Bolsa, mercados y cotizaciones

La familia Puig se suma a cuatro 'sagas' del lujo que sacaron parte de sus empresas a bolsa

Marc Puig (Puig); Bernard Arnault (LVMH); Axel Dumas (Hermès); Francoise Bettencourt Meyers (L'Oréal); y François-Henri Pinault (Kering).

Los bolsos de Louis Vuitton, Hermès o Gucci. O las fragancias de Armani. Muchos artículos y marcas de lujo europeas han crecido (algunos bajo acuerdos) dentro de compañías familiares. Pequeñas empresas por las que han pasado varias generaciones, construyendo auténticos imperios. El mayor, el del que se ha convertido en el hombre más rico del mundo: Bernad Arnault, presidente y director ejecutivo de LVMH (Louis Vuitton Moët Hennessy). La firma francesa es una de las que decidió a finales de los 80 profesionalizar el negocio colocando parte del capital en bolsa. Un salto que han dado en las últimas décadas otras familias como los Hermès (Hermès), los Bettencourt (L'Oréal) o los Pinault (Kering) y que ahora busca dar la familia catalana Puig con el grupo Puig.

Todas estas sagas siguen muy presentes en el capital de las compañías que fundaron en muchos casos hace más de 100 años, aunque no todas tengan ya participaciones mayoritarias. De media, el 51% del capital ya no está en sus manos. Sí conservan una mayoría los descendientes de Hermès, con un 66,7% de las acciones del grupo que lleva su apellido, en el que además participan los Arnault (con un 1,87%). En cambio, los Arnault cuentan con algo menos del 49% del capital de LVMH y han permitido que más del 51% circule libremente en bolsa, sin ningún accionista más de referencia, según datos de Bloomberg. Detrás de Kering, compañía que aglutina marcas como Gucci, Bottega Veneta o Balenciaga, continúa la familia Pinault pero con menos del 50%; a través de una sociedad patrimonial llamada Artemis actualmente controla el 42,2% del capital del grupo.

En L'Oréal, el esquema accionarial es un poco distinto. Francoise Bettencourt Meyers, nieta del fundador de la firma y la mujer más rica del mundo, mantiene, junto a su familia, una participación del 34,7% en la empresa que hoy reúne marcas de lujo como Lancôme, Valentino o Cacharel. No obstante, tiene aún tres puestos en el consejo. La firma encontró en Nestlé un accionista de referencia que lleva 50 años en el capital; aunque ha bajado su participación aún tiene algo más del 20% y dos puestos en el consejo. Así, el capital que realmente circula libre en bolsa (free float) es el 45%.

L'Oréal es quizá la firma que guarda más similitudes con la española Puig, en la que los ingresos provienen fundamentalmente de los negocios de fragancias y moda. Los Puig trabajan en una salida a bolsa prevista para el próximo 3 de mayo con la que quieren desprenderse de un paquete de acciones valorado en más de 2.500 millones (incluyendo una ampliación), sin perder en ningún caso el control de la compañía. De hecho, han diseñado una estructura en la que habrá dos tipos de acciones, A y B, donde las segundas, las que sacarán a bolsa, tendrán menos derechos de voto. Aunque saquen un porcentaje pequeño del capital, Puig es una clara candidata a entrar al Ibex en los próximos meses.

La familia Puig

La historia de Puig tampoco es reciente. De hecho, la compañía cuenta con más de un siglo de historia. La empresa fue fundada en 1914 por Antonio Puig en Barcelona y desde entonces el imperio Puig se ha ido expandiendo, pero sin olvidar sus orígenes. La compañía continúa siendo a día de hoy una empresa familiar, controlada por las cuatro ramas, a través de una serie de sociedades. De ellas, Manuel Puig, vicepresidente actual de la compañía, es el principal accionista y se encuentra en el puesto 32, según la lista Forbes, de los españoles más ricos. Junto con él, en el Comité ejecutivo, solo Marc Puig, presidente y CEO actual y otro de los accionistas mayoritarios, ejerce presencia individual en nombre de Puig. El resto de los familiares están presentados por Josep Oliu, a través de Exea, el holding familiar que controla la mayoría del capital de Puig.

A lo largo de su historia, la empresa catalana puede vanagloriarse de hitos como el lanzar en 1922 Milady, el primer pintalabios fabricado en España. Ahora, su catálogo abarca hasta 17 marcas que van desde el lujo con Carolina Herrera o Rabanne y hasta el premium beauty (sector en el que buscan clasificarse) con firmas como Charlotte Tilbury, Nina Ricci o Byredo, entre otras. La compañía tiene presencia hasta en 32 países, de los que EMEA representa el 54% de los ingresos, América el 36% y Asia-Pacífico el 10%.

A las puertas de que se produzca a su salida a bolsa, Puig tiene ante sí el espectacular crecimiento que han experimentado las compañías que le precedieron en su salto al parqué. La primera en salir a bolsa fue L'Óreal. Desde que Bloomberg recoge datos, la revalorización de la empresa es de más del 48.000%. Hoy sus acciones cotizan por encima de los 400 euros y con una capitalización de más de 220.000 millones de euros. LVMH y Kering fueron las siguientes en debutar en bolsa. Según Bloomberg, LVMH ha subido en bolsa más de un 4.000% y su capitalización roza los 400.000 millones, siendo una de las compañías más grandes por valor de mercado de todo el Viejo Continente. Por su parte, el crecimiento de Kering ronda el 2.000% y la compañía vale en bolsa más de 45.000 millones. Unos años más tarde se unió a este sector Hermès y más de tres décadas después el alza de la empresa francesa supera el 44.700% con una capitalización de más de 240.000 millones.

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