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Mutuactivos e Ibercaja, las firmas con mejor rendimiento de sus carteras de gestión discrecional

  • La gestión discrecional se enfrenta a su mayor reto con el virus
Foto: iStock
Madrid

Aunque finales de 2018 fue la primera prueba de fuego para las carteras de gestión discrecional, cuando ni siquiera estaba transpuesta la directiva europea Mifid II, el verdadero bautismo ha sido durante este cuatrimestre, con un derrumbe histórico de los mercados financieros en marzo que no dejó margen de maniobra para las firmas de inversión. Fue tal la intensidad de la caída y tan acotado en el tiempo que solamente la corrección posterior -gracias a las medidas adoptadas por los bancos centrales- ha permitido ir reposicionando las carteras para aprovechar la recuperación, con la incertidumbre de si se producirán más caídas.

De momento, se puede afirmar que el cuatrimestre ha sido superado con buena nota, teniendo en cuentas los rendimientos aportados a elEconomista por las principales gestoras de entidades financieras e independientes, formado por CaixaBank, Bankia, Sabadell, Ibercaja, Bankinter, Mutuactivos y atl Capital, con datos hasta el 24 de abril. La caída media del conjunto de carteras con mayor riesgo -que pueden otorgar un peso de entre el 60% y el 100% a la renta variable- ha sido del 11,97%, casi tres puntos porcentuales menos que la rebaja media del 15,16% sufrida por los fondos mixtos de perfil más agresivo, según Morningstar, productos que también pueden estar totalmente invertidos en bolsa.

En los perfiles más conservadores el rendimiento ha sido todavía mejor para las carteras de gestión discrecional de las firmas que han facilitados sus datos, que han sufrido tan solo una caída del 2,8% en el cuatrimestre, hasta el 24 de abril, frente al descenso medio del 6,7% experimentado por los fondos mixtos más conservadores, que otorgan un mayor peso a la renta fija.

Caídas mayores

No obstante, estos porcentajes pueden resultar engañosos para un inversor defensivo, puesto que si se comparan con la evolución en el año (hasta el 24 de abril) de varios índices representativos de deuda de Bloomberg, estas caídas son mucho mayores: mientras que el Euro Aggregate perdía un 0,97% hasta la fecha de referencia, el PanEuro Aggregate tan solo sufría una rebaja del 0,41%, mientras que el Global Aggregate caía un 0,68% y el Global Aggregate Credit sufría algo más, con una pérdida del 1,73%.

Porcentajes que ponen de manifiesto hasta qué punto las carteras de los inversores más conservadores no están preparadas para amortiguar los golpes del mercado.

En los perfiles de mayor riesgo, las carteras de gestión discrecional han conseguido tener un mejor comportamiento que la media de los fondos de bolsa europea y los globales, que se derrumbaron en el año un 24,39% hasta el 24 de abril en el caso de los primeros y un 12,37% en el caso de los segundos, teniendo en cuenta que el MSCI World Index perdía un 28,56% este año hasta la fecha de referencia.

En los perfiles intermedios, que van incrementando su exposición a bolsa según se acercan a la más arriesgada, los rendimientos medios se sitúan en caídas entre el 7% y el 9%, ya que en estas carteras cada firma puede tener distintas gradaciones que pueden no coincidir exactamente con las de la competencia.

Aunque el derrumbe de los mercados de marzo ha sido un cisne negro imprevisible y es imposible de cuantificar todavía el alcance que tendrán las consecuencias de la pandemia, la gestión discrecional se enfrenta a su mayor reto, en un momento en que se ha convertido en un segmento clave en la estrategia de las entidades financieras y las firmas de inversión, que controlan de esta forma 75.000 millones de euros de clientes minoristas, según Inverco con datos hasta finales del año pasado.

Comisiones recurrentes

En un momento en que la banca debe atravesar una nueva travesía del desierto, los ingresos recurrentes que le reportan los contratos de gestión discrecional más las comisiones de los fondos donde éstas invierten –mayoritariamente de la propia entidad, hasta un 64% según Inverco– va a proporcionar un impulso a esta vía de negocio.

Pero el rendimiento de estas carteras será más analizado que nunca por los clientes, que de media tienen 100.000 euros invertidos. De ahí que pese a lo abultadas que han sido las caídas en este cuatrimestres, aunque inferiores a la de los fondos mixtos, las firmas insistan en ampliar el horizonte temporal para comprobar la eficacia de la gestión discrecional.

En el caso de CaixaBank, que es la firma con mayor volumen patrimonial en carteras de gestión discrecional, con casi 25.000 millones de euros, la rentabilidad del 16,67% cosechada el año pasado en su cartera más agresiva les ha permitido ofrecer una rentabilidad acumulada desde 2019 del 5,59%, mientras que en la más conservadora el rendimiento acumulado es del 1,56%.

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