Presidente de Queen's College, University of Cambridge y profesor de la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania

Una vez más, la economía de Estados Unidos y los pronosticadores de mercado están atravesando un momento difícil. Peor aún, mientras que 2023 sorprendió para bien, la desviación de las proyecciones en 2024 podría ser mucho menos favorable.

El año 2023 no fue bueno para el orden económico mundial capitaneado por Occidente. Sorprende que el motivo principal no sea la aparición de un orden alternativo liderado por China, como algunos habían anticipado, sino el estrés interno que impulsó dudas en el mundo sobre su eficacia y legitimidad.

Las empresas, los Gobiernos y los inversores ya estaban navegando un paisaje global nebuloso antes de los acontecimientos trágicos que se desarrollan en Oriente Medio. Pero el conflicto horroroso entre Hamás e Israel, que ya ha producido un sufrimiento enorme y se ha cobrado miles de vidas de civiles, entre ellos muchos niños, ha introducido una nueva capa de incertidumbre para la economía global, el tema de este comentario. Aun en el caso sumamente improbable de que la situación geopolítica mejore rápidamente en la región y otras partes, prevalecerá una profunda sensación de incertidumbre, motivada por cinco factores económicos y financieros.

La economía global este año está llena de sorpresas desconcertantes. El crecimiento del PIB de Japón que actualmente supera el de China y las ventas minoristas de julio en Estados Unidos duplicaron el pronóstico de consenso, a pesar de que la Fed haya implementado uno de los ciclos de alzas de tipos más intenso en décadas.

Uno podría pensar que predecir las próximas medidas de la Reserva Federal de Estados Unidos en materia de políticas se volvería más fácil ahora que ya ha aumentado las tasas de interés diez veces consecutivas, por un total de cinco puntos porcentuales. A no apurarse: sospecho que son pocos, si es que hay alguien, los que saben con certeza qué hará la Fed en su reunión del 13-14 de junio -ni siquiera la propia Fed.

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