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La crisis de la almendra española: el aumento de importaciones hunde su rentabilidad

  • Cada año aumentan las compras en Estados Unidos, más baratas, aunque de peor calidad
  • La producción nacional lleva años sufriendo por la sequía y la falta de agua
  • Muchos agricultores se plantean la continuidad del cultivo en la situación actual
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Los productores de almendras se enfrentan a otra campaña difícil, aunque al menos empiezan a encontrar algún motivo para ser optimistas. La falta de lluvias de los últimos meses en las comarcas productoras, que se suma a las graves sequías vividas en los últimos años, han impedido que se recupere la producción. Aunque lo peor para los agricultores es la caída de la rentabilidad, junto con el aumento de las importaciones, que hace que se estén replanteando mantener los cultivos.

El lado positivo, que lo hay, está en la calidad de la almendra, que este año es muy buena, y mucho mejor que la de la anterior campaña, según las estimaciones de Unió Llauradora, recogidas por Europa Press.

La gran cuestión que se plantea el sector es cómo va a evolucionar el volumen de producción. En el caso de Unió, sus encuestas prevén una caída de producción que rondará el 9% respecto al pasado ejercicio, que ya fue una de las más bajas del siglo.

Más optimista es el cálculo que hace la Mesa Nacional de Frutos Secos, que reúne a la práctica totalidad del sector, y que prevé un aumento de la producción del 10%. Lo achacan a la entrada de nuevas plantaciones de regadío, intensivo y superintensivo ha colaborado en que la campaña no haya tenido unos datos negativos y los productores hayan podido compensar los efectos de la sequía y, en general, la falta de agua.

Solo son previsiones, que obligan a estar pendientes, de nuevo, del clima en las zonas productoras. En las próximas semanas la clave estará, sobre todo, en las zonas de secano, que serán las que marquen el nivel final de producción.

Caída de la rentabilidad

Pero la mayor preocupación, como apuntábamos al principio, está en la alarmante falta de rentabilidad en las explotaciones. Los precios de la campaña pasada fueron un 60% inferiores a los de 2015. Una situación que incluso hace que los agricultores españoles, a pesar de ser el segundo país con mayor volumen de producción, se estén planteando la viabilidad de sus cultivos, porque no ven la fórmula para lograr que los precios remonten.

En este caso, la culpa está en el aumento de las importaciones. Cada año es mayor el volumen de importación de almendras de California, cuyo precio es cada vez más bajo. Solo en la Comunitat Valenciana, han aumentado un 45% en los últimos 15 años. El precio de las almendras norteamericanas se sitúa en 3,63 euros el kilo, lo que supone un descenso del 26% respecto a 2022. Unos precios con los que es casi imposible competir.

Almendras en un cuenco.
Almendras. | Imagen: Dreamstime

Hay que tener en cuenta que, según denuncian los agricultores, el producto de Estados Unidos es de mucha peor calidad, como demuestran las detecciones de aflatoxinas. Pero como principal productor mundial, es un mercado muy fuerte y hace casi imposible competir. De hecho, para muchas asociaciones, se trata de auténtica competencia desleal.

Futuro incierto

También tienen palabras para los empresarios españoles, que cada año reducen la compra de almendra autóctona en favor de la importada, hundiendo a los agricultores nacionales.

Una situación muy complicada, que amenaza con poner en peligro la producción de almendras en España, con terribles consecuencias para las comarcas afectadas. Y mientras tanto, los agricultores de Estados Unidos no levantan el pie del acelerador, alcanzando esta campaña la segunda mayor cosecha en toda su historia.

Y si por la competencia estadounidense no fuera suficiente, ahora también llega la amenaza australiana, de mucha mayor calidad, que en este caso afecta a los cultivos en ecológico.

Para tratar de encontrar una solución antes de que sea demasiado tarde, los productores españoles exigen que se tomen medidas para minimizar los efectos de la grave situación climática, con ayudas para poder replantar árboles muertos por la sequía, que haya más zonas que se puedan a acoger a las ayudas de la PAC de frutos secos y dotaciones mínimas de agua para salvar almendros en fase casi terminal. Si no se actúa, la situación puede ser irreversible.

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