Bolsa, mercados y cotizaciones

Al mercado no le 'encaja' el calendario de subida de tipos

El mercado se puede entender hoy como un puzzle en el que las distintas piezas -bolsa, divisas y renta fija- se han ido encajando, estableciendo correlaciones, pero en el que sigue faltando el fragmento clave y decisivo, el que está en manos de los banqueros centrales: los tipos de interés

El 15 por ciento que se aprecia el euro frente al dólar, desde los mínimos de diciembre del año pasado, y los 23 puntos básicos que cae el diferencial entre la rentabilidad del bono a 10 años estadounidense -el T-Note- y la del papel alemán -el Bund-, desde el máximo que alcanzó también en el último mes de 2016, es una de las correlaciones que, en los últimos meses, han hecho encajar dos piezas del mercado. En este caso, las divisas y la renta fija.

"Es la coincidencia más interesante", observa Juan Ignacio Crespo, asesor del fondo Multiciclos Global de Renta 4, para quien la correlación entre el par más negociado del mundo y la distancia entre el interés que ofrecen los dos bonos de referencia no se debe explicar bajo una lógica de "causa-efecto", si no preferiblemente como dos piezas de un puzzle que encajan.

"Parece lógico que si la rentabilidad del bono americano es mayor que la del alemán haya un flujo de capitales y también que al dólar le tocara depreciarse", continúa Juan Ignacio Crespo, quien considera sana una alternancia entre la fortaleza de las divisas "para evitar una guerra comercial", que estuvo al borde de recrudecerse cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a principios de ejercicio, acusó a Alemania de "aprovecharse" de la debilidad del euro -cuando cotizaba a 1,05 dólares- y a China de manipular su moneda, el yuan, que también ha repuntado desde entonces. "Ahora este problema se ha solucionado", concluye el economista.

"La última subida del euro se ha dado en el contexto del lanzamiento de misiles por parte de Corea del Norte, incluso sobrevolando Japón, pero hay otras razones, probablemente más importantes que dilatarán su fortaleza y la debilidad del dólar", introduce el equipo de analistas de Deutsche Bank. Por el lado del billete verde, el banco de inversión señala que "los mercados están cada vez más desilusionados con la Administración Trump, ya que parece incapaz de cumplir con su agenda política y hay poca claridad en su futuro". Además, "las expectativas sobre que la Fed continúe el proceso de normalización de la política monetaria siguen disminuyendo", añaden. Mientras, en cuanto a la moneda común, "el optimismo acerca de la economía y la política europea, y la probabilidad de que el Banco Central Europeo (BCE) anuncie una reducción gradual de los estímulos" construyen el escenario contrario, concluyen.

Los beneficios sufren

Efectivamente, la guerra comercial ha desaparecido de los lamentos políticos, pero la apreciación del euro ha traído una consecuencia crucial para la renta variable de la eurozona. El crecimiento de las estimaciones de los beneficios empresariales se ha detenido. En los últimos tres meses, las previsiones de las compañías de la Zona Euro han retrocedido tanto de cara al próximo año como para 2019, principalmente por el impacto de la fortaleza del euro -no solo frente al dólar sino también con otras divisas como la libra o el franco suizo- en las cuentas de la exportadoras.

"Las últimas caídas sufridas por las bolsas europeas están relacionadas con la apreciación de la moneda común", asegura Víctor Alvargonzález, estratega de inversiones, quien cree que, más allá del debate sobre si las compañías más internacionalizadas se ven más o menos afectadas, "en un mercado de márgenes ajustados, es irremediable que la divisa impacte" y "el caso es que el mercado sí tiene interiorizado que un euro fuerte es perjudicial".

De nuevo, más piezas que encajan, que se correlacionan, a la espera de la que completará el puzzle: los tipos de interés. Pero, a partir de aquí, las concordancias cobran una nueva dimensión. "El BCE tiene un problema y es que si sigue apreciándose el euro se reduce la inflación en Europa, ya que si en la eurozona las importaciones y las materias primas salen más baratas, automáticamente se traslada a los precios", incide Víctor Alvargonzález, quien, por este motivo, cree en que Mario Draghi, el presidente de la institución, "no puede dejar que el mercado piense que va reducir los estímulos, porque si el euro sigue apreciándose, será imposible que cumpla con su mandato de estabilidad de precios". Sin embargo, los expertos de Deutsche Bank opinan que "el BCE está dispuesto a convivir con la fortaleza de euro", porque "el crecimiento económico debería ayudar a compensar su impacto en las ganancias de las empresas europeas". El próximo jueves, el mercado escudriñará las conclusiones de la reunión que celebra la institución buscando pistas.

Al otro lado del Atlántico, el debate no es menos complejo. La caída en picado de la credibilidad de Trump, su imprevisibilidad y la incapacidad que muestra para sacar sus propuestas adelante -ni siquiera el techo de gasto, lo que podría paralizar Estados Unidos-, junto con la competitividad conseguida con la depreciación del dólar, hacen que Janet Yellen, presidenta de la Fed, dude en proceder acorde a los robustos datos económicos que se publican semanalmente, y ya no se espera otra subida del precio oficial del dinero este año.

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