Bolsa, mercados y cotizaciones

Wall Street llega preparada al alza de tipos: su deuda será inferior al beneficio bruto

  • La ratio de endeudamiento del S&P bajará de una vez en 2023
  • Las empresas con más deuda este año también rebajan sus cifras
Madrid

A la bolsa norteamericana no se le puede achacar falta de previsión, en esta ocasión. Las compañías de Wall Street tendrán su deuda controlada no solo este año, en el que las subidas de tipos de interés en Estados Unidos pueden afectar al ritmo de recuperación tras la pandemia, sino también de cara a los próximos ejercicios, ya con los tipos de la Fed a la baja.

En la actualidad, los principales índices neoyorquinos tienen la deuda neta de las compañías que lo componen casi al mismo nivel que el beneficio bruto que se espera de ellas para 2022. Y si las previsiones de mercado se cumplen, esta ratio de apalancamiento (deuda neta entre beneficio de explotación) volvería a ponerse en 2023 por debajo de una vez, tanto en el S&P 500 como en el Dow Jones. Es decir, para el año que viene Wall Street podría afrontar toda su deuda solo con el ebitda que se espera en 2023.

Según las previsiones recogidas por FactSet, este hito supondría para el S&P 500 tener el multiplicador de endeudamiento en 0,93 veces el año que viene, cifra no vista desde 2015. En el caso del Dow Jones sería repetir la ratio de hace 4 años. Algo que no se conseguirá en Europa, por ejemplo, hasta dentro de dos años.

Por su parte el Nasdaq 100, donde los valores tecnológicos se caracterizan por poseer poca deuda, como norma general, muestra un endeudamiento por debajo de sus compañeras de parqué. A pesar de ello, muestra una curva ascendente más pronunciada en los últimos meses que el S&P 500, lo que no quiere decir que sea necesariamente malo al estar en ratios cercanos a la equidad entre deuda y beneficio esperado.

Con los 'deberes hechos'

El endeudamiento en Wall Street llamó la atención de los analistas en 2020, cuando la pandemia disparó los ratios de apalancamiento de las compañías norteamericanas ante una drástica reducción de los beneficios (cuando no supuso directamente pasar a pérdidas) y con una deuda poco deseable ante las malas perspectivas que se esperaban de una economía estancada por los confinamientos. Un escenario que se puso al nivel del peor momento tras la crisis de Lehman Brothers. Finalmente, se han hecho los deberes, como demuestra el ejemplo del S&P 500, que recortará a casi la mitad su endeudamiento en menos de dos años.

Apenas aparecen firmas que tengan su ratio de apalancamiento dentro del S&P 500 en valores alarmantes que en 2023 vayan a ir a peor. Según las previsiones del mercado, en 2022 solo un 34% de los valores del índice tendrán una deuda que superará por más de dos veces su beneficio bruto del ejercicio. Y para 2023 el porcentaje caerá hasta suponer menos de una cuarta parte (y caería todavía más en 2024, según FactSet, hasta suponer el 21% del total).

Entre los casos más preocupantes, destacan la aseguradora Lincoln y la cadena de ropa GAP, en las que el mercado estima que de cara al próximo año (y en adelante) su deuda crecerá a mayor ritmo que sus beneficios. Siempre con un ratio de apalancamiento superior a dos, lo que supone que la responsabilidad con sus acreedores dobla a su ebitda. Hay otras como Vornado Realty que se mantendrá por encima de las 9 veces, aunque es habitual dado que se dedica al alquiler de inmuebles, sector caracterizado por el apalancamiento.

Las que sí presentan una situación anómala son las compañías que gestionan y fletan pasajes turísticos a bordo de cruceros. Norwegian Cruise Line y Royal Caribbean se siúan en lo más alto del índice con una ratio de 50 veces en el caso de la primera y de más de 22 en el caso de la segunda. Los ingresos de ambas compañías han sido prácticamente inexistentes durante la pandemia y será a partir de este año cuando los beneficios vuelvan a la cuenta de resultados. Aún así, serán testimoniales, con cifras muy alejadas de los ejercicios previos a a pandemia.

Norwegian Cruise y Royal Caribbean entraron en 2020 con una deuda ya abultada (superior a los 12.000 millones en el primer caso y de 21.000 en el segundo), barcos a medio construir en el dique que se debían pagar, pero sin poder percibir ingresos en viajes por los confinamientos. No obstante, a partir de 2023 su apalancamiento volvería a cifras más habituales (por encima de las cinco veces en ambos casos) siempre con la previsión de que el turismo global volverá al carril que abandonó en 2019, antes de la irrupción de la Covid.

Por otro lado, el 15% del S&P 500 cerrará el año con caja en su haber, un porcentaje que crecerá hasta el 20% en el siguiente ejercicio. Y otras 25 compañías finiquitarán su deuda neta en 2022 para empezar a generar caja. En este punto destacan compañías como Pfizer o las petroleras ConocoPhilips y Chevron.

El primer caso se debe a los extraordinarios beneficios del grupo fruto del empujón que ha supuesto la lucha contra la pandemia. Para las petroleras, el aumento del ebitda a partir de 2022 se relaciona con el precio del petróleo (y del margen de refino), que ha subido a consecuencia de la guerra en Ucrania y la falta del crudo ruso por las sanciones. Y no se puede descartar que esta inyección de liquidez se utilice en forma de inversión de capital.

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