Motor

Santana, la histórica marca española de todoterrenos que fue proveedor del Ejército y ahora vuelve a la vida de la mano de inversores chinos

Santana de 1982 | Alamy

Cuando se habla de la industria automotriz española, no se puede pasar por alto el nombre de Santana Motor. Durante décadas, esta marca especializada en la fabricación de 4x4 y todoterrenos fue todo un referente internacional, y sus modelos llenaron las calles de buena parte del mundo. De hecho, llegó a proveer al Ejército de Tierra de España, pero el paso del tiempo y los problemas económicos le llevaron a cerrar.

Su historia está marcada por una mezcla de innovación, recuerdos y, sobre todo, de idas y venidas corporativas en su última época. La compañía llegó a convertirse en un emblema de la industria española, y especialmente andaluza, pero fue cambiando de manos hasta desaparecer y perderse en el imaginario de años pasados en los que un Santana rodaba del asfalto de la carretera al campo. O, mejor dicho, casi desaparecer.

El nacimiento de Santana

Las memorias de Santana comienzan en Jaén. Después de la inestabilidad causada por la Guerra Civil y los primeros años de dictadura, en 1953 el gobierno franquista pone en marcha el "Plan Jaén". El objetivo de este proyecto era industrializar y revalorizar esta región ofreciendo una salida más allá del trabajo en el campo. Por eso, en 1956 nace Metalúrgica de Santa Ana S.A., con sede en la localidad jienense de Linares, una empresa concebida para fabricar maquinaria agrícola.

Vehículo Santana
Vehículo Santana | Alamy

A finales de los 50 y principios de los 60, Metalúrgica de Santa Ana llegó a un acuerdo con la británica Land Rover que le cambió la vida y su objetivo de producción. La compañía empieza a fabricar vehículos, sus clásicos 4x4, que todavía permanecen en el recuerdo de los amantes del motor. La fábrica llegó a contar hasta con 5.000 trabajadores, convirtiéndose en un auténtico motor industrial en Andalucía. Los empleados la llamaban coloquialmente "La Santana" y para Linares era el pulmón social y económico de la localidad, que tenía una población de alrededor de 60.000 personas durante la década de los sesenta. Santana sacó al mercado algunos de los vehículos más recordados de aquella época en España, como el Land Rover Santana 109.

Proveedor del Ejército

Para la llegada de los años 80, cuando la fábrica de Santana en Linares ya superaba con creces los 3.000 trabajadores, vivió el que seguramente fuese su momento de mayor esplendor. Comenzó a fabricar sus propias versiones y sus modelos ganaron un gran prestigio. Eso sí, en 1989 puso fin a su relación con Land Rover por problemas económicos. Además, tuvo que buscar inversión internacional y fue entonces cuando llegó a acuerdos con otra marca conocida internacionalmente como Suzuki para asociarse.

De hecho, hasta la primera década de los 2000, desde la fabrica de Linares salieron modelos como el Suzuki Santana (SJ410), el Samurai y el Vitara, que fueron muy destacados dentro del mercado europeo. Para muchos, la marca japonesa impulsó Santana y permitió a la empresa española abrirse a otros mercados. Su relación fue tal que, en 1993, Suzuki tenía el 83,75 % del accionariado.

Los todoterrenos manufacturados por Santana encajaban perfectamente con las pretensiones del Ejército español. Eran modelos robustos, resistentes, con la parte trasera blindada y de buen tamaño. Por eso, se convirtió en uno de los principales proveedores del Ejército de Tierra español, suministrando vehículos militares que se hicieron habituales en maniobras, desfiles y operaciones internacionales.

En este sentido, destaca especialmente el Santana Aníbal, un todoterreno basado en los modelos antiguos que se convirtió en el vehículo ligero del Ejército en 2003. De hecho, según los registros históricos, el suministro fue de unos 1.700 ejemplares. Además, sirvió para cuerpos policiales y de protección civil, ya que era un modelo potente, relativamente económico y no demasiado complicado en la parte económica.

Santana Aníbal
Santana Aníbal | Alamy

Los modelos de Santana eran ideales para las fuerzas armadas por ser fuertes, robustos y fáciles de manejar: las características que se requieren para un trabajo de campo. Y es que su capacidad para circular por terrenos difíciles y su resistencia hicieron que miles de agricultores y ganaderos invirtiesen en un Santana. Por si fuera poco, eran muy adaptables a las diferentes necesidades de trabajo por haber modelos con techos de lona o con cajas abiertas.

El ocaso de Santana

En los 90 llegaron los primeros problemas económicos serios, y en 1995 Santana y Suzuki separaron sus caminos. La Junta de Andalucía se convirtió en propietaria y gestora de la empresa durante casi dos décadas. Aún así, la falta de capital y el fracaso de nuevos proyectos con organizaciones como Iveco o Fiat, llevaron a Santana a la desaparición.

En 2011 se cierra "La Santana", siendo en aquel entonces el único fabricante automovilístico financiado íntegramente por capital español. Se calcula que unos 2.000 trabajadores de la fábrica de Linares perdieron su trabajo, en lo que marcó un antes y un después para la economía de la región y, al mismo tiempo, para la industria del automóvil en España.

Actualidad

Cuando parecía que estaba destinado al olvido, el nombre de Santana ha vuelto a saltar a la palestra. Este mismo 2025, Santana Motors S.L., Zhengzhou Nissan y Anhui Coronet han anunciado una alianza para volver a producir todoterrenos en la planta de Linares. La multinacional de origen chino ofrecerá tecnología puntera a cambio de operar en Europa y evitar los aranceles de la UE.

En cuanto a los modelos, el objetivo es volver a posicionar a Santana como una referencia en el mercado de los vehículos todoterrenos de última generación. Su propuesta es la de lanzar opciones diésel y variantes híbridas enchufables que mantienen la solidez del 4×4 tradicional pero al mismo tiempo integran los recursos y la innovación de la multinacional china.

En definitiva, 14 años después de su cierre, Santana podría volver a convertirse en una eminencia de la automoción y, paralelamente, Jaén podría reactivar su economía gracias a los empleos generados. Por el momento se prevé la creación de unos 200 empleos entre producción y administración. Eduardo Blanco, CEO de Santana Motors, confirmó que en toda la fábrica solo habrá tres o cuatro expertos provenientes de China, pero que su único objetivo es enseñar. Y es que, según explicó, la planta solamente dará trabajo a personas locales, que tendrán salarios y condiciones laborales acordes con los del resto de España.

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