Energía

La 'matrioska' del petróleo: el crudo kazajo que llega a Alemania, sospechoso de ser mezclado en Rusia

  • La refinería que suministra el 90% del carburante usado en Berlín recibe crudo de Kazajistán
La refinería de Schwedt, a 120 km de Berlín. Bloomberg.

El 21 de febrero de 2022, la UE impuso una serie de sanciones a Rusia entre las que se incluían la prohibición de importar productos como carbón o petróleo. Aquel movimiento corría en paralelo con la estrategia de diversificación energética de países como Alemania, muy dependientes del Kremlin en esta materia. En el caso germano, parece que la tarea se está completando: las importaciones de crudo ruso se redujeron un 99,9% "en términos aritméticos" entre enero de 2022 y enero de este año, según la Oficina Federal de Estadísticas de Alemania. Sin embargo, una investigación elaborada por medios alemanes ha revelado esta semana que el petróleo ruso continuaría llegando al país bajo la etiqueta de crudo proveniente de Kazajistán.

Según esta investigación el destino del petróleo sería la refinería Schwedt, ubicada a 120 km de Berlín y encargada de proveer el 90% del carburante que precisa la capital alemana. Esta instalación -de la cual la firma rusa Rosneft concentra el 54,17% de las participaciones, aunque se encuentra actualmente bajo administración fiduciaria del estado Alemán - recibe el crudo exclusivamente desde el oleoducto Druzhba (amistad en ruso), el más largo del mundo (cerca de 5.500 km), y conecta países como Tartaristán, Kazajistán o Ucrania con Polonia o Alemania.

El papel de Druzhba es clave porque la refinería de Schwedt no está integrada en la red de tuberías y rutas de suministro de la región occidental de Alemania. Por ello, tras la aplicación de las sanciones europeas a Rusia, ha estado operando al 60%. Sin embargo, para resolver este problema, el gobierno alemán ha encontrado dos alternativas capaces de fluir por el Druzhba. Por un lado, Polonia, país que ha estado suministrando petróleo a la refinería de Schwedt, aumentando su capacidad al 70% el pasado mes de junio.

Por otro lado, Kazajistán, país que se convirtió a principios de 2023 en el tercer mayor proveedor de petróleo de Alemania, por detrás de Noruega y Reino Unido. De hecho, la exrepública soviética envió al país germano 500.000 millones de toneladas métricas de crudo por la tubería Druzhba, según informó el presidente kazajo Tokayev en una reunión con el canciller alemán Olaf Scholz el pasado mes de septiembre, en la que afirmó la voluntad de su país de incrementar estas exportaciones.

Sin embargo, el plan de Alemania parece que no ha conseguido borrar a Rusia de su mapa del oro negro. Ello se debe a que el petróleo crudo de Kazajistán que compra Moscú, no se exporta después tal cual: al cruzar las fronteras rusas es mezclado con otros tipos de crudo para que pueda ser utilizado posteriormente. Ello confirmaría las conclusiones de la investigación de la prensa alemana.

De hecho, en relación a esta cuestión, Deutsche Welle recogió unas declaraciones emitidas por el Ministerio de Economía alemán el pasado mes de marzo, en las que afirmaba que "aunque es inevitable que parte del petróleo ruso acabe en Alemania, es importante que no fluya dinero a Rusia", dado que el carburante es comprado a una compañía kazaja y no rusa.

Además, existe el peligro de que Rusia decida imponer una tarifa al crudo que fluye desde Kazajistán a Europa Occidental, aumentando los ingresos del régimen de Putin. Esto sería un movimiento similar al que hizo Bulgaria, estableciendo un impuesto al gas ruso transportado por el Turkstream que ha elevado su precio un 20%, generando el enfado de Hungría y de Serbia.

En definitiva, la dificultad de minimizar a Rusia como agente clave en el mercado energético global es muy grande. Aunque las sanciones han conseguido minar al Kremlin, Moscú ha sabido encajar el golpe, mediante estrategias como la diversificación de clientes, el uso de buques fantasma para transportar su petróleo o la intermediación de terceros países -como India - en los que se transforma el crudo ruso para luego venderlo a países occidentales.

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