Opinión

Acuerdo que refuerza la Unión Europea

La UE alcanza un pacto histórico con el fondo de reconstrucción

La llegada de la pandemia ha golpeado fuertemente a Europa y no parece, a tenor de los recientes rebrotes, que el triste capítulo haya llegado a su final. Los países del sur, especialmente España e Italia, han sido los más castigados y sus economías se han visto y se verán fuertemente lastradas. Valga como prueba de mi comentario que en el Radar empresarial de Axesor se nos informa de que los concursos de acreedores se incrementaron un 154% durante el sexto mes del año. Los datos de paro son para temblar, más aún si tenemos en cuenta los Ertes que afectan a millones de ciudadanos.

Ante esta situación la Unión Europea se jugaba su propia existencia como tal, tanto económica como políticamente. La anterior no es una afirmación baladí: en Italia el descontento entre la opinión pública con Europa era creciente, llegando la prensa de aquel país a hacerse eco de un posible referéndum para que el país transalpino se bajase de la casa común, tal y como Reino Unido ha hecho.

Las ayudas demuestran la solidaridad de la UE y acallan a los populistas

El presidente francés y la canciller alemana han sido muy conscientes del enorme desafío que el Covid representaba para la casa común, especialmente con las tensiones geopolíticas existentes y los populismos y demagogias que recorren el planeta. Ante ello el eje franco-alemán propuso lanzar un histórico paquete de medidas económicas y ayudas cifrado en 750.000 millones de euros. No hay precedente alguno, es el mayor acuerdo alcanzado por la Unión Europea; esta vez el BCE no va a estar solo en la lucha. Tal y como reclamaba su presidenta eran necesarias, además de medidas de política monetaria, otras medidas presupuestarias y de reformas económicas.

Sin embargo, el hecho de que, de esa cifra una parte importante correspondiese a ayudas a fondo perdido (así como la circunstancia de que, por primera vez, se prevea la emisión de deuda conjunta, una avance que puede ser el germen del ansiado Tesoro común europeo), molestó a países de fuerte contención presupuestaria, los llamados frugales. Con Holanda a la cabeza la beligerancia fue extrema por parte de los adalides de la contención económica, sin la unión sin fisuras de Francia y Alemania parece muy improbable que al final, con cesiones eso sí, se pu-diera haber llegado a este acuerdo que tildaría de épico.

Sin lugar a dudas, el paquete de ayudas paliará, pero no frenará la enorme recesión que vamos a ver por desgracia. A España llega además en un momento en que las aguas políticas están ciertamente turbias. Económicamente el actual Ejecutivo tenía en su agenda puntos con los que muchos economistas discrepamos abiertamente: medidas en pensiones que no garantizan la subsistencia del sistema; una derogación total de la reforma laboral que tanto ha ayudado a no aumentar aún más la penuria de los ciudadanos; Consejos de Ministros de derroche en gastos injustificables ante la penosa situación de las cuentas públicas, etc. Son tan solo muestras de lo que comento. Hasta el mismo Banco de España pedía prudencia al Gobierno con quejas veladas a sus actuaciones.

El Gobierno va a tener que repensar y mucho su agenda de actuación en materia económica. No existe derecho de veto absoluto como clamaba Holanda pero sí va a haber una fuerte condicionalidad para la llegada del dinero a los países. Serán los Veintisiete, mediante mayoría cualificada, los que vigilen la toma y aprobación de las reformas que a España tanta falta le hacen. Parece que la reforma de la pensiones, así como profundizar en la reforma laboral, van a ser líneas en la que los ojos europeos van a poner mayor atención, así como en el IVA. Ámbitos en los que, insisto, más que necesaria nos parecía la contención, incluso la reprobación, de lo que el Ejecutivo quería llevar a cabo. Nuevamente Europa se erige en protector de España, más allá de la importante cifra de dinero que nos va a llegar.

Pero si para España la histórica decisión nos protege, como decía al principio, la idea de una Europa unida sale ampliamente reforzada. Todos esos populistas antieuropeos, aquí incluso los tenemos en el Gobierno, no podrán decir nada esta vez de la unión y la solidaridad como eje central de la Unión Europea. Lanza además, dados los objetivos de digitalización y economía renovable, un mensaje al mundo en uno de esos momentos que más se necesitan. Ante todos aquellos negacionistas del cambio climático, Europa apuesta fuerte al verde. En un momento donde la tecnología va a revolucionar (ya lo está haciendo) toda nuestra forma de vivir y ver la vida, el impulso de este plan financiero supondrá un fuerte espaldarazo para que no nos quedemos atrapados entre Estados Unidos y China.

No hay vencedores ni vencidos, los frugales también se llevan su cuota de gloria

No hay vencedores ni vencidos, la frugales también se llevan su cuota de gloria mediante rebajas al cheque común de sus respectivos países. Es más, jugarán un papel fundamental en lo que se ha venido a denominar el freno de mano, la mayoría reforzada. Esos cinco países podrán ser claves en la negociación de las propuestas y actuaciones de los países, dado el condicionamiento de la ayuda económica a la acción de los receptores.

No solo es un acuerdo histórico, sin precedente alguno, es una muestra de que si alguien pensaba que Europa no estaba para nada, o estaba en una fase de descomposición, tras el acuerdo aparece fuertemente reforzada.

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