Opinión

Tres escenarios ante el virus y el petróleo

El coronavirus provoca caídas en la bolsa y en el precio del petróleo.

Lo que parecía un hecho aislado en China como el SARs, se ha transformado en una pandemia como advirtió la OMS. Una pandemia de miedo, transformada en pánico, el nivel de mortalidad es inferior a la de una gripe, el tabaquismo o los muertos en carretera. Sin embargo el miedo es libre y como se dice "solo algo hay más miedoso a un dólar, dos dólares".

En estos momentos las repercusiones económicas son desoladoras. La caída registradas por las bolsas mundiales es de pánico inversor, los bonos americanos recogen con los brazos abiertos el miedo de los inversores. Las bolsas caen y nos recuerdan las grandes crisis financieras, sin embargo existen diferencia importantes.

La caída del crudo es un termómetro que refleja la verdadera realidad de la economía

La primera es que estamos ante una alteración en la producción de bienes y servicios, shock de oferta. Hoy el mundo esta interconexionado, China es el mayor proveedor para múltiples actividades económicas, y si las cadenas y empresas chinas se paralizan el mundo económico, como mínimo, se desacelera. Por otra parte la expansión a un país del corazón europeo, como es Italia, agudiza aún más el pánico por el coronavirus o Covid-19. Son ya innumerables las cadenas de producción, tanto de bienes como de servicios en el mundo que acusan el desabastecimiento de China a las empresas de otros países.

Las bolsas suelen tomarse como termómetros de la economía, sin embargo miden en un mix la economía financiera, la real y las expectativas de los inversores. Ahora bien, en un shock de oferta es especialmente importante buscar el termómetro de la economía real sin la financiera, ni sentimientos de inversores. Ese termómetro, el de producción, es el petróleo; aún hoy la principal fuente de energía del mundo, especialmente de China. No es por tanto las cotizaciones de las acciones sino las caídas en el precio del oro negro el termómetro. Esas caídas son superiores a las de los mercados bursátiles.

¿Qué ocurre para que el petróleo caiga con esa contundencia? En primer lugar que la oferta, los productores, ven como caen sus pedidos o aumenta el desabastecimiento de las cadenas de producción de productos y además paraliza la actividad de servicios, ahí esta el turismo o las aerolíneas. En segundo lugar el problema se ve agravado por la división de los países productores, OPEP y otros países como Rusia, Arabia Saudí, o EEUU. Ninguno de los tres últimos mencionados ha estado de acuerdo en acortar su producción. Ahí radica la amplificación de la caída, la demanda baja sustancialmente pero no tanto para ver los precios que en estos momentos cotizan las principales referencias de los barriles.

Ante ello muchos pueden llegar a compararse con la crisis similar a la del crédito. En mi opinión: no es así. Aquello fue una crisis de demanda, esta lo es de oferta, como he manifestado y una guerra soterrada entre Arabia Saudí, EE.UU. y Rusia.

Económicamente desde el punto de vista macro dibujaríamos tres escenarios posibles:

En V: fuerte caída de la producción con una recuperación inmediata del consumo. Sería algo pasajero, donde rápidamente la economía se recuperaría y por tanto enseguida se volvería a la situación de crecimiento.

En U: escenario diferente, aquí la caída es muy rápida, sin embargo la recuperación tarda en llegar, no es inminente. Aquí las economías con menor crecimiento podrían sufrir recesiones técnicas, donde la política económica poco podría hacer. La política económica es ágil y eficaz en activar la demanda, pero los efectos en la oferta son limitadísimos. Haría falta en esta situación políticas presupuestaria o fiscales, si se prefiere, fuertes y decididas. En mi opinión la situación más probable, mucho mas por el contagio y la internacionalización de la epidemia.

En L: la peor de las situaciones puesto que la recesión se agudizaría durante mucho tiempo, incidiendo en la actividad –beneficios empresariales y mercado laboral-. Este escenario es muy propio de las crisis financieras, como la que hemos vivido. En mi opinión habría que descartarla o darla una mínima probabilidad.

Se debe descartar una recesión global como la 2007 al no ser una crisis financiera

Frente a los shock de demanda, los de oferta tienen mejor salida que los otros. Ahora mismo las decisiones de consumo se posponen ante el miedo, sin embargo una vez pasado ese temor, la demanda puede, suele, aumentar rápidamente y por tanto cercenar una crisis prolongada. Por tanto, los rebotes suelen ser muy pronunciados, al igual que la caída. Salvo una fortísima pandemia que afectara considerablemente a EEUU, que se enquistase en Europa –una Europa de crecimiento raquítico-, deberíamos descartar la recesión global. ¡No es 2007, ni una crisis financiera! Son otros motivos.

Por otra parte está el problema de los productores. Los presupuestos de Rusia y Arabia dependen del precio del crudo, especialmente el país árabe. Si se mantienen estos precios se pone en jaque a ambas economías. A su vez los dos países son conscientes de que estos precios tensionan la industria del fracking americano.

No es sólo el coronavirus y sus implicaciones económicas, también está en juego y de forma importante la partida de los tres grandes productores de petróleo. Rusia juega con el factor de un menor coste de transporte a Europa, Arabia con los precios de coste de extracción mucho más bajos. ¿Hasta cuando aguantarán sin recortes de producción tanto Rusia como Arabia? ¿El fin del tapón empresarial del coranavirus, supondrá una fuerte revalorización del precio del barril?

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