Opinión

Plassard (Mirabaud): "La volatilidad y la rotación de las carteras marcarán 2022"

  • Las decepciones en empleo, inflación o crecimiento pueden afectar a las bolsas este año
Madrid

El año comienza explosivamente y en una dirección totalmente contraria al anterior. Los próximos 12 meses conforman un ejercicio que podría resultar único tácticamente hablando.

De un lado, la volatilidad coge fuerza. En 2022 confluyen las elecciones presidenciales francesas y las encuestas de mitad de período en Estados Unidos y, si bien existe menos temor por un shock político, el año podría reservarnos sorpresas importantes que podrían hacer subir la inflación según se desarrollen estos procesos.

A esto se suma un claro reequilibrio de los sectores: la montaña rusa de las acciones tecnológicas a favor de otras más cíclicas ha aumentado la volatilidad. Históricamente, este reequilibrio (y rotación no cíclica) siempre ha ido acompañado de un aumento de la volatilidad. Esta vez no debería ser una excepción.

También es difícil saber si la economía mundial crecerá o se contraerá en el corto plazo. Dado que las ganancias del mercado han ido de la mano con fuertes expectativas de un repunte del crecimiento, cualquier decepción en los próximos meses con respecto a temas como el desempleo, la inflación o simplemente el crecimiento podría alimentar la volatilidad.

Políticas contra la inflación

Y no perdamos de vista que las recientes declaraciones de la Fed, el Banco de Inglaterra y algunos miembros del BCE no dejan dudas sobre la persistencia de la inflación, al menos durante los tres primeros trimestres del año. El efecto secundario de los precios de la energía, los cuellos de botella, el aumento de los precios del transporte, de los bienes de consumo y de las propiedades debería empujar a los bancos centrales a actuar.

Una inflación en escalada que, además, hace reaccionar al mercado de bonos. El bajo nivel de rendimiento de los bonos del Tesoro (especialmente los bonos estadounidenses a 10 años) ha sido una gran frustración durante el último año. La falta de convicción de los inversores, la presión de la Fed o incluso las compras por parte de bancos centrales extranjeros (especialmente Japón) están conectadas con este hecho.

Sin embargo, las cosas parecen haber cambiado desde mediados de diciembre de 2021, después de que la Fed eliminara el término "transitorio" (sobre la inflación), anunciara un tapering, anticipara tres aumentos de tasas para este año (según el diagrama de puntos) y proyectara ( por confirmar) una reducción de su balance. Dicho esto, un aumento en el rendimiento de los bonos estadounidenses a 10 años hasta el 2,5 % no se consideraría una sorpresa.

Menos restricciones a la movilidad

Otro factor indiscutible para los mercados en 2022 es que las nuevas variantes de Covid-19 se vuelven normales. Parece -sujeto a confirmación, por supuesto- que ómicron está afectando de manera diferente a como lo hizo la variante Delta. Por un lado, las restricciones impuestas por las autoridades en numerosos países son cada vez más leves, a pesar del número récord de pacientes.

Por otro lado, la actitud hacia la enfermedad está cambiando. En efecto, si asistimos a un deseo casi instintivo por parte del consumidor de ahorrar ante la incertidumbre vinculada a la irrupción del Covid-19 en 2020, hoy, tras el desarrollo de las vacunas, la actitud de business as usual se está convirtiendo en la actitud predominante. Pero no debemos olvidar que muchas personas todavía están sufriendo y en cuidados intensivos debido al Covid-19, según apunta el especialista en inversiones de Mirabaud, John Plassard.

En energía y materias primas la situación se perfila complicada en 2022. El precio del petróleo podría dirigirse hacia los 100 dólares el barril debido a, entre otras razones, una mayor demanda, la negativa de la OPEP a "abrir los grifos", el aumento de las tensiones con Rusia/Kazajstán y la especulación. La factura de la luz: en escalada en muchos países europeos.

Y, en este contexto global, el S&P oscilará a finales de 2022 entre los 4.400 y los 5.300 puntos si atendemos a las expectativas de Morgan Stanley y Wells Fargo, respectivamente.

Abrimos un 2022 que, sin duda, será especial a nivel táctico. Especial porque estará marcado por la normalización monetaria, lo que supondrá un aumento de la volatilidad. Sin embargo, sería un gran error pensar que este es el final de los mercados alcistas. Por otro lado, es posible que tengamos que acostumbrarnos a rendimientos de la inversión ligeramente más bajos que en el pasado.

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