Bolsa, mercados y cotizaciones

Los bancos centrales salen al rescate: ¿qué rescate?

Jerome Powell y Mario Draghi, presidentes de la Fed y del BCE
Madrid.

Los temores a una desaceleración económica se han ido intensificando, y con ello, los bancos centrales han girado su mensaje abriendo la puerta a nuevos estímulos monetarios.

Mientras, los mercados financieros, solamente unos pocos días después de los anuncios de estos estímulos y de la nueva 'tregua comercial' entre Estados Unidos y China (no es la primera, ni será la última hasta que se alcance un acuerdo definitivo y real), todos los activos suben a medida que los fundamentales se deterioran. Sí, todos; los activos de riesgo como las bolsas y el crédito, pero también los defensivos, como los bonos soberanos o el oro.

Cabe preguntarse, ¿qué nuevas medidas podrán adoptar las autoridades monetarias y cuán efectivas serán para relanzar el crecimiento y la inflación?

En el caso de Estados Unidos, los mercados ya han puesto en precio 75 puntos básicos de recortes del precio del dinero antes del final de este año, situándose así muy por debajo de las indicaciones de los propios miembros de la Reserva Federal (Fed).

Asimismo, por el lado del Banco Central Europeo (BCE), el mercado ya incorpora una rebaja de, al menos, 10 puntos básicos de los tipos de depósito hasta niveles del -0,5%, ahondando aún más la negatividad en los tipos de interés de corto plazo del euro. A ello hay que unir que el mercado incluso espera que el BCE reabra sus programas de compras de deuda (soberana y corporativa).

A lo largo de la última década las políticas de estímulo monetario se han extendido entre las principales economías. Esta situación ha llevado al precio del dinero a niveles muy reducidos (e incluso negativos en varias economías), al tiempo que el tamaño de los balances de los bancos centrales en comparación con el PIB también se ha incrementado.

En este escenario, el margen de maniobra del que disponen actualmente las principales autoridades monetarias es menor, siendo una de las pocas excepciones la Fed estadounidense, que ha logrado revertir parte de las medidas de estímulo implementadas para salir de la gran recesión de 2008-2009.

En este caso particular, los tipos oficiales tienen margen de descenso y como ha anunciado en su última reunión esperamos, al menos, un recorte del precio del dinero por parte de la Fed en 25 puntos básicos en los próximos meses.

Por su parte, especialmente complejo es el escenario al que se enfrenta el BCE, con los tipos de interés ya en terreno negativo y con un balance que ha continuado incrementando y se sitúa ya en el 40% del PIB de la región, pero que, sin embargo, no logra situar sostenidamente la inflación cerca de su objetivo del 2%.

Utilizando las propias estimaciones publicadas por el BCE, las medidas de estímulo monetarias introducidas desde 2014, impulsaron el crecimiento del PIB y de la inflación de la región en algo menos del 1,6% en el acumulado de tres años (2016 – 2018, lo que significaría un promedio anual de contribución del 0,5% aproximadamente). Desde 2014, las compras de activos alcanzaron los 2,6 billones de euros, los tipos de depósito se rebajaron en 40 puntos básicos y se introdujeron los TLTRO, medidas que difícilmente se repetirán en esta ocasión.

Todo ello nos hace pensar que estas nuevas medidas de estímulo monetario por sí solas difícilmente cambiarán la tendencia de desaceleración y moderación de la inflación en la región.

Por su parte, la renta variable en máximos está interpretando que los bancos centrales, con políticas monetarias más expansivas, serán capaces de manejar la situación y evitar una recesión, tal y como ocurrió en 1984 y en la década de los 90. El problema es que la historia más reciente nos ha demostrado que la solución no siempre es tan sencilla.

Reacción del S&P a las subidas de tipos de la Fed

Las dos últimas ocasiones en que la Reserva Federal redujo las tasas de interés (en 2001 y 2007), supusieron la certificación del final de ciclo económico y, poco más de un año después, la economía entró en recesión y los mercados sufrieron fuertes caídas.

Las bolsas siempre han subido durante los siete periodos en los que la Fed subió tipos

En los últimos 50 años, de manera contraria a lo que muchos piensan, durante los siete periodos en los que la Reserva Federal ha subido los tipos de interés, las bolsas siempre han subido, acompañadas por una recuperación manifiesta de los beneficios empresariales.

En el caso contrario, cuando han bajado los tipos, a pesar de apoyar unas condiciones más favorables de liquidez, el resultado no siempre ha sido tan benigno. Desgraciadamente, a pesar de sus buenas intenciones, los bancos centrales no siempre llegan a tiempo.

En el entorno actual, a pesar de la madurez del ciclo, sigue siendo demasiado pronto para pronosticar una recesión global en los próximos 6/12 meses. Pero, igual que la "alegría eterna" es difícil de alcanzar, los mercados no suben de manera indefinida ni lineal.

Más nos vale que las bajadas de tipos implícitas que descuentan las curvas de renta fija no se lleven a término. Será la mejor señal de que la debilidad económica no avanza tan rápido como algunos piensan. Por ahora hay que continuar cauto: con exposición a mercado pero con liquidez preparada para aprovechar episodios de volatilidad.

Por Paulo Gonçalves es Analista Senior de Estrategia de Mercados de Banca March

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comentariosforum1

maqui
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Mientras los deudores (Estados, familias y empresas) ahorran en el pago de su deuda por los excesos cometidos, los ahorradores no reciben intereses por sus ahorros. Los ahorradores están pagando a los deudores; los ahorradores no reciben nada y los deudores pagan menos por su deuda. Injusticia total y mal ejemplo para el futuro

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#1