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El campo español mantiene su negocio en Reino Unido pese al Brexit y la competencia de Marruecos

  • Londres se ha abierto a negociar con otros países como Egipto o Turquía
  • Marruecos supera a España como el segundo mayor vendedor de tomates
  • Seguirá siendo un destino prioritario para los agricultores españoles
Madrid

Las empresas agroalimentarias españolas han logrado mantener su volumen de negocio en Reino Unido este año, el primero de la salida del mercado comunitario tras el Brexit. Se trata del quinto principal cliente de sus exportaciones, y han logrado salvar el curso a pesar del incremento de la competencia, y de las trabas sufridas, como el colapso del transporte.

Productores, exportadores y toda la industria destacan que Reino Unido sigue siendo y seguirá siendo un socio importante, tras cumplirse el primer año desde que se materializara el Brexit. Ni las tensiones políticas, ni las dificultades logísticas, como la falta de transportistas o de mano de obra, entre otras, han supuesto un gran freno.

Frutas, cítricos, vino y aceite de oliva son los alimentos más vendidos en el país británico. Y aunque sigue siendo un destino prioritario para los productores españoles, sí reconocen que es un mercado más abierto a competidores de otros países con productos y calendarios similares, como pueden ser Marruecos, Egipto, Turquía o Sudáfrica.

En concreto, y por poner ejemplos, Marruecos ha disparado sus ventas de frutos rojos en Reino Unido un 400 o un 500%, mientras que en ventas de tomate ha desplazado a España como segundo mayor proveedor, solo por detrás de Países Bajos.

En este sentido, desde Fepex, en declaraciones a EFE, destacan que el volumen de ventas exteriores de frutas y hortalizas a Reino Unido se redujeron ligeramente, aunque se compensó por el incremento de costes.

La transición de la UE hacia un modelo alimentario más verde aumenta las exigencias al agricultor

Los comercializadores españoles, recuerda, hacen un esfuerzo muy significativo para mejorar la competitividad, lo que choca con la transición que está acometiendo la Unión Europea hacia un modelo alimentario más verde, y a la vez más exigente para el agricultor.

De hecho, de cara a 2022, los exportadores están pendientes de las exigencias fitosanitarias que Reino Unido va a reclamar a partir del 1 de julio.

Pese a todo, el sector está tranquilo. Creen que las perspectivas de demanda son positivas, ya que Reino Unido sigue necesitando abastecerse, y además sufre una importante falta de mano de obra.

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