficiencia y será un lastre para el crecimiento de la economía mundial. Además, el experto de Unicredit cree que esto "podría conducir a un aumento de las tensiones geopolíticas. Mientras que desde un punto de vista puramente macroeconómico, esto podría implicar más interrupciones en el suministro global y una mayor inflación".

Hacer de la crisis inmobiliaria una oportunidad

Es probable que en el Congreso también se tracen estrategias para que China de un salto en lo que a infraestructuras se refiere. Los recursos asignados al inmobiliario podrían trasvasarse hacía la construcción de infraestructuras, una tarea compleja y costosa, puesto que el capital físico (maquinaría y tecnología) y humano (trabajadores) no es perfectamente sustituible entre ambos sectores. El periodo de transición puede ser duro, pero Pekín parece decidido a emprender un plan de monstruosas inversiones en infraestructuras, mientras que el sector inmobiliario deberá adelgazar a pasos agigantados.

La inversión en infraestructura, aparentemente, se ha convertido en un tema importante. Los dirigentes del Partido Comunista han estado sugiriendo que es necesario "avanzar adecuadamente en la inversión en infraestructura" en varias reuniones. En particular, el presidente Xi presidió la 11.ª reunión del Comité Central de Asuntos Financieros y Económicos (CFEA) en abril de 2022 y pidió "esfuerzos máximos para construir un sistema de infraestructura moderno.

"La tendencia de Pekín a alejarse de la inversión en infraestructura parece haber llegado a su fin, lo que permite que la inversión en infraestructura se embarque en un nuevo camino, al menos, para un crecimiento normal. De hecho, el intenso enfoque de las autoridades en la infraestructura se refleja en la forma de las políticas de estímulo económico durante 2022: si bien el apoyo a la inversión inmobiliaria se ha reducido significativamente en la lista de prioridades del gobierno, el apoyo oficial a la inversión china en infraestructura ha sido abrumadoramente evidente", aseguran los economistas de Citi.

Estos expertos sostienen que desde una perspectiva a largo plazo, China sigue siendo una economía 'subdesarrollada y desequilibrada' incluso en algunas parámetros de infraestructuras tradicionales. "China ocupa el segundo lugar a nivel mundial por longitud de vías férreas y ha construido la red ferroviaria de alta velocidad más grande del mundo. Sin embargo, su kilometraje ferroviario per cápita todavía está muy por detrás de sus pares del G20. El contraste también se aplica a las carreteras. En lo que respecta a la red de tuberías, EEUU tiene 24 veces el tamaño de China en longitud total y lo superaría mucho más en longitud per cápita", según los datos recoplados por Citi en su vasto informe sobre China.

"Mientras tanto, el vasto interior de China está menos desarrollado y aún necesita una inversión significativa. Por ejemplo, la longitud de las carreteras pavimentadas per cápita en la provincia de Henan, en el valle del río Amarillo, en el centro de China, es solo una cuarta parte de la de la provincia costera de Jiangsu. Lo que es aún más preocupante, el 17% de la población de China que vive en pueblos y ciudades todavía no tenía acceso al suministro de agua limpia para 2020. El modelo de crecimiento de alta calidad exige más inversiones en instalaciones y condiciones de vida", sentencian los expertos de Citi.

¿Ha terminado el milagro económico?

La economía de China se encuentra en una de las desaceleraciones económicas más importantes de las últimas décadas. Son muchos los factores que van a lastrar el crecimiento a largo plazo del 'gigante asiático', pero también es cierto que las restricciones del covid y la crisis inmobiliaria no van a durar para siempre. Pekín ha mostrado gran habilidad en los últimos años para manejar burbujas, crisis en determinados sectores y pandemias, pese a los continuos titulares catastrofistas de la prensa occidental.

"Dada la magnitud de la desaceleración del crecimiento económico desde principios de año, la debilidad de la demanda interna y el reciente debilitamiento del comercio exterior, es probable que el desarrollo económico del país vuelva a ser una prioridad en la agenda de los líderes de China", aseguran los economistas de BNP Paribas en un documento publicado esta semana.

Es probable que se implemente una flexibilización de la política de Covid cerca y algunas medidas para apoyar el mercado inmobiliario a principios de 2023. "China tiene ambiciones aún mayores, Pekín pretende alcanzar un nivel de PIB per cápita que se al menos el 50% del de EEUU para 2049, lo que haría que la economía china fuera casi el doble de grande que la de EEUU para entonces", aseguran desde el think tank británico Cebr.

"Nuestra respuesta provisional es que, aunque el crecimiento se ha visto afectado y habrá que reajustar algunos objetivos a un nuevo calendario, todavía hay potencial para un crecimiento más rápido en China que en muchas otras economías. Los dos grandes problemas actuales de China se derivan del objetivo de las políticas de covid cero y el colapso de sus gigantes mercados inmobiliarios", comentan los economistas del organismo británico. Ambas crisis no serán eternas y tienen solución. La solución al covid-19 está cerca en China.

No obstante, "la crisis inmobiliaria es menos fácil de manejar... Pero incluso siendo difícil y actuando como lastre para la economía, solo debería reducir el crecimiento, no detenerlo. Nuestro peor escenario provisional para China, en un contexto de probable recesión mundial, sigue siendo un crecimiento del 1,5% el próximo año y nuestro pronóstico central es de más del 4%. Mientras tanto, es probable que EEUU entre en recesión el próximo año y que el dólar comience a debilitarse a medida que los tipos de interés de EEUU", aseguran desde el Cebr. Esto debería reducir la brecha entre China y EEUU.

"Por lo tanto, es probable que China todavía esté en camino de convertirse en una economía desarrollada e incluso puede que ya esté cerca de alcanzar ese estatus. No obstante, todavía no está claro si superará a EEUU en PIB en dólares corrientes o cuándo podría hacerlo". Esa es la gran pregunta que queda sin resolver para los expertos del think tank londinense.

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