Bolsa, mercados y cotizaciones

Los mínimos del euro o la prima italiana son argumentos para temer a la ultraderecha en mercado

  • Le Pen hundió la 'moneda común' en 1,04 dólares en enero de 2016
  • Salvini y el Movimiento 5 Estrellas dispararon el riesgo país en Italia
Macron ahuyentó el fantasma de la ultraderecha en Francia.

¿Hay que temer el impacto de la ultraderecha en los mercados financieros? Las últimas experiencias en países como Italia o Francia dicen que sí. El populismo económico y el nacionalismo euroescéptico que impregnan a los partidos de esta corriente ideológica extrema, entre los que está enmarcado Vox, causan pánico en las bolsas y en la deuda.

De momento, a pesar de la incertidumbre política de las elecciones generales en España en un contexto de desaceleración del crecimiento económico global en el que la tensión por el desafío independentista en Cataluña sigue en máximos en el plano doméstico, inversores, gestores y analistas coinciden en que hoy por hoy no se puede hablar ni mucho menos de una italianización de la política de España que pueda impactar extremadamente en los mercados financieros.

Los inversores temen la ingobernabilidad, a Vox y los postulados económicos de Podemos

Pero las referencias están para tenerlas en cuenta. La más cercana es precisamente la reacción de la prima de riesgo transalpina tras las elecciones generales de marzo del año pasado. Como ha ocurrido hasta ahora con la española, permaneció impasible ante la incertidumbre durante semanas, incluso tras conocerse los resultados, hasta que en mayo se disparó a máximos de la crisis del euro de 2012 ante el anuncio de la coalición de gobierno de los dos polos euroescépticos, el Movimiento 5 Estrellas y La Liga Norte.

Desde entonces, el diferencial entre el interés del bono italiano a 10 años y el del Bund alemán se ha mantenido por encima de los 250 enteros, casi sin interrupción, por el pulso constante de este ejecutivo con el establishment de la eurozona.

De momento, las elecciones en España han impactado menos que las francesas en 2017 o las italianas en 2018.

Una tensión aún mayor provocó la amenaza de una segunda vuelta entre el comunista Jean-Luc Mélenchon y la ultraderechista Marine Le Pen en las elecciones presidenciales de Francia. La incertidumbre hundió al euro en los 1,04 dólares en enero de 2017, su mínimo de los últimos 16 años, y disparó la prima del país hasta niveles de 2012. La victoria final de Emmanuel Macron ahuyentó los fantasmas.

Un 'brecha' de 4 puntos entre España y Europa

El riesgo político del 28-A es tímido aún: se refleja principalmente en los 4 puntos porcentuales en los que el Ibex 35 se ha descolgado del EuroStoxx 50, la principal referencia europea, en los dos últimos meses o en el mínimo histórico al que se ha reducido el diferencial entre el interés que asume Portugal por financiarse a 10 años, 1,17%, frente al cupón del bono español, 1,08%.

Estas cifras son relevantes pero esconden el impacto de otros lastres recurrentes para el Ibex 35, como su mayor bancarización respecto al resto de índices europeos ante un futuro próximo sin subidas de los tipos de interés oficiales, o de tendencias ya conocidas, como la reconocida recuperación de la economía lusa. De esta manera se explica que la prima de riesgo española haya deambulado en torno a los 100 enteros, de los que apenas se ha distanciado en los últimos 10 meses, sin mayores sobresaltos.

Eso sí, el Ibex 35 ha caído en el 100% de las sesiones postelectorales desde 1992. Y este lunes 29 de abril, la fragmentación a la parece condenada el Congreso de los Diputados, no augura una reacción diferente.

Los tres escenarios que más temen los inversores tras las elecciones generales en España de este domingo son: que la incapacidad de los grupos parlamentarios para formar un gobierno estable conlleve una repetición de los comicios que mantenga al país sin presupuestos, que se configure un ejecutivo volcado a la derecha con una influencia decisiva de Vox que incendie el conflicto catalán o que surja una coalición a la izquierda con un peso específico de Unidas Podemos que pretenda aumentar desmesuradamente el gasto público.

El índice ha abierto una brecha de cuatro puntos con el EuroStoxx 50 en los últimos dos meses

Ninguno de estos contextos es descabellado, pero también es cierto que el escenario central que manejan los analistas y que apoyan la mayoría de encuestas es un buen resultado del PSOE, que sea suficiente para formar un Gobierno que, ya necesite apoyos a la derecha, a la izquierda o de los nacionalistas, garantice una legislatura de políticas económicas en sintonía con la Unión Europea (UE), de lo que la ministra saliente del ramo, Nadia Calviño, parece un aval, aunque cuente con la mancha de no haber podido aprobar los presupuestos generales en 2019.

El riesgo político

La primera premisa que refuta el peso de la inestabilidad política en el comportamiento del Ibex 35 es que el mercado rechaza "cualquier tipo de incertidumbre", según recuerda Javier Niederleytner, profesor del máster en Bolsa y Mercados Financieros del IEB, y, en el contexto actual, la electoral es especialmente reseñable.

Por una parte, por el pantanoso calendario que sigue al 28 de abril, con las elecciones al Parlamento Europeo -en las que se teme un fuerte ascenso de fuerzas euroescépticas de ambos extremos del espectro ideológico- y con los comicios a los ayuntamientos y a la mayoría de comunidades autónomas de España convocados el mismo día, el próximo 26 de mayo.

Por otro lado, la fragmentación electoral ha llevado a la Cámara Baja a una dimensión desconocida desde la Transición, donde "los pactos son indispensables", según remarca Josep Bertrán, responsable de programas financieros del EAE Business School, tanto para formar gobierno como para sacar adelante iniciativas legislativas. Algunas tan cruciales como los propios presupuestos.

"La diversidad es enriquecedora si existe voluntad de diálogo y negociación, pero lamentablemente no existen alternativas políticas suficientes con este talante como para que la fragmentación funcione como es debido", observa Juan Llona, gestor de fondos de Imantia Capital.

El escenario central que manejan los analistas es un gobierno del PSOE con apoyos

"La fragmentación parlamentaria es un proceso global que todavía tiene recorrido porque las nuevas tecnologías permiten a los partidos políticos hacer una segmentación de clientes cada vez más exhaustiva y eso posibilita que surjan partidos de nicho capaces de llegar a colectivos concretos que se sienten identificados con mensajes que penetran de manera individualizada", explica Juan Llona, de Imantia Capital, quien advierte de que "esto tiene sus riesgos", ya que "la probabilidad de decepción aumenta, porque venden una solución personal y, por eso, no es una locura pensar en un exvotante de Podemos que elija a Vox en estas elecciones".

Las preferencias del mercado

"Los inversores suelen preferir gobiernos conservadores a gobiernos más escorados hacia la izquierda", comenta Josep Beltrán, del EAE Business School, al partir, en teoría, de planteamientos fiscales contrapuestos, más restrictivos o más expansivos, respectivamente. "Una subida de los impuestos para poder financiar un crecimiento del gasto social y unos mayores presupuestos podría perjudicar a la economía nacional y restar atractivo a las empresas extranjeras para invertir en España", reflexiona Felipe López-Gálvez, de Self Bank.

"Con independencia de ello, es mejor visto uno que tenga mayoría absoluta a otro que, aun teniendo mayoría, deba pactar sus políticas con otros grupos políticos", reitera el profesor del EAE Business School. Y, precisamente, los escenarios posibles tras las elecciones generales se adentran, en mayor o menor medida, en los terrenos incómodos para el mercado, fundamentalmente, cuando se atisba "la constitución de gobiernos donde tuvieran un peso relevante partidos que vengan de los extremos, como Vox, lo que podría generar cierto nerviosismo en el sentimiento inversor".

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