Bolsa, mercados y cotizaciones

No dejes el dinero parado en el banco: esto es lo que puedes ganar en bolsa y renta fija cada año

  • Una cartera con ambos activos aspira a rentabilidades del 60% en una década
  • Pese a todo, hay casi un billón de euros en efectivo y cuentas corrientes sin remunerar
Imagen: iStock.

En España hay cerca de un billón de euros parado. Parado quiere decir que está en cuentas corrientes o efectivo, sin apenas remuneración y que incluso, en algunos casos, conlleva gastos de mantenimiento. Hablamos de más 900.000 millones de euros, en los que se concentra gran parte de la riqueza financiera de los españoles. El propio Rodrigo Buenaventura, presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), señalaba esta semana que la forma en la que invertimos nuestro ahorro financiero en España y en Europa es manifiestamente mejorable. "La proporción de depósitos es inusitadamente alta (cerca del 35-40% en la UE), y la inversión en renta variable sorprendentemente baja", describía, "y con esa combinación, el apoyo y la capacidad de financiación que reciben las empresas españolas y europeas no será suficiente". Existen muchas alternativas para poner ese billón de euros a trabajar, en función del perfil de riesgo del inversor, y cualquiera de ellas es más eficiente que tener el dinero parado.

Por ejemplo, si se recurre a los activos financieros tradicionales, como son la bolsa y la renta fija, una cartera mixta (compuesta por un 40% de renta variable y un 60% de bonos) aspiraría a acumular una rentabilidad cercana al 60% en una década. Esto quiere decir, en la práctica, que 100.000 euros invertidos hoy en esta cartera ficticia se convertirían en 157.700 euros dentro de diez años.

Para calcular cuál sería la rentabilidad teórica de esta cartera se han tenido en cuenta las ganancias que se esperan del índice de renta fija global de Bloomberg y Barclays hoy, y también las previstas para la bolsa europea y americana. En este último caso, la previsión se realiza teniendo en cuenta los beneficios esperados para el índice Stoxx 600 y S&P500 en 2024, usando lo que se conoce en el argot financiero como la inversa del PER. Y ambas previsiones, la de la renta fija y la bolsa, se proyectan durante diez años.

Es sólo un ejercicio teórico, pero sirve para entender la fuerza del interés compuesto. Obviamente nadie sabe con certeza qué puede suceder en el mercado los próximos diez años, pero la historia demuestra que tiende a subir a largo plazo y que es una forma de evitar perder poder adquisitivo por la subida de la inflación.

A corto plazo, el escenario para ambos activos es favorable. Esto quiere decir que lo esperable es que los dos pedaleen en la misma dirección y aporten rentabilidad a una cartera, a diferencia de lo que ha ocurrido en algunos de los últimos años, en los que tanto el precio de la bolsa como el de los bonos ha caído al mismo tiempo. Desde el Covid son muchos los inversores que han ido reducido su posición táctica en el mercado a raíz de las distintas crisis que se han ido produciendo, como la invasión de Rusia a Ucrania o el conflicto en Oriente Medio. Y al tiempo que han bajado su presencia en el mercado, han optado por incrementar su posición en liquidez.

Se palpa en los flujos que consiguen los fondos monetarios, en el incremento de saldos en cuentas corrientes y efectivo, o incluso en la cantidad de Letras en manos de los hogares españoles. Muchos de estos últimos tendrán que afrontar en octubre la renovación de las Letras que compraron en octubre del año pasado al 3,86% (la rentabilidad más alta alcanzada en este plazo), y lo esperable es que lo hagan a tipos mucho más bajos. Sobre todo, si el Banco Central Europeo (BCE) cumple el guion esperado, y articula su primera bajada de tipos en junio. "Puedo entender que los inversores que siguen teniendo grandes saldos de efectivo se sientan frustrados por haberse perdido un fuerte repunte del mercado de renta variable y por haber visto cómo se estrechaban los diferenciales de crédito. Al mismo tiempo, hay razones cíclicas y seculares convincentes para invertir hoy o permanecer invertido", opina Chris Iggo, CIO Core Investment Managers en la gestora de fondos AXA IM.

Todo ese dinero embalsamado volverá tarde o temprano al mercado, esencialmente al de renta fija, por la naturaleza del inversor español, que es conservador, pero también al de renta variable, sobre todo si se produce una corrección, algo que no es descartable tras las importantes subidas que acumulan las bolsas. "No descartamos que éstas puedan ofrecer mejores puntos de entrada en los próximos meses", señalan en Renta 4. En esta firma explican que el mercado suele dar oportunidades (tras revalorizaciones cercanas al 25 % en los últimos cinco meses), y en la medida en que se materialicen algunos riesgos del mercado, como el ajuste de expectativas de recortes de tipos por parte del mercado si la inflación no cede, el incremento de riesgo geopolítico o la peor evolución de lo previsto.

Pero con la bajada de tipos a la vuelta de la esquina, sobre todo en Europa, donde el BCE parece tener el camino más despejado que la Reserva Federal para empezar a recortarlos, lo cierto es que la renta fija ha ganado atractivo a pasos agigantados, a pesar de que no ha cumplido con el papel esperado de ella en la primera parte del año. Estaba llamada a sumar rentabilidad en lugar de restarla. Pese a todo, la expectativa de rentabilidad de una cesta representativa de renta fija global sigue alta, cerca del 4%, según los índices de Bloomberg y Barclays. Por ponerla en contexto, la de una cartera que asuma más riesgo, y combine bolsa europea con americana, sólo asciende al 6% (es del 5,75%, exactamente). Es decir, que la rentabilidad extra que ofrece la renta variable sobre la renta fija es de sólo dos puntos.

La historia demuestra que la prima de riesgo entre ambos activos tiende a ser más elevada, de entorno al 4% o 5%, según un estudio liderado por miembros de la Reserva Federal de San Francisco, el Bundesbank y las universidades de California y Bonn, publicado a finales de 2017 bajo el nombre The rate of return on everything 1870-2015. El concepto de prima de riesgo como tal indica la rentabilidad adicional que ofrecen los activos de riesgo, como la bolsa, sobre aquellos con menor riesgo, como los bonos, aunque en la crisis de deuda periférica se popularizó como indicador para medir la confianza que los inversores depositaban en la economía de un determinado país. Entonces se usaba para medir la rentabilidad extra de un bono sobre otro, tomando como referencia a la deuda pública alemana.

"La popularidad de la renta fija, de todas las clases y magnitudes, está volviendo. Los rendimientos son competitivos y relativamente atractivos; los mercados son líquidos y accesibles, y es probable que la volatilidad de los bonos sea sustancialmente inferior a la de la renta variable", señala Roger Webb, subdirector de grado de inversión en libras esterlinas en abrdn. Hasta ahora, la volatilidad de los rendimientos de la renta fija (sobre todo de la pública) se ha visto acentuada por los cambios drásticos en las expectativas de los tipos de interés oficiales, "pero se sitúan en niveles muy superiores a los registrados en la mayor parte de la última década. En consecuencia, la renta fija puede competir por fin con la renta variable como clase de activo generador de rendimientos", opina este experto.

Esa volatilidad en los bonos ha provocado pérdidas por precio en muchos de ellos en lo que llevamos de año. Por ejemplo, la deuda pública, que se considera uno de los tipos de renta fija más segura, retrocede un 4,6% desde enero; mientras que el precio de una cartera de deuda global cae un 3,32%. Para los inversores preocupados precisamente por esa pérdida de capital, el equipo de Global Unconstrained Fixed Income de Schroders explica que "los rendimientos más altos de la renta fija a corto plazo ofrecen ahora el mejor margen de seguridad contra las pérdidas de capital en años. Este colchón es el efecto protector que esta renta puede tener sobre una inversión en renta fija. Si los precios de los bonos caen (lo que provocaría una pérdida de capital si se vendiera el bono), los ingresos generados por el bono pueden compensar parte o la totalidad de esta pérdida. En otras palabras, el rendimiento proporciona un colchón contra las caídas del precio del bono", aseguran.

A largo plazo, la bolsa es más rentable

A pesar de que el viento sopla a favor de la bolsa y la renta fija a corto plazo, España es el segundo país de la Unión Europea con más dinero ahorrado sin remunerar, según un estudio de XTB titulado El futuro del ahorro en España. "Alemania es el único país de la Unión Europea por delante de España en lo que a una mayor cantidad de dinero nini se refiere, es decir, con un mayor porcentaje de dinero de sus ciudadanos depositado en cuentas corrientes, un producto bancario intermediario que debiera canalizar el capital hacia el producto de ahorro escogido en el momento adecuado", subrayan en esta entidad. "El efectivo suele tener una probabilidad de 60:40 de superar la inflación, independientemente del tiempo que se ahorre. En comparación, la probabilidad de que las inversiones en bolsa superen a la inflación aumenta rápidamente cuanto más tiempo se invierte. De hecho, la probabilidad de que las inversiones en bolsa superen la inflación alcanza el 100% para cualquier periodo de 20 años", señalan en Schroders.

Aunque en el presente la prima de riesgo entre la bolsa y los bonos se ha estrechado, la renta variable sigue siendo la opción más rentable a largo plazo. Por ejemplo, 100.000 euros invertidos hoy en bolsa europea se convertirían en 177.000 euros dentro de una década, lo que supone lograr una rentabilidad acumulada del 77% (ver gráfico). Este mismo ejercicio arroja rentabilidades del 73% en el caso de la bolsa americana, y del 46% si en lugar de invertir 100.000 euros en bolsa se destinan a una cartera de bonos diversificada a nivel global.

Hay más alternativas para la liquidez fuera de los activos tradicionales, como pueden ser los fondos de inversión, planes de pensiones o seguros de ahorro. Para los más conservadores, una alternativa al efectivo que tiene sentido ahora mismo son los fondos de renta fija a corto plazo o incluso combinar este tipo de productos con fondos monetarios. Esta última posibilidad es la que han explotado en los últimos meses algunos roboadvisor para atraer al ahorrador más conservador de depósitos ante la pasividad de los grandes bancos, que han preferido ofrecer rentabilidad en estos productos a determinados perfiles de clientes, normalmente a los de mayor patrimonio o con mayor vinculación.

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