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Ford tranquiliza a UGT con su plan para Almussafes hasta la llegada del coche eléctrico

Varios coches en la parte final de las líneas de Ford Almussafes. Foto: Guillermo Lucas
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La tensa calma en la factoría de Ford en Almussafes parece haberse relajado después de la reunión que han mantenido los máximos responsables de la multinacional estadounidense con el comité de empresa europeo de la compañía, entre ellos los miembros de UGT, el sindicato mayoritario de la planta española. Desde el sindicato se ha mandado un mensaje de tranquilidad después de la reunión en que la marca tenía previsto comunicar los planes para garantizar la carga de trabajo en Almussafes.

Fuentes de UGT han traslado que la reunión ha concluido de "una manera positiva y constructiva", aunque sin concretar las medidas que llevará a cabo la compañía para hacer frente a la larga caída de la producción que atraviesa la planta de Valencia y la incertidumbre sobre los plazos para acometer las inversiones que garanticen su electrificación.

Desde el sindicato han explicado que las medidas se darán a conocer este jueves en un comunicado de Ford Europa, aunque por esta primera valoración todo apunta que la instalación valenciana sumará más carga de trabajo para mantener a la mayoría de su plantilla en los próximos meses. Desde la plantilla se había llegado a reclamar la fabricación de algún modelo híbrido ante la cada vez menor demanda y la falta de plazos claros para el montaje de coches eléctricos.

La factoría española de Ford lleva dos años esperando que se concrete la llegada de la nueva plataforma de vehículos eléctricos que el fabricante estadounidense anunció tras una dura pugna con la planta alemana de Saarlouis en la que sólo podía sobrevivir una de ellas. Con esa decisión en junio de 2022 el futuro a medio y largo plazo de Almussafes parecía despejado y el horizonte de que la fábrica seguiría montando coches eléctricos servía para aliviar malos tragos, como el fuerte recorte de empleo que se pactó el año pasado y supuso la salida de más de 1.100 trabajadores, casi un 20%.

Sin embargo, desde entonces Ford no ha desvelado ni los modelos ni las inversiones para hacer factible la electrificación. Decisiones como renunciar al primer Perte al considerar que no podría cumplir los plazos han añadido más incertidumbre a la mayor fábrica de la Comunidad Valenciana, hasta que a finales del año pasado la marca del óvalo dejó claro que las decisiones sobre inversiones en vehículos eléctricos estaban en suspenso ante el lento avance de este producto en el mercado europeo.

De cinco a un único modelo

En estos dos años además la planta valenciana ha visto como su producción no lograba recuperarse tras el parón de la pandemia. Un recorte en parte debido a la decisión de Ford de poner fin a buena parte de sus modelos históricos en Europa, lo que ha supuesto que en el último año Almussafes haya dejado de montar tres de los cinco vehículos que producía: Mondeo, S-Max y Galaxy.

A ellos se sumará en abril el final de la furgoneta Transit Conect, con lo que la planta apenas mantendrá el Kuga. Una situación que estaba programada pero que se ha visto agravada por la caída de la demanda en el mercado europeo que ha obligado a reducir aún más la fabricación y evidencia que la planta con alrededor de 4.800 trabajadores ahora mismo tiene un exceso de mano de obra.

La planta valenciana ya está aplicando de hecho un ajuste temporal mediante un Erte, que ha elevado de 500 a 700 trabajadores diarios. Con el fin de la Transit a mediados de abril, todo apunta a ajustes más permanentes, por lo que la plantilla reclamaba alternativas para asegurar la carga de trabajo después de la electrificación, en la que se basó el último acuerdo laboral sigue en el aire.

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