Economía

¿Por qué el resultado de la cumbre es un buen acuerdo para España?

  • Será uno de los grandes beneficiados con 72.700 millones en ayudas
  • Habrá más control de las reformas, pero los países no podrán vetar los desembolsos
Pedro Sánchez en la cumbre de la UE.
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El acuerdo que cerraron los líderes europeos a las 5.30 de la mañana tiene tantas interpretaciones como lectores. Así suele suceder con las conclusiones de las cumbres europeas. Tras cinco días de duras negociaciones, presiones y concesiones, quedan algunos claros vencedores, como el húngaro Viktor Orban, pero nadie sale derrotado con un pacto que, como todos participantes coincidieron, no solo es bueno sino histórico para Europa. "También lo es para España", resumió tras el encuentro el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

¿Conseguimos todo lo que queríamos?

El Gobierno español no se llevó de vuelta todo a lo que aspiraba. No conseguimos mantener los 500.000 millones de euros en ayudas a fondo perdido que propuso en mayo la Comisión Europea. Y habrá una tajada a los fondos agrícolas si se compara con precios constantes (de 2018), aunque no con precios actuales. Sin embargo, el resultado merece ser celebrado, no solo por la necesidad de consensuar 27 agendas nacionales y prioridades, sino sobre todo por la presión de los Frugales, contribuyentes netos al presupuesto, quienes se negaban hasta hace poco a conceder un solo euro en ayudas no reembolsables. Además, eran alérgicos a emitir deuda en nombre de la UE. Ahora la Comisión pedirá a los mercados una cifra récord de 750.000 millones de euros para financiar todo el plan.

¿Cuánto nos llevaremos entonces?

Según anunció Sánchez en la rueda de prensa posterior, España se quedará con 140.000 millones de euros del fondo de recuperación. Algo más de la mitad, 72.700 millones de euros, serán las ayudas a fondo perdido, por las que tanto peleó España, porque no incrementan el volumen de nuestra deuda. El resto serán préstamos.

Los 140.000 millones de euros fue también la cantidad asignada a España con la propuesta de la Comisión de mayo. No obstante, las transferencias no reembolsables se reducen desde los 77.324 millones de euros de entonces. Los 5.000 millones de euros de recorte suponen no obstante una reducción menos dolorosa que el 'tijeretazo' de más del 20% dado al montante total de ayudas a fondo perdido en el acuerdo final, que pasaron de los 500.000 millones de euros a los 390.000 millones. Es decir, España pudo amortiguar el golpe, a pesar de ser uno de los grandes beneficiarios, junto con Italia.

¿Será la condicionalidad más dura?

Respecto a las condiciones para acceder a las ayudas para apoyar la recuperación y la resiliencia, la mayor parte del fondo, España tendrá que presentar planes de inversión y de reforma basados en las recomendaciones de Bruselas. El acuerdo especifica que los planes deberán ser consistentes con "reforzar el potencial de crecimiento, la creación de empleo y la resiliencia económica y social", sin entrar en detalles. También con las transiciones digital y verde.

Las recomendaciones de la Comisión de los últimos años (las de 2019 serán una referencia importante) suelen insistir en la sostenibilidad de nuestras pensiones, y reformas laborales para facilitar los contratos indefinidos. Además, el Ejecutivo comunitario ha avisado a nuestro país en varias ocasiones sobre el riesgo de deshacer la reforma laboral, aunque también le ha pedido que aborde la precariedad.

La senda fiscal, que tradicionalmente también se incluye en las recomendaciones, no formará parte del menú de momento, ya que la prioridad son los estímulos y no los ajustes fiscales. En Bruselas no esperan que se pidan ajustes al menos hasta los presupuestos de 2022.

¿Pero no había un control más férreo?

Sí, lo habrá, aunque no ahogará. Dada la cierta discrecionalidad que se dará a los países para presentar sus planes de reforma, la creación de un nuevo instrumento con ayudas a fondo perdido, y la desconfianza por parte de Holanda hacia la Comisión para vigilar el cumplimiento de los países, La Haya peleó por una aprobación de los fondos de la recuperación por unanimidad.

Quería derecho de veto para poder detener los pagos si no estaba satisfecha con la aplicación de las reformas acordadas.

La barroca solución de compromiso, que se empezó a preparar en vísperas de la cumbre, es un "freno de emergencia", que permite a todo el mundo salvar la cara. Holanda, o cualquier otro país, podrá detener los desembolsos cuando sean discutidos en el Comité Económico y Financiero del Consejo. Entonces, la reforma nacional cuestionada llegará al Consejo Europeo en un plazo de tres meses como máximo (hay que recordar que las cumbres ordinarias son trimestrales).

Una vez llegue el asunto a los líderes, las decisiones en el Consejo Europeo se toman por consenso, por lo que Holanda podría tener veto. Sin embargo, el matiz clave es que el texto del acuerdo no señala que los líderes tengan que tomar una decisión sobre los desembolsos, sino tan solo discutir "exhaustivamente" el tema. Es decir, se tratará tan solo de un escrutinio sobre el espíritu reformador del país, poniendo al país en la picota política más visible de la UE: las cumbres.

¿Los países también podrían activar este freno al aprobar los planes nacionales de reforma?

No. Habrá dos momentos distinguidos en el proceso. En la primera fase, la Comisión será la que validará los planes de inversiones y de reforma de los Gobiernos nacionales. Posteriormente, los Estados miembros tendrán que respaldar en el Consejo el veredicto de la Comisión por mayoría cualificada. En su conjunto, todo el proceso desde que los países envíen sus planes no debe llevar más de tres meses. Por lo tanto, en esta fase no habría freno de emergencia ni vetos.

Una vez se aprueben los planes nacionales, que incluirán metas y calendarios, se irán autorizando los desembolsos. Es entonces cuando entrará en juego el freno de emergencia, y el proceso explicado en el punto anterior.

¿Qué pasa con el presupuesto plurianual? ¿Ganamos en fondos agrícolas?

El acuerdo de los líderes también incluye el presupuesto comunitario para los próximos siete años: 1,074 billones en total.

La Política Agrícola Común es uno de los pilares prioritarios para España. En la rueda de prensa posterior a la cumbre, Sánchez anunció que el conjunto de fondos para la PAC (ayudas directas y las de medidas de desarrollo rural) para el periodo 2021-2027 iban a tener "la misma cuantía" que en las perspectivas financieras plurianuales de 2014-2020.

Sin embargo, al comparar ambos periodos con precios constantes de 2018 se observa que hay un recorte importante del 10%. Así, la PAC pasará del 382.855 millones de euros del marco que termina a los 343.950 millones de euros del próximo periodo, según recoge EP. Estas son las cifras para los 27 socios, habrá que ver cuál es la partida específica para España.

Dentro de este montante total, la caída en las ayudas directas al campo, el principal pilar, es similar (9,6%) al pasar de los 286.143 millones de euros del marco anterior a los 258.000 millones de este periodo.

En el caso del Pillar II, sumando diferentes partidas, la reducción es algo superior (11,2%), al pasar de los 96.712 millones del periodo anterior a los 85.850 millones de euros de este periodo.

Solo si se utilizan precios actuales, teniendo en cuenta el impacto de la inflación, la afirmación de Sánchez es cierta. Por ejemplo, las ayudas directas para el próximo periodo ascenderán a 291.091 millones de euros, reflejando una inflación del 2% anual.

¿Cómo quedarán los fondos de Cohesión?

Este es el otro gran pilar de los presupuestos comunitarios, y también prioritario para España. En este caso sí que habrá un ligero incremento del 2,7%, al pasar de los 367.552 millones de euros del periodo 2014-2020 a los 377.000 millones de euros el próximo marco para el conjunto de los 27.

Este aumento se debe sobre todo al refuerzo que recibirá este pilar del fondo de recuperación (a través del instrumento ReactEU'), y que añadirá unos 47.500 millones de euros en 2021 y 2022.

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