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Por qué el tipo de interés que de verdad importa seguirá subiendo pese a la quietud del BCE

Una moneda de un euro enganchada en una grieta

El Banco Central Europeo ha puesto freno a las subidas de tipos de interés por primera vez desde julio de 2022. Los miembros del Consejo de Gobierno, probablemente, creen que el trabajo ya está prácticamente hecho y ahora ha llegado el momento de activar el modo 'wait and see' (mirar y esperar). ¿Por qué no sigue subiendo los tipos el BCE si la inflación está todavía muy por encima del 2%? Aunque la inflación siga por encima del objetivo, lo cierto es que los tipos de interés que importan de verdad (los que afectan a las decisiones de familias y hogares) van a seguir subiendo en los próximos meses casi en piloto automático. Por ello, lo más probable es que el próximo movimiento del BCE no sea ya una subida de tipos, sino que más bien lo contrario.

Tipos nominales vs reales

Aunque en los medios de comunicación, en las promociones de los bancos o en las charlas con colegas lo normal es hablar de los tipos de interés nominales (el interés que te da un depósito, el que te cobran por pedir una hipoteca o los que sube o baja el BCE en cada reunión), lo cierto es que esos tipos son solo una parte de la 'realidad'.

Por ejemplo, imaginen un escenario que su banco les ofrece un depósito a un año al 5% anual. Usted, como ciudadano europeo, pensaría que es una gran oportunidad para invertir buena parte de sus ahorros. Sin embargo, un argentino ni siquiera prestaría atención a ese depósito. ¿Por qué esta diferencia? La clave está en la inflación y, por tanto, en los tipos de interés reales (el tipo de interés nominal menos la inflación).

De una forma llana, ese 5% nominal sería un interés real positivo en la Eurozona (con una inflación del 4,3%) e incentivaría el ahorro (merece la pena meter el dinero en el depósito y ganar poder adquisitivo), mientras que en Argentina (con la inflación por encima del 100%) ese depósito tendría un tipo de interés real muy negativo, por lo que los argentinos (ya sean hogares o empresas) buscarían otras opciones para perder el menor poder adquisitivo posible. Estas opciones pasan, en muchas ocasiones, por gastar el dinero lo antes posible para que no pierda valor en bienes y servicios, echando más leña al fuego de la inflación.

De igual forma ocurre con una hipoteca fija al 5%. Si la inflación es del 100% o más (unos tipos de interés reales muy negativos), como Argentina, en unos pocos años la hipoteca se habrá pagado prácticamente sola, puesto que el principal no será ínfima parte (en términos reales) de lo que era el día que se concedió el préstamo. De modo que, si los tipos reales son muy negativos, los agentes se verán tentados a pedir prestado.

"El precio individual más importante en una economía es el tipo de interés real (el tipo de interés ajustado a la inflación). El tipo de interés real afecta las decisiones de los hogares sobre hipotecas o préstamos para automóviles, da forma a las decisiones empresariales sobre la construcción de fábricas y la inversión en capital e influye tanto en la formulación de políticas fiscales como monetarias. En resumen, el tipo de interés real es un factor crítico en casi todas las decisiones a las que se enfrentan los hogares, las empresas y los gobiernos para decidir si hay que gastar ahora o más adelante", sentenciaba un documento de la Reserva Federal de Minneapolis que analizaba los tipos de interés reales a largo plazo en la economía.

Es por ello que la toma de decisiones (consumo e inversión) de familias, empresas o gobiernos están influidas, de forma consciente o inconsciente, por los tipos de interés reales. Si los tipos de interés reales son positivos, es más probable que familias, empresas y gobiernos tiendan a ahorrar más, en detrimento del consumo y la inversión, lo que en el corto plazo debería enfriar la demanda agregada y los precios (este escenario también depende de los que se conoce como tipos de interés neutral).

¿Por qué suben los tipos reales en la Eurozona?

En el caso de la Eurozona se prevé que la inflación mantenga su tendencia a la baja (desinflación), de modo que, si todo lo demás se mantiene constante, los tipos de interés reales tenderán a subir. Los expertos de CaixaBank Research hacían alusión a este fenómeno en su último podcast y aseguraban que los tipos de interés reales seguirán subiendo en la Eurozona aunque el BCE deje los tipos de interés nominales en el 4% (tasa de depósito) actual. La política monetaria mantendrá su endurecimiento de forma automática.

Así, si el BCE mantiene su política monetaria y la inflación continúa por la senda bajista, el ahorro será cada vez más atractivo, mientras que la inversión será cada vez más costosa y difícil de rentabilizar. La política monetaria del BCE tendrá un impacto cada vez mayor en la economía y permitiría al banco central, en un escenario hipotético, incluso comenzar a reducir los tipos, aunque la inflación no haya alcanzado el 2%. El BCE puede considerar llegado el momento que los tipos de interés reales son excesivamente altos para que su objetivo de inflación de medio plazo sea sostenible.

¿Cómo impacta esto en la economía? Como señalan en un documento publicado por Funcas recientemente, en el caso concreto de España habrá que ver cómo reaccionan los agentes, puesto que "no puede olvidarse que los factores de comportamiento son importantes en este contexto. Al menos dos generaciones incorporadas al mercado de trabajo no han conocido tipos de interés reales positivos y han pagado intereses muy reducidos por sus préstamos. La anomalía, en este sentido, no sería, por tanto, el nivel alcanzado por el precio del dinero, sino el corto espacio de tiempo en que se ha producido".

Más allá de enfriar la demanda, también tiene efectos redistributivos dentro de la sociedad. Patrick Artus, economista de Natixis, explica en una nota que "el aumento de los tipos de interés reales en la zona del euro esencialmente desencadena efectos redistributivos (distribución del ingreso), en beneficio de los agentes económicos con activos financieros netos positivos y a expensas de los agentes económicos endeudados".

Por otro lado, "los agentes financieros endeudados son en la Eurozona son los gobiernos (son el agente más endeudado en países como España), empresas y hogares que tienen más deudas que activos (esto afecta especialmente los hogares jóvenes), mientras que los agentes financieros con activos financieros netos positivos son los hogares ricos y de mayor edad. Los efectos redistributivos del aumento de los tipos de interés reales explican su impacto negativo en las finanzas públicas, las empresas y el sector inmobiliario residencial", asegura Artus.

De este modo, unos tipos de interés reales positivos generan el entorno 'soñado' por aquellos ahorradores que tienen una buena cantidad de su patrimonio en activos financieros (patrimonio financiero netamente positivo) que guardan cierta relación positiva con los tipos de interés nominales, como pueden ser los depósitos. Después de años de represión financiera, los ahorradores podrían estar cerca de recibir un balón de oxígeno.

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