Vivienda - Inmobiliario

¿Qué pasará con la vivienda en 2024? Los principales expertos del sector hacen sus apuestas

Proyectos de vivienda en proceso de construcción

La vivienda ha resistido el envite en 2023. La caída en las compraventa de activos residenciales ha sido mucho menor de la esperada y pese a esa menor actividad transaccional los precios han seguido creciendo, si bien es cierto que lo han hecho de forma más moderada que en 2022.

La elevada demanda, muy superior a la oferta, especialmente en el segmento de obra nueva, ha mantenido al alza el valor de los inmuebles pese a la situación de tipos altos -con un crecimiento históricamente rápido-, la inflación y la inestabilidad generalizada.

El horizonte para el próximo año se vislumbra más despejado, notándose una importante diferencia entre el primer y el segundo semestre. El verano será un punto de inflexión ya que se espera que en la segunda mitad del año los tipos puedan empezar a bajar lo que supondrá un importante empuje para un sector que ya tiene una buena inercia en su actividad.


Así, los expertos inmobiliarios consultados por elEconomista.es se muestran optimistas sobre como evolucionará el negocio el próximo ejercicio. Uno de los puntos más críticos para el mercado residencial es el suelo, la materia prima de cualquier desarrollo inmobiliario. En este sentido, los directivos confían en que se den correcciones a la baja del precio del suelo, además de una estabilización de los costes de construcción y ajustes de los tipos a partir del segundo trimestre. Todo esto les permitiría acceder de nueva a unas operaciones con márgenes más atractivos.


En cuanto a qué pasará con el precio de la vivienda, la sensación generalizada entre las empresas del sector apunta a una subida moderada de precios, algo más pronunciada en los activos de obra nueva donde se concentra una demanda más solvente y también donde se acusa una mayor falta de producto, ya que el miedo a una futura crisis ha frenado un poco la producción. Asimismo, se pueden dar ajustes ligeros de precios en mercados muy concretos con baja actividad.


Concretamente, de cara a 2024 se espera que continuará la tendencia actual en cuanto al número de transacciones inmobiliarias, con una reducción de entre el 5% y el 8% en el número de operaciones respecto a este año, pero manteniendo un volumen de compraventas notable, ya que el 2023 posiblemente cerrará siendo el segundo o tercer mejor año desde 2007.
Sin embargo, esta reducción de las compraventas no se verá reflejada en los precios, ya que seguirán aumentando en cifras similares a las de este año, con avances situados en torno al 1,5% y el 2,5%.


En la parte de inversión se espera que las nuevas formas de Living sigan su crecimiento y consolidación en España. Así, se consolidará la inversión en activos como el Coliving, FlexLiving, Senior Living, Cohousing, Intergenerational y otras nuevas fórmulas que pueden ir surgiendo. Todas ellas son el reflejo de una demanda cambiante que busca flexibilidad, comunidad y una relación calidad precio adecuada a sus necesidades.


Los directivos también han puesto sobre la mesa algunos de los retos a los que se enfrenta el sector inmobiliario como puede ser la subida de los costes o la falta de mano de obra. Si bien, entre los retos importantes a abordar se encuentra aumentar la accesibilidad al mercado residencial, sobre todo para las clases más desfavorecidas, a través de vivienda social y asequible. En España, respecto al total de viviendas, solo el 2,5% pertenece a este segmento, mientras que la media comunitaria se sitúa en el 9,3%.

Por eso aseguran que es imprescindible movilizar suelo público para cumplir con los objetivos establecidos de aumento del parque de vivienda. Por otro lado, los criterios ESG se consolidan como una prioridad, tanto para los inversores como para los usuarios, con el objetivo de seguir transformando el sector y generar un mayor impacto en el nuevo año.

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