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La subida de la energía amenaza el superávit comercial del euro

  • Los PMI de octubre adelantan un frenazo de la industria europea
Madrid

La escalada actual de la inflación y, concretamente, el fuerte incremento del gas y de otras materias primas atentan por primera vez en años contra uno de los factores que han sostenido a la moneda común: la balanza por cuenta corriente favorable de la eurozona, al encarecerse las importaciones.

El extraordinario pico de inflación global y, concretamente, el fuerte incremento del coste de la energía por las particularidades de la recuperación tras el shock de la pandemia de coronavirus amenaza un rasgo clave de la economía de la eurozona: la balanza por cuenta corriente (exportaciones menos importaciones, según una aproximación gruesa al concepto) favorable, una constante en los últimos años, con la excepción del vuelco en la Gran Crisis Financiera.

Esta condición exportadora de la eurozona es un pilar para el euro, al implicar más demanda de la moneda común que ventas en el terreno comercial. Ahora, otra condición histórica de la eurozona, la de importadora de energía, pone en peligro este sostén en el cruce de la divisa comunitaria con el dólar, pero también con otras monedas. La evolución reciente ya apunta a esta tendencia.

Y la acentuada correlación inversa del euro con los futuros que cotizan sobre el gas en los últimos meses (ver gráfico) advierte de este riesgo para el euro. La moneda común se ha depreciado cerca de un 5% desde el máximo del año que registró el 25 de mayo, ligeramente sobre los 1,22 dólares, e incluso llegó a perder los 1,16 dólares, por primera vez desde julio de 2020, durante este mes de octubre. Tomando como referencia la misma fecha, el gas de referencia en Europa acumula una subida de casi el 250%, que, por momentos, ha llegado a ser mayor en las últimas semanas.

"Es probable que el euro se debilite si continúan los altos precios de la energía", observa el equipo de analistas de Citi, que explica que "hay dos factores por los que vemos la debilidad [de la moneda común] como consecuencia del coste de la energía".

"El pico de inflación sin duda afectará a su poder adquisitivo real"

En primer lugar, Citi introduce "la erosión del soporte clave de la valoración del tipo de cambio del euro durante los últimos 15 años, el superávit por cuenta corriente". Por otra parte, la firma de inversión del banco norteamericano alude a la desaceleración del crecimiento económico, "dado que los hogares dedican el 10% al consumo total de energía, y, por tanto, el pico de inflación sin duda afectará a su poder adquisitivo real".

El frenazo de la actividad económica reflejado por los indicadores adelantados PMI de octubre (publicados este viernes) refuerza este análisis, al estar justificado por la presión de precios que sufre toda la cadena de valor de las empresas.

Las fábricas de la eurozona apuntan a un incremento sin precedentes de los costes

Y es el sector manufacturero, el más exportador, el más perjudicado en el actual entorno inflacionario. En la encuesta realizada por IHS Markit para construir el índice PMI, las fábricas de la eurozona apuntan a un incremento sin precedentes de los costes de los insumos. Según los cálculos de esta institución, el pago a proveedores alcanza los 90 puntos, en una escala de 0 a 100.

"La persistente pandemia hace que las demoras en las cadenas de suministro sigan siendo una preocupación importante, limitando la producción e impulsando los precios aún más al alza, tanto en el sector manufacturero como en el sector servicios", explica Chris Williamson, economista jefe de IHS Markit. El pago a proveedores en el sector servicios se sitúa por encima de 65 puntos, en máximos del año 2000.

"El superávit comercial ha sido clave para el tipo de cambio del euro en los últimos 15 años"

La encuesta para los PMI también muestra que las compañías están trasladando el alza de precios a los clientes finales. La inflación de los precios de venta se aceleró a medida que las firmas repercutieron el aumento de sus costes a sus clientes, alcanzando su ritmo más rápido de casi dos décadas de datos históricos comparables de la encuesta tanto en el sector manufacturero como en el sector servicios.

En contra de estas alarmas, el futuro que cotiza sobre la inflación media de los cinco años siguientes a 2026, y que sirve como previsión para la evolución de los precios a medio plazo en la eurozona, se encuentra en máximos de septiembre de 2014, cerca del 2%, tras no parar de ascender desde el 0,7% en el que se hundió en marzo de 2020.

Esta expectativa y las ventas generalizadas de bonos (que conlleva subida de los rendimientos) alientan el debate sobre las compras de deuda del Banco Central Europeo (BCE), la herramienta principal de la política monetaria de la eurozona, junto el mantenimiento de los tipos de interés en mínimos, redimensionada en un programa de emergencia para favorecer la salida de la crisis provocada por la pandemia.

"Seguimos esperando que el BCE no suba los tipos hasta 2025, como mínimo. No es compatible con la dinámica de la inflación y la orientación futura", lapidan en el BofA.

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