Opinión

Salario mínimo y aristocracia obrera

Yolanda Díaz, vicepresidenta segundo del Gobierno y ministra de Trabajo

El próximo aumento del salario mínimo interprofesional generará exclusión y desempleo. Y más todavía cuando vuelva a aumentar en 2022. Porque esta decisión política, contraria a lo que la coyuntura aconseja, favorece solo a la aristocracia obrera, es decir, a los trabajadores con empleo estable. Y no a los desempleados o a los trabajadores precarios a quienes, precisamente, perjudica.

Uno de los problemas actuales es que al elevado desempleo real se une una alta incidencia del empleo asalariado no convencional. Hay razones para pensar que el nivel de desempleo y la incidencia del empleo no convencional están, de hecho, relacionados. Una parte sustancial de la fuerza de trabajo desempeña empleos con formas de relación salarial diferentes a la idea establecida de trabajador por cuenta ajena.

Ahora, no hay solo trabajadores, en sustancia, sino trabajadores siempre adjetivados. Hay trabajadores en busca de su primer empleo, con problemas propios a quienes el aumento del SMI les excluirá del mercado laboral; hay trabajadores condicionados/as por el sexo, esto es, hay trabajadoras como tipo específico con específicos problemas propios; parados perceptores de prestación de desempleo y parados sin subsidio, trabajadores a tiempo parcial, trabajadores cuya contratación aporta subsidios públicos a la empresa y trabajadores temporales. Hay trabajadores con contratos precarios, trabajadores que son autopatronos y que jurídicamente parecen empresarios o trabajadores con contratos mercantiles de servicios que enmascaran relaciones laborales reales, riders, trabajadores eventuales, trabajadores para plataformas virtuales, trabajadores marginados, jóvenes trabajadores, trabajadores extranjeros, en régimen legal, ilegal, clandestino…

Dicho de otra manera: los trabajadores precarios con circunstancias propias se fraccionan cada vez más en grupos también cada vez más diferentes entre sí y a la vez más numerosos. Muchos de ellos están empleados y sin embargo engrosan las bolsas de pobreza y emerge de este modo una nueva subclase, una nueva pobreza constituida no por desempleados sino por empleados en empleos cuya regulación (pensada para el colectivo "normalizado") da cobertura legal a situaciones de marginación. Es como si la norma jurídica laboral viniera a consagrar su desprotección. El aumento del salario mínimo es una de estas normas que no da protección a los más débiles, antes bien, hace que muchos de ellos no puedan mejorar su suerte debido precisamente a la regulación legal.

Por otra parte, lo que en otro tiempo fue un sindicalismo eficaz ha perdido ahora presencia, interés, fuerza y capacidad negociadora. Los sindicatos se han convertido en agencias de gestión dirigidas por una burocracia profesionalizada, sin conocimiento de la realidad social, sin sentido solidario, dependientes de las subvenciones gubernamentales. Son, esencialmente, los representantes de una nueva aristocracia obrera, que son los trabajadores con empleo estable. Solo éstos parecen estar representados por las tesis sindicales y del gobierno que pretenden incrementos salariales artificiales, fijados en una mesa ministerial apartada de la realidad. Con ello, solo se da protección a esta fracción de trabajadores que mantienen un empleo estable y se orilla a todos aquellos que no pertenecen a esta aristocracia obrera.

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Comentarios 10

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vio
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Así es. La ministra del Paro, Yolanda Díaz, es una abogada que estuvo en su bufete tres meses, hasta que visto que no funcionaba, se dedicó a la política amparada por Pablito Iglesias y sus huestes renqueantes. Ahíta te tesis marxistas comunistas desfasadas, la nombran ministra del Paro, y más paro es lo que está haciendo. Además, pretender, como pretende, que todos los asalariados sean fijos o fijos discontinuos a base de amedrantar a las Pymes no conduce a nada, salvo a crear más paro. Cómo es posible que semejante personaje llegue a ministra del Paro. Sólo cabe en España, donde nadie en ese partido político de Podemos se ha enterado aún que el Muro de Berlín se derribó en noviembre del año 1989, y con él cayó el comunismo, y así nos va. En realidad, los sindicatos defienden sobre todo a los funcionarios, ellos mismos lo son, y después a los trabajadores fijos. Lo que el artículo define con acierto como aristocracia obrera. El resto no cuentan para nada. Bueno, para una cosa, para darles subsidios y conseguir estómagos agradecidos. Que trabajen o no es lo de menos. Son simplemente votos cautivos de partidos populistas que les venden humo, y con humo en las manos se quedan.

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#1
Diego desde Tabarnia
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Brillante e iluminador artículo para tontos y ciegos mentales. Hasta el nuevo concepto de "aristocracia obrera" viene al pelo. Con permiso del articulista lo adhiero a mi vocabulario para las tertulias con amigos y conocidos. Repito, buen artículo.

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#2
Max
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LLamar a un obrero al que le han subido el salario mínimo a 1000€ "aristocracia" solo dá una idea de lo manipuladora que puede ser la mente del autor de este articulo cuyo sueldo,seguramente, está bastantee por encima del de la "aristocracia" obrera.

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#3
Carlos
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El salario mínimo es una potente herramienta de distribución de la riqueza. Las presas deben centrarse en el aumento del valor añadido. Lo demás es literatura barata.

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#4
Slipknotpm
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Aristocracia obrera, dícese de empleados que cobran el sitio mínimo y sin fijos. Y usted qué es Juan Carlos Arce?, Aristocracia obrera o de esos que tiene un y trabajo precario?, Valiente panplian ahora los que tenemos un salario y somos fijos desde hace más de 10 años tendremos la culpa.

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#5
Vicent Pla
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Según parece hay que ir disminuyendo el salario mínimo para repartir pobreza, pero no se habla de los salarios altísimos de los directivos.

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#6
Carmen
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Digáis lo que digáis, las medidas del Gobierno funcionan. Mejora el empleo y mejora la economía. Las medidas de la derecha, de parte solo del empresario, son las que generan pobreza y aletargamiento en la economía. Basta con ver los datos, tres años necesitó España solo para recuperar el empleo que destrozó la reformita laboral en un año. Los azules son los de la derecha, los pijos incompetentes niñitos de mamá.

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#7
Nicaso
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En un país donde donde la demanda de empleo supera con mucho la oferta hay que poner un salario mínimo guste o no. No se puede pagar salarios de miseria que compiten casi en igualdad con el cobro del paro o los subsidios. Mire caballero, si la arístocracia obrera está en los límites que usted indica los mayores arístocratas serían los servidores públicos y los políticos y a estos nadie les discute sus condiciones. En fin, un desafortundo artículo en mi opinión.

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#8
Diego desde Tabarnia
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Al 8: Acaso no lo son? Iglesias, Zp, ..., y no sigo que es tarde.

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#9
Diego desde Tabarnia
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A 7: El comentario en general huele demasiado a "pelusillas". Dicho de forma más clara: la Envida, el pecado capital histórico y por excelencia de nuestro país. Lamentable...

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#10