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Así es la historia de las zapatillas On: la marca que nació en un garaje en los Alpes suizos y que Roger Federer lanzó a la fama

En plena pandemia provocada por el Covid-19, la marca deportiva On, de origen suizo y creada en 2010, tuvo un impulso global gracias a un nicho de fieles seguidores y a un ilustre y elegante tenista. Hablamos de nicho porque solo eran apreciadas por unos pocos, al ser consideradas "feas" por el extraño diseño de la suela con orificios. Sin embargo, cuando Roger Federer invirtió en ellas, y se convirtió en el rostro de la marca, la historia de esta compañía, que nació en un garaje en medio de los Alpes, tuvo un giro trascendental.

Era tan "feo" el primer prototipo de zapatilla que se diseñó hace más de 14 años que los propios fundadores lo bautizaron como calzado 'Frankenstein'. Y es que, no tenía nada de convencional. Ni el color, ni el tamaño, ni el diseño de su suela. Pese a ello, el proyecto tenía un objetivo claro: revolucionar la sensación al correr. Y en eso sí dieron en el clavo.

"Se veía horrible como el infierno y estaba improvisado. Pero cuando corrimos con ellas dijimos: 'Es una sensación única. Similar a andar en una bicicleta de suspensión total'", manifestó a Forbes David Allemann, uno de los tres fundadores de On.

Pese a lo feo que resultaba para muchos, el calzado era cómodo y resolvía muy bien las pruebas de las carreras de running. Esto permitió que los tres amigos que crearon el modelo en un garaje en los Alpes suizos forjen un negocio el cual tomó forma en enero de 2010 con el nombre de On Holding AG y que mejoró la oferta que existía de las tradicionales zapatillas como Nike, Adidas, Puma y New Balance.

"Productos creados por atletas, para atletas"

Una de las frases más insignes de la compañía es "Productos creados por atletas, para atletas" y eso responde a su origen. Cuando Olivier Bernhard, atleta retirado, quiso crear un calzado running que brinde una sensación de trote totalmente diferente. Así, empezó a experimentar un modelo de zapatilla hecho con trozos de manguera que pegaba a la suela de un prototipo.

A este desarrollo, se sumaron Caspar Coppetti y David Allenann quienes se convirtieron en socios del proyecto. Tras su llegada, salió a la luz el prototipo del modelo 'Running On Clouds', el cual tenía como objetivo convertirse en la zapatilla de mayor rendimiento jamás creada gracias a su particular suela, de "aterrizajes suaves y despegues potentes", según detalla la marca en su web. Todo esto avalado por la fabricación y tecnología más avanzada de la ingeniería suiza.

Fue tal el efecto innovador de este calzado, que un mes más tarde de la fundación de la empresa, los prototipos ganaron el premio ISPO BrandNew, uno de los galardones más importantes en el mundo de las creaciones en el deporte. A mediados de 2010, las nuevas zapatillas On, se empezaron a comercializar en las tiendas deportivas. Los primeros clientes, que apostaron por esta desconocida marca suiza fueron corredores que priorizaban la comodidad ante cualquier cosa y que estuvieron dispuestos a desembolsar 180 euros por un par de estos ejemplares.

Revolución y fichajes de élite

Un año más tarde, un estudio sobre la resistencia de los corredores evidenció que aquellos que utilizaban esta marca mostraban frecuencias cardiacas más bajas y niveles de lactato en sangre más bajos que los demás corredores. Algo que elevó la eficacia de estas zapatillas. Ya en 2012, lanzaron 'Cloudracer', la zapatilla de competición de la marca, por lo que consiguieron una mención por parte del Wall Street Journal como "una de las zapatillas de running más revolucionarias del mercado".

Hasta ese momento, los aspectos técnicos de la zapatilla estaban claros y más que comprobados por los expertos y deportistas, pero hacía falta un empujón en las ventas para que dejara de ser solo un producto consumidos por un nicho. Así, en 2013, llegó a la compañía Martin Hoffmann, como director de finanzas, Marc Maurer, como jefe de operaciones y abrieron una nueva oficina en Portland, Oregon, Estados Unidos, lugar donde la marca empezó a confirmar su tendencia al alza de la mano de nuevos modelos como las nuevas Cloud, las Cloudflyer, las Cloudsurfer, las Cloudflow y su versión de montaña, las Cloudventure.

Además, en este periodo la marca deportiva suiza entró en el mundo de los fichajes de deportistas de élite como el caso de la triatleta Nicola Spiring, incluso, fue el patrocinador de una selección de deportistas refugiados que participaron en los mundiales de atletismo de Londres en 2017. Un hito que levantó su imagen inclusiva, pero querían más. Faltaba la guinda del pastel.

"Su majestad" llega a On y debut en Wall Street

Fue en 2019 que On anunció un fichaje de lujo. El tenista Roger Federer llegaba a la compañía, no solo como rostro, sino que también como inversor y parte del equipo de desarrollo de su línea de zapatillas de tenis. Con esta incorporación se renovaron los modelos deportivos y su estética convirtiéndose en más elegantes y eficaces.

La armada deportiva suiza estaba completa y esto solo empujó aún más a la marca al éxito al punto de debutar en la Bolsa de Nueva York con unas acciones valoradas en 24 dólares y al poco tiempo llegando a los 51 dólares.

En 2020 la compañía de las dos letras emergió de la pandemia con ingresos de más de 425 millones de dólares, un aumento del 59% en un año, según datos de Forbes. Para el primer trimestre de 2021, las ventas netas de On alcanzaron los 343 millones, un 85% más en comparación con el mismo período en 2020. En 2024, la empresa vale en Bolsa alrededor de 11.000 millones de dólares

Según datos del medio económico, la participación de Olivier Bernhard en el negocio tiene un valor de 623 millones, mientras que David Allemann y Caspar Coppetti tienen participaciones por valor de 567 millones y 579 millones, respectivamente. Cifras llamativas, si se recuerda al primer prototipo de On hecho con trozos de una manguera del patio de Bernhard.

En la actualidad la marca suiza solo piensa en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. "Nuestro objetivo como marca es estar en el podio en LA 2028", señalan desde On. Y el sueño podría convertirse en realidad, ya que atletas que llevan sus zapatillas ya han ganado las maratones de Boston, Nueva York y Barcelona.

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