Política

La 'ventana de Overton', el truco de Trump y Vox para hacer aceptable lo impensable

  • Un líder político puede forzar la opinión pública 'blanqueando' asuntos radicales
  • Vox ha seguido la estela de Trump utilizando la magia de esta herramienta
  • Cuestionar la violencia de género ha pasado de ser impensable a aceptable
Imagen: Dreamstime.

Divorcio, aborto, eutanasia, vientres de alquiler, canibalismo, prostitución, desigualdad... Cada sociedad y cada tiempo atesoran sus propios temas tabú, asuntos que no aparecen en la agenda de políticas públicas ni en el debate social por encontrarse bajo un tácito revestimiento de rechazo por parte del público. Por el contrario, las cuestiones disponibles para el debate abierto conforman lo que en ciencia política ha sido bautizado en el siglo XXI como 'ventana de Overton', un espacio estrecho que enmarca aquello que ubicamos en los límites de lo aceptable y donde exigimos a los representantes que establezcan sus propuestas.

El concepto homenajea en su nombre a su ideólogo, Joseph Overton, fallecido exvicepresidente del Centro Mackinac, uno de los más prestigiosos institutos de investigación de políticas públicas de EEUU. En el desarrollo de esta idea, Overton describió cómo un político solo podía optar a ganar votantes -o no ser castigado por ellos- si sus políticas permanecían en el interior de una ventana que sólo apuntaba a lo que la sociedad estaba dispuesta a tolerar en ese momento. Los líderes más hábiles, sin embargo, son capaces de forzar los límites de la ventana para introducir en ella asuntos ubicados fuera del marco, considerados inaceptables por la opinión pública para que, una vez dentro del debate, sean percibidos como tolerables. De este modo, el líder en cuestión podría implementar sus planes con la garantía de que estos no serán rechazados de plano por la sociedad. En la ventana de Overton, las ideas pasan de ser impensables a radicales, y de ahí a ser aceptables, luego sensatas, populares, hasta que finalmente se articulan en material apto para moldear políticas.

En diciembre de 2014, sólo un 8% de los republicanos tenían una opinión favorable hacia Putin, pero después de las elecciones de 2016 el porcentaje engordó hasta el 36%

En la política norteamericana, Trump ha emergido como el maestro más grotesco en el uso de esta herramienta, empujando los límites de la ventana para introducir ideas radicales como la expulsión de la inmigración, la cara positiva de los neonazis o el acercamiento con Rusia, eterno enemigo estadounidense. Así, desde sus primeros meses como presidente de EEUU, el magnate comenzó a vincular sin complejos los atentados terroristas que sucedían en cualquier lugar del mundo con la inmigración -usando datos no siempre ciertos, lo que hoy conocemos como 'posverdad'-, y llamando a países pobres "agujeros de mierda" para que sus ultraconservadores planes de inmigración -la construcción del muro de México como punta de lanza- fuesen tolerados por la sociedad. O, al menos, formasen parte de una realidad 'debatible'. De este modo, el presidente ha logrado desplazar los límites de la ventana, introduciendo una idea -el muro- que antes estaba en el área de lo impensable, fuera del espacio en el que se mueve la política.

Otro ejemplo de cómo Trump ha desplazado la ventana lo compone la relación con Rusia. Sus numerosas declaraciones positivas sobre el presidente Vladimir Putin y el acercamiento entre ambos ha provocado cambios en la opinión pública estadounidense con respecto al archienemigo de la nación. En diciembre de 2014, sólo un 8% de los republicanos tenían una opinión favorable hacia Putin, pero después de las elecciones presidenciales de 2016 y de los mensajes positivos de Trump en esta cuestión, el porcentaje engordó hasta el 36%, según sondeos realizados por YouGov.

Vox se asoma a la ventana

¿Funciona la ventana de Overton en la política española? El meteórico ascenso de Vox en los últimos meses lo ha demostrado con creces, convirtiendo el partido de extrema derecha en el actor que mejor encarna su esencia. Caracterizado por una sigilosa andadura que se remonta a cinco años en la escena política de nuestro país, Vox no se ha disparado hasta las elecciones andaluzas, donde ha cosechado un triunfo que le ha otorgado pleno protagonismo en la formación del nuevo gobierno. Los 12 diputados logrados por la formación que preside Santiago Abascal vienen avalados por la asunción de ideas inaceptables hasta hace poco, como la supresión del estado de las autonomías, la derogación de la ley contra la violencia de género o la deportación de inmigrantes legales que cometan delitos leves. De ser una suerte de partido residual de los críticos de Rajoy en pleno pataleo por la crisis económica, Vox se ha transformado en una opción real para miles de votantes -400.000 sólo en Andalucía-. ¿Cómo ha sucedido esto?

Si el político se posiciona muy alejado del espacio de lo aceptable y no logra mover la ventana hacia su punto de interés, el marco podría acabar por romperse

Parte de su éxito se explica por la habilidad de sus líderes en detectar cuestiones en las que existe una división o perspectiva no mayoritaria latente y no representada en el debate público. Una vez se detecta un asunto concreto, el político puede forzar la ventana de Overton para introducirlo en el debate público sin arriesgarse demasiado, ya que cuenta con que este riesgo se traduzca en una masa de apoyo antes dormido o desactivado que acabará por aflorar. El mejor ejemplo lo dibuja la postura del partido con respecto a la violencia de género. Hasta que no fue cuestionada introduciéndola en el interior de nuestra ventana, la existencia de un conflicto grave en la sociedad española por las decenas de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas cada año era un tema incontestable. Sin embargo, Vox ha convertido la inaceptable idea de que no se necesitan medidas para frenar la violencia contra las mujeres en una cuestión susceptible de ser debatida y replanteada, forzando incluso cambios en el discurso de otras formaciones -el Partido Popular ha asumido algunas tesis defendidas por Vox-.

Siguiendo este idéntico proceso, Vox ha introducido en la ventana de lo aceptable temas que parecían no tener contestación en el grueso de la sociedad española, poniendo en bandeja la supresión de las comunidades autónomas, la ilegalización de partidos contrarios a la unidad territorial de España, la supresión de las cuotas de género en las listas electorales o el cierre de mezquitas.

De momento, y sólo contando con la experiencia andaluza, Santiago Abascal parece haber dado con la estrategia perfecta. No obstante, Joseph Lehman, actual presidente del Centro Mackinac, advierte de que la ventana de Overton no ofrece una fórmula mágica sin fisuras. Si el político se posiciona muy alejado del espacio de lo aceptable y no logra mover la ventana hacia su punto de interés, el marco podría acabar por romperse. Tendremos que esperar unos meses, hasta la cita electoral de mayo, para comprobar si Abascal sigue haciendo magia desde su ventana.

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