Opinión

Los efectos de la derrota de Calviño

La derrota de Nadia Calviño a presidir el Eurogrupo tiene hondas consecuencias para España, pero también para la UE

La derrota de la candidatura de la vicepresidenta económica Nadia Calviño a presidir el Eurogrupo es, en sí misma, una noticia negativa no sólo para España sino muy especialmente para aquellos países que forman el núcleo de poder en la Unión Europea: el eje franco-alemán. El resultado de la votación ha ampliado el espectro de influencia de un grupo de países pequeños en tamaño económico y demográfico pero cuyo peso es cada vez mayor destacando en elementos como la estabilidad presupuestaria, capacidad de ahorro sobre PIB, innovación tecnológica, peso de agricultura e industria sobre el conjunto o superávit por cuenta corriente, entre otros indicadores.

Con este resultado, la 'hoja de ruta' diseñada por el eje franco-alemán para la reconstrucción europea junto con la negociación del Marco Financiero Plurianual 2021-2027 se podría ver seriamente cuestionada tanto en el fondo como en la forma. Esta estrategia fue pergeñada por las cancillerías de Berlín y París sustentadas en el control que en este momento tienen sobre la Comisión y el Parlamento, los cuales serían los brazos ejecutores. Sin embargo, no calibraron correctamente el riesgo de descontento que sin duda ya existía en bastantes países tanto del norte como del centro europeo con gobiernos tanto socialdemócratas como liberales y conservadores.

Esta votación del Eurogrupo tiene múltiples significados para Europa. Reafirma, en primer lugar, que las decisiones deben tomarse habiendo generado previamente un consenso de los Estados Miembros y no bajo una imposición tácita o explícita de Alemania y Francia como lleva sucediendo desde la anterior crisis de 2008. En segundo lugar, supone introducir contrapesos en las decisiones políticas europeas, a pesar de que esto pueda retrasar en el tiempo la toma de algunas decisiones importantes como finalizar la unión bancaria europea, establecer una estrategia común de fortalecimiento de los sectores empresariales ante las amenazas americana y china. Pero aquí el argumento de países como Holanda, Austria o Finlandia es claro: ya existen mecanismos de coordinación y respuesta rápida en la Unión Europea que pueden atender necesidades urgentes de aquellos países más afectados, con lo cual no es procedente crear más estructuras –y menos haciéndolo por la 'vía rápida' sin apenas discusión previa– que concentren más el poder entre París y Berlín.

En tercer lugar, estos países reclaman que se fortalezcan tanto los mecanismos de control ex ante y ex post de los fondos europeos como el cumplimiento de las reglas presupuestarias y financieras que deberían sostener a futuro la Zona Euro. En este sentido, desconfían profundamente de las principales economías del euro, ya que, por ejemplo, Alemania y Francia son los primeros países que incumplen sistemáticamente los tratados comunitarios. Ya ocurrió en 2005 con el límite de déficit de Maastricht y ahora está ocurriendo con las masivas ayudas de Estado a las grandes compañías estratégicas nacionales poniendo en peligro la unidad del mercado común europeo.

Por último, este escenario tiene importantes consecuencias para España, más si cabe por la grave crisis fiscal que en los próximos meses vivirá el país y la desconfianza existente en materia empresarial e inversora (27.100 millones hasta abril según el Banco de España). Si la vicepresidenta Calviño se hubiera convertido en presidenta de los ministros de Finanzas de la Zona Euro, habría aportado credibilidad a España pero, sobre todo, un peso negociador importante a la hora de definir y ejecutar las ayudas europeas. Sin embargo, la derrota de Calviño supone que España tenga como última salida unirse a Italia para intentar formar una "coalición de agraviados" que maximice la llegada de fondos europeos y minimice la cuantía sujeta a una condicionalidad estricta tanto de devolución de los préstamos como de compromisos macroeconómicos.

Esta "coalición" comparte las estimaciones más negativas de PIB de 2020 (-12,8% interanual según el FMI) pero muy especialmente un desequilibrado escenario fiscal de origen junto a Francia. España registró un incumplimiento histórico (en épocas expansivas) del objetivo de déficit público, a lo que se suma un crecimiento sin control del gasto público y tres planes presupuestarios fallidos, el último de ellos con severas reservas por parte de la Comisaría de Asuntos Económicos de la UE. Por tanto, si ya de por sí las economías italiana y española partían de unas bases frágiles de política fiscal, la crisis las ha destruido por completo. Con lo cual, es totalmente imprescindible la combinación entre llegada de fondos europeos y política monetaria expansiva del Banco Central Europeo (BCE).

Sabedores de esta realidad, los países del norte y centro europeo se reafirmarán en sus posiciones, arguyendo que tanto Italia como España están recibiendo una ayuda fundamental como es mantener artificialmente bajo control sus primas de riesgo. Copan un tercio de las compras realizadas por el BCE bajo su programa anti-pandemia, superando con creces la participación de estos países en el capital del BCE (España supone el 11,9% del total cuando su capital key es del 9,69% e Italia supone el 20,02%, muy por encima de su participación en el capital del BCE que es del 13,8%).

En suma, el discurso del "norte" contra el "sur" ahora se ha transmutado en los "pequeños" contra los "grandes". Tanto cuando se hacía el primer discurso como ahora el segundo, hay mucho de falaz, pero sí hay una realidad: los países que se preocupan de cómo va a ser el futuro y aquellos que sólo les preocupa intentar salvar el presente.

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forum Comentarios 3

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D Villamil
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JAJAJAJAJAJAJA

MULERO PATAN, NO TE QUIEREN NI EN ESTA "UROPA"

Solo un pueblo aborregado ad nauseam por los medios de desinformación, como actualmente el español, puede votar a estos miserables.

Puntuación 10
#1
Pepe
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Es lo mejor que le podía pasar a España.

Irlanda tenía un 30% de déficit hace unos pocos años, a base de una política fiscal inteligente y reducción de impuestos, hoy recauda el triple que España y tiene superavit. A quién van a elegir para administrar su dinero en Europa a alguien del gobierno que ha tenido ese éxito en Irlanda o a alguien del gobierno del país más arruinado, bananero y corrupto de Europa?... lo mejor de todo es que la burraca dice que no le han elegido a ella por ser mujer cuando el BCE está presidido por Christine Lagarde, la Comisión Europea por Ursula von der Leyen y Alemania por Merkel... juas juas juas, ¡¡¡¡ ignoranteeeeeeeessss !!!!.

Puntuación 21
#2
Solidaridad vs. cleptocracia europeas.
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España deja de ingresar todos los años un 4% del impuesto de sociedades por la competencia desleal del sistema fiscal holandés, el famoso sandwich. Las multinacionales de esto de la red que hacen negocio en toda Europa pagan irrisorios impuestos en Irlanda. Que los gobiernos de los países más beneficiados por la existencia del euro y por la falta de regulación del espacio económico común aúpen a uno de los suyos de presidente del Eurogrupo no es buena noticia para la gente común de Europa, sí lo será para los fondos de inversión y toda la "economía casino". No es necesario vender el tema como un asunto de "países virtuosos" contra "países cigarra", la gente no es tonta. Es evidente para todo el mundo cuáles son los países que están actuando como paraísos fiscales dentro de Europa. Y si España, con todos sus problemas, además de sufrir el saqueo de sus escasos recursos fiscales, esenciales para mantener cosas tan vitales como la educación o la sanidad, ve como se le veta el acceso a puestos de la gobernanza común, encima soportando el "chorreo" de que nos somos serios, etc... por parte de los mismos que amparan sistemas fiscales desleales, pues es cuestión de poco tiempo que la gente se harte y se cree cierto sentimiento en contra de una burocracia europea que no mira por la gente y sí por el dinero, que se lo hagan mirar en Bruselas si hay algún departamento que se ocupe de estas cosas.

Puntuación 0
#3