Motor

Podría parecer un decorado entre los yates del puerto perfectamente alineados, los Lamborghini rugiendo entre las calles que ascienden por la costa, los famosos de toda índole confundiéndose con los pilotos más rápidos y las escuderías montando sus garajes en plena calle, pero es perfectamente real. Tanto como la historia que garantiza su grandeza en torno a las carreras de Fórmula 1 y que dan gloria a sus estrechas calles. Este 2020, por primera vez en su historia, el coronavirus ha impedido que Mónaco vuelva a respirar este ambiente inconfundible, por eso nos resistimos a no compartir su espíritu indomable y chic a partes iguales en esta artículo.

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Eduardo Salsamendi