Bolsa, mercados y cotizaciones

El petróleo amenaza con cambiar su signo en 2022 pese al rebote de hoy

  • El enfriamiento de la economía contrarresta al nuevo plan chino 'anti-Covid'
  • Dudas entorno a la demanda del principal importador y consumidor del mundo
madrid

El precio del barril de petróleo negociado trata de recuperarse hoy de la cuarta sesión consecutiva de recortes que registró ayer. Un periodo en el que ha llegado a ceder un 10%. El barril de Brent, referente en Europa, se mantiene bajo los 79 dólares por unidad pese al rebote del jueves y amenaza con cotizar en niveles inferiores a lo registrado el primero de enero, dado que ya solo sube un 0,5% en 2022.

Las recientes preocupaciones del mercado ante la profundidad de la recesión que se avecina llevaron a los inversores en materias primas a considerar un fuerte recorte de la demanda global, lo que deprime los precios de los contratos futuros. Y eso a pesar de las noticias que llegan desde China y su relajación a la hora de aplicar protocolos para contener la pandemia.

El Gobierno chino anunció la modificación de su política de confinamientos de campamentos centralizados a encierros domésticos, así como eliminar las pruebas obligatorias antes de entrar a lugares públicos. Estas medidas deberían contribuir a una mejora de la actividad económica de China y a mantener el consumo sin restricciones de movilidad. Pero el fin del Covid-cero chino no se tradujo en el optimismo de los inversores y una toma de posiciones en el mercado, como apuntó la economista jefe de ING Economics para China, Iris Lang, que considera que el cambio de las medidas no conducirá a un "impacto significativo en el crecimiento económico". "Vienen tiempos difíciles", reiteró este miércoles el director ejecutivo de Goldmans Sachs, David Solomon, quien pronostica que el petróleo seguirá tendiendo a la baja.

Que el principal importador y consumidor de petróleo del mundo no vaya a tirar del consumo global solo es otro de los hándicaps con los que juega el precio del crudo también de cara al 2023. La volatilidad de los precios se incrementó al comienzo de la semana con la decisión de la Unión Europea de imponer un precio tope al petróleo comprado a Rusia. La prohibición, que implica comprar, transportar y asegurar petróleo por encima de los 60 dólares por barril, busca debilitar a Rusia en su campaña militar contra Ucrania.

Pero esto afecta a la disponibilidad de crudo en Europa que tendrá que traer el petróleo o carburantes refinados de otros mercados como de Estados Unidos, por ejemplo, donde el precio es más alto que el barril de los Urales (de referencia ruso) con unos mayores costes asociados al transporte. Desde el inicio de la guerra el precio real del Ural no es del todo transparente, según Bloomberg, aunque estiman que el barril estaría a un nivel inferior al tope europeo tras el reciente desplome de los precios. Y aunque Putin ha prometido responder a la decisión de la UE, el barril Ural aún aportaría ganancias dado que su coste de producción se sitúa bajo los 60 dólares del veto.

Inventarios bajos

Mientras en China se espera un recorte de la demanda de petróleo en diciembre, en los países occidentales se prevé una reducción del suministro de petróleo en la recta final del año hasta en un millón de barriles diarios menos, según la IEA (Agencia Internacional de Energía, en inglés) y según entre en vigor el recorte de la OPEP+. Y para el 2023, la demanda global de crudo se desacelerará más de un 20% por el enfriamiento de la economía. Las reservas de petróleo de los países de la OCDE se sitúan en niveles no vistos desde 2004.

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