Opinión

Sociedad, Estabilidad Institucional y Economía

España, ejemplo de crecimiento en los últimos cincuenta años

Recientemente presentamos, de la mano del Consejo General de Economistas de España y la Cámara de Comercio de España, el estudio 45 años de evolución económica, social, empresarial e institucional de España, que tuve la suerte de codirigir junto con la participación de un excelente equipo de profesionales. Su objetivo no era otro que poner en valor, con cifras y hechos, cuáles habían sido los rasgos principales de la evolución económica, social, empresarial e institucional de España en el período 1975-2020.

Ello nos ha mostrado que, siendo cierto que siempre quedan cosas por hacer y mejorar, en España se han hecho muchas cosas y muy bien hechas, por diferentes generaciones, que han sido las protagonistas de uno de los períodos más importantes de nuestra historia contemporánea. Mi reconocimiento y admiración por ello.

Así, hace 45 años España iniciaba un nuevo camino, en un contexto de cambio institucional rotundo, que derivó en una transformación económica de nuestro país sin precedentes. La estabilidad económica, política y social que trajo nuestro sistema institucional basado en la Constitución de 1978 ha sido la clave de nuestra modernización y prosperidad en el periodo democrático. Un marco que consagra los principios de la democracia, la economía social de mercado, el Estado de derecho, el Estado del bienestar, la monarquía parlamentaria y el Estado autonómico. A lo que se añade la pertenencia a la Unión Europea, como ámbito natural de desarrollo político y económico de nuestro país y que tantos beneficios nos ha aportado desde 1986. Desde entonces, España ha ganado en estabilidad, cohesión, bienestar social y en desarrollo e internacionalización; de modo que se ha convertido en uno de los países más avanzados del mundo en términos de derechos y bienestar.

Un claro indicador del desarrollo económico y del bienestar social alcanzado lo constituye el aumento del PIB real per cápita en estas cuatro décadas y media, claramente por encima de diferentes países europeos líderes. Concretamente, el PIB per cápita ha aumentado de forma sostenida desde 1975, con poco más de 1.000 euros, hasta un valor de 26.432 euros en 2019. Asimismo, si nos acercamos al análisis de la evolución experimentada por la inversión, el stock de capital y las infraestructuras, veremos que es otro claro reflejo de la gran transformación económica vivida, con un crecimiento exponencial de la inversión en nuestra economía.

El nivel educativo en España ha crecido de manera espectacular en las últimas décadas

Por lo que respecta al específico análisis de la demografía española este nos revela como el enorme progreso experimentado –con el consiguiente incremento en el número total y del bienestar de su población–, se ha traducido en un importante incremento de la esperanza de vida -aumentando en 10 años desde 1975 a la actualidad, siendo ahora de 83,4 años- y reducción de la tasa de mortalidad.

El mercado de trabajo también ha experimentado un gran cambio, destacándose la incorporación al mismo de la mujer y el cambio en la estructura productiva consecuencia de la modernización del sector primario y liberando mano de obra hacia el sector terciario.

El ámbito educativo hoy es el resultado de un conjunto de transformaciones que han tenido lugar desde la transición a la democracia. Actualmente, España tiene un modelo descentralizado de gestión y administración del sistema educativo. En este sentido, se puede afirmar que el nivel educativo de la población española ha crecido de manera espectacular en las últimas décadas. La tasa de abandono escolar temprana rondaba en España el 70% en 1977, y se redujo muy drásticamente en las dos siguientes décadas, hasta el 30%. En 2019 ha alcanzado su nivel más bajo de este siglo.

Un resumen del recorrido de nuestro sistema sanitario durante el mismo período no puede dejar de mencionar conceptos como incremento del gasto sanitario, universalización, descentralización o la ya citada esperanza de vida. El análisis de sus cifras se podría titular, se quiera o no, como una destacada evolución del sistema sanitario español a lo largo del período indicado. En este sentido, también es importante avanzar que el aumento experimentado por la presión fiscal normativa durante estas últimas décadas ha permitido financiar el proceso de modernización y desarrollo de nuestro país, acercándose a los niveles medios del resto de países europeos.

Un sólido marco institucional y el tejido productivo y social han sido claves para el crecimiento

Efectivamente, durante el periodo analizado, inicia una senda de convergencia hacia los valores promedio de la UE, por lo que no parece adecuado, con el análisis de las cifras en el sentido apuntado, afirmar que en España no hay una homologable presión fiscal normativa a nivel europeo, señalándose no sólo los impuestos directos e indirectos más conocidos -IRPF, Sociedades e IVA-, sino también las cargas sociales a las empresas y las diferentes tasas, lo que nos hace ser un país muy responsable.

El carácter de bienestar social y de redistribución de la riqueza nacional que consagra nuestra Constitución ha sido uno de los pilares ciertos de este gran avance.

En definitiva, España es un país abierto, internacional, dinámico y avanzado, referente en sectores empresariales como el energético, turismo, agricultura, o infraestructura, entre otros, cuya implicación en la Unión Europea y en el contexto mundial debería no tener límites, evidentemente apoyándose en el actual proyecto europeo dentro de la concordia y la lealtad.

A la vista de todo lo señalado queda patente que la enorme evolución conseguida en nuestro país no ha sido debida únicamente, como podría pensarse, al tiempo transcurrido y a la pobre situación de partida, sino sobre todo a un sólido marco institucional, a los acuerdos y políticas adoptadas en ese período y al papel desarrollado por la sociedad civil y el tejido productivo y social. Creo, siguiendo a Johan Norberg en su libro Progreso. 10 razones para mirar el futuro con optimismo que al igual que él lo afirma a nivel global, podemos hacer nuestras sus palabras para el caso español cuando indica que "…el último medio siglo hemos vivido una notable expansión de las libertades, un progresivo crecimiento de los sueldos y la economía, una importante reducción de la pobreza, una continuada mejora en el campo de la salud…". Sociedad, estabilidad institucional y economía son tres vectores de la misma ecuación que, a la vista de lo analizado, deben caminar juntos, o no serán. Y para hablar sobre ello, su evolución, su futuro y trasladárselo a la sociedad con transparencia y rigor, qué mejor que seguir a William Edwards Deming, estadístico y profesor universitario, cuando indicaba In god we trust, all others (must) bring data.

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