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La sorprendente caída del petróleo en medio de las tensiones en Oriente Próximo

Las bombas extractoras de petróleo trabajando. Foto de Alamy

Contra todo pronóstico, y con importantes organismos advirtiendo sobre el riesgo de la escalada del crudo, los futuros de petróleo han caído un 10% desde el pasado 27 de septiembre. La tensión en Oriente Próximo, la guerra de Ucrania o los propios fundamentales del mercado (demanda y oferta) son factores que deberían estar presionando al alza el precio del crudo. Sin embargo, el barril de Brent y West Texas parecen reacios a acercarse al nivel psicológico de los 100 dólares. ¿Qué está pasando en el mercado?

Sin ir más lejos, en la jornada de este pasado lunes, el precio del barril de petróleo Brent para entrega en enero cerró la jornada por debajo de los 87 dólares, con una caída del 3,24%. Por otro lado, el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) cayó este lunes un 3,8%, hasta los 82,31 dólares el barril. A finales de septiembre, el barril de crudo Brent llegó a rozar los 97 dólares, por lo que hoy (pese a las tímidas subidas que presentan los futuros este martes) cotiza con una caída de casi el 10% respecto a ese momento. Esta semana se amplía y la caída llega ya a superar el 15% desde finales de enero.

El precio del Brent y del Texas retroceden sin motivo aparente. No obstante, algunos analistas ponen el foco en las propias tensiones geopolíticas (no terminan de escalar como se había temido) que deberían estar empujando al alza el precio del crudo. Ahora, todo hace indicar que se están relajando los temores en el mercado sobre una expansión del conflicto entre Israel y Hamás que pueda afectar al nivel de oferta en la región, según los analistas.

"Los países de Oriente Próximo han evitado verse arrastrados hacia el conflicto. Hasta ahora, todo han sido alertas verbales y nada más. Mientras ese sea el caso, el impacto del actual conflicto en Gaza en el precio del petróleo será limitado", afirmó Fawad Razaqzada, analista de City Index.

Destrucción de demanda

Edward Moya, analista de Oanda, se pregunta en una nota publicada hace unas horas "¿qué dónde está la prima de guerra?", haciendo referencia a la subida que debería llevar el petróleo por el conflicto entre Israel y Hamás. "El crudo cotiza a la baja, puesto que las dos guerras aún no han interrumpido los flujos de crudo. A medida que disminuyen las preocupaciones sobre el suministro de crudo en Oriente Medio, se está produciendo una destrucción de la demanda (traders que dejan de comprar porque pierden el miedo a quedarse sin petróleo) y la situación podría empeorar mucho si regresa la liquidación del mercado de bonos", asegura Moya.

"Si los tipos de interés de los bonos globales terminan mucho más altos, se considerarán niveles incómodos que aplastarán tanto las perspectivas de crecimiento a corto plazo como las perspectivas de demanda de crudo", asegura Moya en su comentario. Por ahora, las caídas de las últimas semanas han impactado ya de forma positiva en los datos de inflación de algunos países como España, donde los combustibles han estabilizado sus precios.

"Esta caída de los precios del petróleo significa que la angustia geopolítica no será suficiente para hacer subir los precios. Se está produciendo demasiada destrucción de la demanda (en este caso se refiere a todos esos agentes que reducen su consumo de gasolina y otros derivados porque los precios han subido mucho) y el mercado del petróleo está perdiendo su rigidez (de demanda) a pesar de todos los riesgos para los flujos de oferta que siguen sobre la mesa", sostiene Moya.

La cuestionable teoría de la escasez

También hay expertos que ponen en duda la narrativa de la 'escasez' de petróleo en el mercado. Desde Julius Baer explican que "cuestionamos la narrativa sobre la escasez de oferta, que los datos disponibles no confirman. En EEUU, el almacenamiento de petróleo se mantiene en gran medida dentro de la norma estacional, mientras que en China las existencias de petróleo crudo han aumentado significativamente. La producción nacional y las importaciones superaron la demanda de refino en lo que va del año", aseguran estos expertos.

Además, de cara al futuro, los analistas de Julius Baer creen que la brecha entre oferta y demanda se va a revertir. Los recortes de producción de Arabia Saudí se ven compensados en gran medida por el crecimiento incremental en otros lugares (Guyana, Nigeria, Venezuela...). Además, "Rusia ha relajado nuevamente sus restricciones a la exportación de productos petrolíferos a medida que ha ido desapareciendo la escasez interna... Vemos que los precios del petróleo van a la baja y mantenemos nuestra visión cautelosa".

El petróleo sigue siendo la fuente de energía más importante del mundo, pero mix energético global ha cambiado drásticamente desde finales de los 70 y principios de los 80. En aquella época se necesitaba el petróleo de forma masiva, fuera cual fuera su precio. En la actualidad existen alternativas en el transporte, mientras que la electricidad de los hogares en Occidente se produce casi por completo con energía nuclear, hidráulica, renovables o gas (no se necesita quemar petróleo), mientras que el coche eléctrico gana peso poco a poco.

Desaceleración de la economía y Venezuela

Otros puntos a tener en cuenta son la expectativa de que Venezuela vuelva poco a poco a los mercados internacionales de petróleo (a Occidente), aunque sea tan solo con un incremento leve de la producción (su industria no da para más). Esto aliviaría ligeramente la escasez de oferta. "La expectativa del levantamiento de estas sanciones podría hacer que Venezuela aumentara su suministro de petróleo en la región de 200.000 barriles diario", sostienen los expertos de ING.

Por otro lado, la desaceleración económica que viven Europa y China, junto a la apuesta clara por las energías renovables, podrían ir restando (aunque sea de forma residual) algo de demanda de petróleo.

Los riesgos al alza del petróleo

No obstante, este mismo lunes, cuando el petróleo cayó más de un 3%, el Banco Mundial publicó un informe en el que advertía de que en un escenario de 'interrupción media' (aproximadamente equivalente a la guerra de Irak en 2003), el suministro mundial de petróleo se reduciría entre 3 y 5 millones de barriles por día. Eso elevaría los precios del petróleo entre un 21% y un 35% inicialmente, a entre 109 y 121 dólares el barril", señala el informe.

"En un escenario de 'gran perturbación"'–comparable al embargo petrolero árabe de 1973– el suministro mundial de petróleo se reduciría entre 6 y 8 millones de barriles por día. Eso elevaría los precios entre un 56% y un 75% inicialmente, a entre 140 y 157 dólares el barril", advierte el documento publicado por el Banco Mundial.

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