Economía

La inflación no encuentra techo en España: el IPC se dispara al 6,7% en diciembre y toca máximos de tres décadas

  • Hay que remontarse a marzo de 1992 para encontrar una inflación tan alta
  • La inflación mensual sube un 1,2%, muy por encima de lo previsto
  • La inflación subyacente (no pondera energía ni alimentos frescos) toca el 2,1%

La inflación prosigue imparable su escalada. El IPC se ha situado en el 6,7% interanual en el mes de diciembre (frente al 5,8% previsto por los expertos y el 5,5% de noviembre), liderado una vez más por un incremento de los precios energéticos (electricidad, petróleo, gas...) que ya está permeando en el resto de la cesta de bienes y servicios. Hay que remontarse a marzo de 1992, pocos meses antes de que diese comienzo la gran crisis del Sistema Monetario Europeo (que forzó varias devaluaciones de la peseta), para encontrar una tasa de la inflación anual tan elevada en España.

La inflación mensual (lo que han subido los precios mes a mes) ha batido todas las expectativas con una subida del 1,2% en el IPCA (el índice de precios armonizado con el resto de la UE) y del 1,3% en el IPC puro (la cesta típica del consumidor español). El propio Instituto Nacional de Estadística recalca que "en este comportamiento destacan la subida del precio de la electricidad, mayor este mes que en diciembre de 2020. También influye, aunque en menor medida, el aumento de los precios de la alimentación, frente al descenso registrado el año pasado".

Los alimentos y las bebidas han registrado una subida de precio anual del 4,9% en su conjunto, mientras que los alimentos frescos o sin elaborar se han disparado un 6,5% respecto a diciembre de 2020. Por último, los alimentos elaborados (conllevan algún proceso intermedio antes de ponerse a la venta) se han encarecido un 3,5% anual.

Por otro lado, la tasa de variación anual de la inflación subyacente (no pondera alimentos frescos ni productos energéticos) aumenta cuatro décimas hasta el 2,1%, lo que deja entrever que la subida de precios en los productos más volátiles empieza a afectar también a los bienes y servicios más estables. La inflación subyacente es vigilada de cerca por el Banco Central Europeo para tomar sus decisiones de política monetaria.

Desde el departamento de análisis de Bankinter señalan que este dato de inflación es una "mala noticia, el dato está muy por encima de nuestras estimaciones (5,7%), lo que podría mermar la capacidad de consumo real". Si la rápida expansión de la variante ómicron ya era una amenaza para la confianza del consumidor, el fuerte auge de los precios (que está superando con creces al de los salarios) podría mermar el poder adquisitivo de los españoles y lastrar la actividad económica.

De este modo, la inflación 'transitoria' (según el Banco Central Europeo o el Banco de España) suma otro mes más al alza y ya son diez consecutivos. En el caso de España, el IPC interanual comenzó su carrera particular en marzo, cuando pasó de registrar una tasa del 1,2% frente al -0,1% de febrero. Desde entonces, el IPC ha ido presentando tasas mayores que por ahora no han encontrado techo. 

La rápida reactivación de la economía global tras un 2020 de 'hibernación' ha generado un desequilibrio notable entre la oferta y la demanda que se ha dejado sentir en los precios de las materias primas y la escasa disponibilidad de chips semiconductores, en primera instancia. No obstante, más tarde también ha comenzado a repercutir en una extensa gama de bienes que están sufriendo importantes subidas de precios.

 A esto hay que sumarle los costes de una transición energética que pone el peso de la generación de electricidad en las energías renovables, cuya producción es intermitente y depende de las condiciones climáticas. Esta política ha convertido a Europa en rehén del gas natural ruso, que ha alcanzado precios históricamente altos en las últimas semanas.

¿Y la inflación en 2022?

No obstante, el consenso de los expertos cree que buena parte de estos problemas desparecerán y la inflación comenzará a moderarse. La tasa de inflación en España (y de la mayoría de los países avanzados) está en niveles históricamente altos. "Aun así, esperamos que las principales presiones inflacionistas (efectos de base, precios de la energía y los cuellos de botella causados por el impulso de la demanda) sean mayoritariamente de carácter transitorio, lo que moderaría la inflación en 2022", aseguran desde CaixaBank Research.

Esta moderación será un proceso de desinflación, lo que no supone ni mucho menos que las subidas generales de precios se mantengan durante el próximo año. Simplemente se registrarán tasas de variación menos elevadas que las que estamos viendo en los últimos meses.

"Esperamos que la inflación general se mantenga en niveles por encima del 4% hasta el segundo trimestre 2022 a partir del cual iría moderándose hasta finales de año de forma marcada por la comparación con la escalada en el tramo final de 2021. Así, prevemos que su promedio anual en 2022 se sitúe cerca del 3%. Por su parte, la inflación subyacente continuaría aumentando hasta mediados de 2022 y prevemos que se sitúe cerca del 2% en el promedio de 2022", sentencian los expertos de CaixaBank Research.

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