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William '520%' Miller, el estafador que inspiró a Ponzi

  • Prometía una rentabilidad del 10% semanal a los inversores
  • Tras captar un millón de dólares, en 1900 acabó en la cárcel
  • Ponzi se hizo famoso 20 años después replicando el sistema
Madrid

El esquema Ponzi es una estafa con más de un siglo de historia, pero que sigue plenamente vigente. No solo eso, sino que con internet, las redes sociales y las criptomonedas parecen estar viviendo un nuevo auge. Es fácil encontrarnos en Facebook o en Instagram a gente contando las ventajas y virtudes de algún tipo de inversión. ¿Por presumir? No, para tratar de captar a nuevos usuarios.

Porque hace cien años, y ahora, la base de este fraude es la misma: atraer a nuevos inversores, prometiendo rentabilidades altísimas, que paguen las ganancias de los más antiguos. Este tipo de estafas pueden llegar a mantener la ilusión durante mucho tiempo, haciendo creer que son negocios sostenibles, con beneficios fruto de movimientos exitosos, siempre que la mayoría de inversores no exijan el pago total.

Este tipo de fraudes, cuando no son detectados y frenados por las autoridades, pueden finalizar de varias formas: porque el operador desaparece, llevándose todo el dinero; cuando el número de nuevos inversores disminuye y ya no se pueden cumplir con los beneficios prometidos; o cuando la economía se hunde y provoca el colapso del esquema, como pasó con Bernie Madoff en 2008.

Una parte del funcionamiento de los esquemas Ponzi se comparte con las estafas piramidales, muy similares en general, pero con algunos matices que las diferencian. Así, mientras con Ponzi el objetivo es lograr nuevas inversiones de los estafados ya captados, en el caso de las pirámides la clave es lograr un sistema de red que atraíga a nuevos usuarios dispuestos a invertir.

A lo largo de los años ha habido estafas con el sistema Ponzi de gran notoriedad. Uno de los más recientes es el de OneCoin, cuyo creador aseguraba que su valor iba a superar el del BitCoin. Han muerto recientemente Bernie Madoff, responsable del mayor fraude de este tipo; y Lou Pearlman, antiguo manager de bandas como Back Street Boys o Nsync, que también desarrolló un fraude de este tipo. La estafa de los quesitos afectó a víctimas en Perú y Chile. En Argentina fue famosa la estafa del telar de la abundancia, que afectó incluso a actrices famosas.

Estas son versiones modernizadas y adaptadas a sus tiempos de un fraude que, en realidad, se llevaba a cabo desde mucho antes, basados en la fórmula conocida como 'Robar a Pedro para pagar a Pablo', o 'Tomar prestado a Pedro para pagar a Pablo', que se acabó llamando 'la maniobra de los apóstoles', y que ya se conocen desde el siglo XVIII.

En aquella época destacaron los casos de la actriz Adele Spizeder o de Sarah Howe... Y en España el de Baldomera Larra, hija del escritor Mariano José de Larra, y la primera estafa de este tipo conocida en nuestro país.

Carlo Ponzi, que le da nombre a la estafa, prometía rentabilidades del 50% en 45 días

Pero en la historia de esta estafa hay dos personajes fundamentales históricamente. El primero es Carlo Ponzi, a la postre el que acabaría dándole nombre al fenómeno. El fue además el que lo internacionalizó y le dio fama mundial. En los años 20 del pasado siglo, en Boston, este inmigrante italiano fue capaz de captar entre 15 y 20 millones de dólares de la época. Para ello, prometía rentabilidades del 50% en tan solo 45 días.

Aseguraba que podía lograr estos beneficios gracias a sus inversiones en cupones de respuesta internacional. Este era el sistema que utilizaban los emigrantes para que sus parientes europeos, empobrecidos, pudieran responder a su correspondencia.

Durante los primeros meses, el negocio funcionó con éxito, un aspecto clave para que este fraude funcione. Colas de gente se acumulaban a las puertas de su oficina para invertir. Pero tras una investigación periodística y otras de las autoridades, descubrieron que detrás de la empresa no había nada. Que ni siquiera había invertido en dichos cupones de respuesta internacional.

Preocupados, los inversores trataron de recuperar su dinero... y ya fue imposible. Ponzi acabó en la cárcel, exiliado de vuelta a Italia, y falleció a los 66 años, en Brasil, viviendo casi en la pobreza.

William F. Miller llegó a captar un millón de dólares de los inversores

La otra figura clave en la evolución de esta estafa es William F. Miller, que fue el inspirador del propio Ponzi, y el primero en modernizar el fraude. Este contable de Brooklyn, a principios del Siglo XX, fue arrestado por desarrollar un esquema Ponzi... antes incluso de que se llamase así.

Regentaba un negocio, Franklin Syndicate, que prometía rendimientos semanales del 10%. Una loquísima rentabilidad que le valió el apodo de 'Mister 520%'. Aseguraba que había descubierto los secretos de Wall Street, que contaba con información privilegiada.

Los primeros inversores a los que convenció fueron compañeros suyos en un club de estudio de la Biblia en el que participaba. Estos recibieron sus reembolsos rápidamente, patrón que ya hemos visto en casos anteriores. La voz se fue corriendo, fue ganando fama, y llegaron a ser miles de personas las que decidieron meter sus ahorros en el negocio de Miller.

El dinero llegaba a espuertas. En su mejor mes llegó a recibir 430.000 dólares, y en total el monto captado rondó el millón, lo que equivale a unos 25 millones actuales. Pero como el ritmo de reembolsos era imposible de mantener, pronto se vio en problemas. Consciente de que no tenía escapatoria, diseñó su plan de huida.

Para ello, contrató a un abogado, Robert Amonn. Le entregó 240.000 dólares, supuestamente los últimos que le quedaban. Y le encargó una labor: que le hiciese pagos regulares. Con la orden dada, huyó a Canadá. El abogado, otro estafador, no llegó a hacer ni un envío.

Redimido, Miller fue uno de los primeros en advertir sobre la estafa de Ponzi

En febrero de 1900, Miller acabó siendo detenido, y condenado a 10 años de cárcel. Pero en prisión cambió, decidió convertirse en una persona más honesta, y alejarse del camino del crimen. Logró ser liberado en solo 5 años, y al salir puso una tienda de alimentación en Long Island.

Con su experiencia a cuestas, fue uno de los primeros en advertir sobre la estafa de Ponzi. Cuando fue preguntado por un periodista del New York Evening World, cuestionó cómo Ponzi era capaz de ganar tanto dinero en tan poco tiempo, semanas antes de que su tinglado se desmoronara.

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