Economía

La inflación mensual de Argentina en septiembre ya es un 50% mayor que la de Venezuela

  • La subida de los alimentos es la segunda más alta desde la hiperinflación de 1991
Un tendero en Argentina cuenta billetes. Foto: Bloomberg.

Si hay un país al que nadie quiere superar en inflación, ese es Venezuela, que llegó a tocar un 344.500% de inflación en febrero de 2019. Este mes de septiembre sigue rondando el 319% de alza de precios interanual, lo que le sitúa a la cabeza de un triste ránking, seguido de Zimbabue (otro sospechoso habitual) y Sudán, sumido en una guerra civil desde abril. Pero en la cuarta posición, y subiendo a gran velocidad, se encuentra Argentina, que este mes de septiembre ha logrado el dudoso hito de superar la inflación mensual de Venezuela en un 50%: los caribeños han registrado un 8,7%, mientras que el país rioplatense ha llegado a un preocupante 12,8%.

Los datos más preocupantes son el 14,4% de crecimiento mensual en los alimentos, la segunda cifra más alta desde el fin de la hiperinflación en 1991, y el 15% de subida en ropa. El Gobierno insiste en que la inflación está empezando a enfriarse, pero los analistas temen que la fuerte subida del dólar (que ya supera los 1.000 pesos por unidad) se haga notar en los precios en los próximos meses, ya que una gran canidad de productos importados van a encarecerse proporcionalmente.

La respuesta del Banco Central ha sido subir los tipos de interés 15 puntos, hasta el 133%, aunque sigue por debajo del 138% de aumento interanual de precios. El problema es que esa misma institución sigue imprimiendo cantidades ingentes de dinero para financiar el déficit del Gobierno, lo que impulsa la inflación con mucha más fuerza.

A una semana de las elecciones, en Argentina no se habla de mucho más que de la insostenible subida de precios, la imparable crecida del dólar y la batalla entre el Gobierno y el candidato libertario, Javier Milei, con su propuesta estrella de dolarizar y sus declaraciones incendiarias.

En las últimas horas, los medios apuntan a que Sergio Massa, el ministro de Economía y candidato peronista, ha ordenado congelar todas las operaciones de compraventa de dólares hasta pasadas las elecciones, en un intento de frenar la escalada constante de la divisa. La policía está vigilando las casas de cambio ilegales en el centro de Buenos Aires y el Banco Central ha reducido al mínimo los dólares que ofrece en el mercado oficial. El riesgo, por supuesto, es una explosión al alza en cuanto se levanten mínimamente las restricciones.

La gran pregunta es si el país se dirige a una hiperinflación sin remedio, o si hay alguna posibilidad de detener la crecida de los precios a medio plazo. Y todo indica que este va a ser el tema principal de las elecciones, si no el único.

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