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El efecto sandía: frutas y verduras amenazan con convertirse en productos de lujo

  • La falta de lluvias lleva a los campos a un estado de emergencia
  • El precio de los productos frescos se disparó un 25% en marzo
  • El pasado verano, melón y sandía alcanzaron los 13 euros el kilo
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Las frutas y verduras, esos productos que deberían ser la base de cualquier dieta que se considere equilibrada, viven un momento complicado, víctimas directas del cambio climático. La falta de lluvias está llevando a los campos a un estado de emergencia, que se ha traducido en una subida de precios hasta niveles inimaginables, convirtiendo a las frutas y verduras en objetos casi de lujo, inalcanzables para los consumidores más vulnerables.

¿Quién puede comer las recomendables 5 piezas de fruta al día con los precios actuales? Los alimentos frescos y saludables se están imposibles. Solo en marzo, el precio de las legumbres y las hortalizas frescas se ha disparado más de un 25% interanual. Un incremento que también sufren los preparados.

El problema es que la única alternativa que maneja ahora mismo el sector primario, y en concreto el hortofrutícola, es subir los precios, como medida para hacer frente a todas las coyunturas por las que atraviesan los productores, según señala Andrés Góngora, portavoz de Coag, en declaraciones recogidas por EFE.

Cambio climático

El cambio climático es responsable director de la situación actual. Si hace unos meses el factor que determinaba tanto el precio de los cultivos, como su calidad, eran las heladas, el pedrisco o los periodos cortos de lluvias fuertes, ahora es la sequía la que amenaza la producción de casi toda España.

Agricultores de todos los puntos de la península alertan sobre los efectos a corto y largo plazo de la falta de aguas. En Cataluña, por ejemplo, advierten de que puede no haber cultivos para el verano. Misma situación destacan desde Andalucía, donde no ven el problema tanto en lo caro que sean los productos, como en que, directamente, no va a haber producto como se mantenga una primavera seca.

Y se puede comprobar en muchos artículos. La fruta de hueso vive una situación de excepcionalidad, por culpa de la sequía, que se traduce en un fuerte descenso de su producción. Los agricultores especializados en cítricos viven una situación parecida, y van más allá, y ya barajan la idea de abandonar este cultivo, debido a su poca rentabilidad, como ya pasó con la judía verde.

El caso del melón y la sandía

No es la primera vez que nos enfrentamos a esta sensación. El verano pasado fue notorio el caso del melón y la sandía, dos frutas populares y tradicionalmente asequibles, que en momentos puntuales llegaron a alcanzar precios de hasta 12 y 13 euros el kilo. Un auténtico artículo de lujo, lastrado por el fin de la temporada en Marruecos, junto con el retraso de la cosecha durante varias semanas por las lluvias y las bajas temperaturas de primavera.

¿Podrían volver a alcanzarse precios tan altos el próximo verano? Los expertos, como Góngora, son prudentes, y creen que aún es pronto para hacer estimaciones precisas, pero la tendencia general de las frutas y hortalizas frescas va encaminada a un fuerte incremento de precios.

El sector tiene pocas herramientas en su mano para capear la situación. No les queda más remedio que subir los precios, ya que, sin este ajuste, los productores no pueden sostener el aumento de los costes.

Lucha contra la sequía

El futuro para el sector se presenta complicado y, en última instancia, van a ser los consumidores los que van a tener que pagar más por las frutas y verduras, ante la ausencia de medidas paliativas para frenar factores como la sequía.

Y es que, aunque hay medidas que se pueden llevar a cabo en este sentido, hay muchas regiones, como la cuenca del Guadalquivir, donde las condiciones para producir son muy complicadas, debido a la completa falta de agua.

A pesar de que los periodos de sequía suelen ocurrir de forma constante a lo largo de los años, la tendencia actual camina hacia la disminución total de las precipitaciones. Adaptarse a esta coyuntura, que ha pasado a ser estructural, con medidas paliativas, es esencial tanto para los productores, para así no perder los cultivos; como para que los consumidores no terminen viendo a las frutas y las verduras como artículos de lujo.

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