Opinión

Casado, año cero

El presidente del PP Pablo Casado

La hora cero se define como la fecha límite de una persona o un colectivo para hacer un cambio en sus hábitos de vida. Y esa es la encrucijada en que se encuentran hoy Pablo Casado y el Partido Popular, que enfrentan su año cero en el que el presidente arriesga el liderazgo y el partido se juega su supervivencia como alternativa de Gobierno.

Cierto es que la sede nacional de Génova y en la dirección impera el optimismo, moderado sí, pero optimismo. Las encuestas les dan al alza, muy ligera y ciertamente insuficiente, pero estiman que es sólo el primer paso y que la catástrofe sanitaria y económica que se apunta en este primer semestre de 2021 les pueden catapultar en la intención de voto, sobre todo si se confirma la sublimación de Ciudadanos vía absorción o vía trasvase de notables, cargos electos y afiliados. ¡Volvemos a estar vivos!, dicen, y es evidente que todos estos factores, además de la cada más evidente división entre los socios de gobierno, son vientos favorables.

Pero junto a ellos son muchos y también muy graves los obstáculos que amenazan la resurrección, siendo el mayor de ellos ese calvario judicial que va a pesar como una losa sobre la credibilidad, la imagen y la propia labor de oposición.

A saber, el próximo 8 de febrero comienza el juicio separado de la "Caja B" que tiene has final de mayo como horizonte temporal. Y en ese tiempo se van a acumular los procedimientos de los casos Gürtel, Púnica y Lezo, amén de la comisión de investigación en el Congreso sobre el caso Kitchen por espionaje con fondos reservados al ex tesorero Luis Bárcenas. Un trámite y un proceso en los que Unidas Podemos ha pedido las comparecencias en el Congreso y ante la Audiencia Nacional de los ex presidentes Mariano Rajoy y José María Aznar, además de ex ministros como Álvarez Cascos, Javier Arenas, Rodrigo Rato, María Dolores de Cospedal o el ex titular de Interior, Jorge Fernández Díaz, y su ex número dos, Francisco Martínez, único político imputado hasta el momento.

Todo esto con un elemento añadido, que Bárcenas ha cambiado de abogado y el nuevo es partidario de pactar con la Fiscalía, lo que ha puesto muy nerviosos a algunos de los afectados que podrían dar con sus huesos en la cárcel con el consiguiente desprestigio y deterioro no sólo personal sino en las expectativas del partido.

Son casos e investigaciones en las que Pablo Casado alega, que corresponden a etapas anteriores a su presidencia y a la renovación del partido que pretende, pero no va a poder evitar que ante los tribunales y, sobre todo, en el debate parlamentario se recuerden sus puestos de relevancia en los equipos de Aznar y de Rajoy y lo que es más grave y va a tener muy difícil impedir, el desgaste y la erosión de la marca Partido Popular.

Y, en medio de este vía crucis judicial, Casado y el PP deberá atender a las elecciones en Cataluña, donde un resultado poco favorable o el no descartable sorpasso de VOX pueden ser demoledores de cara al Congreso Nacional, previsto para fin de año, y al precedente de Madrid, una Comunidad en la que el partido lleva casi tres años en manos de una gestora, y en la que la presidenta Ayuso y el alcalde Almeida son figuras emergentes y pueden protagonizar una batalla no sólo por el liderazgo regional sino por ser la alternativa nacional.

Estos son los retos y estos los protagonistas de un año cero en el que Pablo Casado, pese a su acertado giro al centro y su relevante mejoría como parlamentario, se encuentra en la obligación ineludible de dar la vuelta a las encuestas, limpiar a su persona y al partido de los borrones judiciales, consolidar la unidad interna y eliminar las serias dudas que en los poderes económicos y en la UE existen todavía sobre si puede ser presidenciable. ¿Misión imposible? Complicado seguro, pero dispone todavía de cartas y está en su mano y en la de sus asesores jugarlas con inteligencia y con acierto. ¿Qué sepan hacerlo? Esa es la cuestión.

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forum Comentarios 5

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yomismo
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Prefiero a un PP corrupto que a los fachas de pura cepa, pues el facha siempre corrompe a la democracia. Que se lo digan a Trump.

Puntuación -8
#1
Casado es retrasado; un alfeñique chisgarabís..
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Votaré a Ayuso y a Almeida; JAMÁS VOTARÉ A CASADO. Su discurso en la moción de censura lo califica de TRAIDOR A ESPAÑA. Además me parece un poco retrasado mental, francamente. Un alfeñique chisgarabís, tiene que irse.

Puntuación 4
#2
Facior
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Todo iría mejor si tuviéramos dos gobiernos y cada español pagara sus impuestos al que mejor servicios le dé. Eso sería poder elegir; pero que te permitan elegir a quien te va a robar el dinero de tus impuestos, es pura coña.

Puntuación 3
#3
Nicaso
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Hasta la moción de censura de VOX Casado era un promesa pero se equivocó de adversario y quedó patente que el PP era una socialdemocracia más pero no un partido de centro derecha. Posiblemente llegue antes al poder VOX que el PP al que no le salen más que emplumados cada tres por cuatro.

Andar pendiente de las encuestas y cambiar de estrategias en función de sus resultados es lo que les llevó hacia el desprendimiento de su ala derecha que, al fin y a la postre, era lo que les mantenía vivos. Bueno, no hay mal que 100 años dure, así que el PP tiene sus días contados.

Puntuación 4
#4
sinpiedad
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En ñordilandia el trifachito es el rey , todo es lo mismo

Puntuación -1
#5