Bolsa, mercados y cotizaciones

El 71% de los expertos cree que no es momento de comprar bonos españoles

  • Los analistas consideran que los riesgos para la periferia europea son elevados
  • La mayor parte esperaría al bono en el 1,5% antes de comprar
Los expertos esperarían a que el bono español toque el 1,5%

La glaciación de la renta fija ha pasado de ser una circunstancia coyuntural a una estructural por el Covid-19. La pandemia está obligando a los gobiernos a elevar el gasto público y la deuda para intentar paliar su impacto en la economía.

En el caso concreto de España, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la deuda/PIB se eleve del 95,5% de 2019 al 113,4% este año. Aunque ello implica directamente un incremento de los costes de financiación, se verá amortiguado, sin embargo, por la mano de los bancos centrales.

Mientras los estados se vean obligados a refinanciar cada vez más deuda, con los costes contenidos gracias a esa ayuda extra, arañar rentabilidad con la renta fija será cada vez más difícil para el inversor.

elEconomista ha preguntado a 18 firmas de análisis y gestoras de fondos a qué nivel tendría que escalar el interés del bono español a 10 años para que no sea un peligro incluirlo en cartera en un escenario de japonización de la economía. La lectura que deja la encuesta es que el 71% de los expertos cree que todavía no es momento de comprar deuda pública española.

Si se asume que Europa se ha japonizado, solo un tercio de los encuestados estima que un bono en el 1% sería suficiente. Esta semana se ha tensionado hasta el 0,94%. Un 35% necesitaría una rentabilidad extra, de entre el 1% y 1,5% -es la respuesta mayoritaria entre los expertos-, mientras que otro 35% considera que no será momento de comprarlo hasta que rebase el 1,5% -si sube hasta ahí, implicaría pérdidas latentes de más del 2% desde los niveles actuales-.

"En un escenario de japonización no hay alternativas de inversión y los inversores compran bonos, aunque estén por debajo del 1%. Si además el BCE está inyectando dinero para apoyar la economía, esta dinámica se refuerza. Es decir, si nos japonizamos y el BCE sigue ahí, un 1% es suficiente para compensar el riesgo", apunta Francisco Quintana, director de estrategia de inversión de ING.

En Pictet, una de las casas que estiman óptimo el nivel del 1%, prevén que el diferencial de la deuda española respecto a la alemana baje hasta los 80 puntos básicos a final de año. Sin embargo, también hay quien piensa que el bono se podrá atrapar en niveles más altos que los actuales. España es "uno de los países dentro de la UE menos solventes, por lo que en momentos de recesión la rentabilidad de la deuda española subirá", opina Josep Bayarri, director de análisis, inversión y productos de Arquia Banca.

¿Hasta dónde? "Hasta donde el BCE lo permita", responde. "Parece que tiene en su cabeza unos diferenciales objetivo entre la rentabilidad de los países de la UE, con lo que si la japonización se produce a nivel europeo no debería pasar del 2%", añade.

En Andbank WM también esperarían, por tanto, a que el interés aumente hasta, por lo menos, el 1,5%. "Se vería reflejado ese aumento de la tasa de desempleo que sufriremos post Covid", se justifica Borja León, uno de sus gestores.

Un bono en el 1,5% "reflejaría el aumento del desempleo que sufriremos tras el Covid"

"Todavía se plantean muchos riesgos sobre la periferia", señala Mohammed Kazmi, estratega de UBP. "Nos sentiríamos más cómodos manteniendo estos bonos una vez que el Eurogrupo haya proporcionado un respaldo más creíble para la región a través de la mutualización de la deuda o de los coronabonos. Esto podría ser un detonante para volver a añadir el riesgo periférico", añade.

Hay firmas, como Allianz GI y Tressis, que esperan que la rentabilidad del bono español escale hasta superar incluso el 2,5%, lo que dejaría pérdidas de más del 15% a los inversores (si llega a tocar el 3% la caída en precio superará el 17%). La sostenibilidad del endeudamiento español puede estar en entredicho, en opinión de los expertos de la gestora alemana, a pesar de los esfuerzos del BCE: "Las medidas del BCE reducen los riesgos de ver una escalada en la rentabilidad del bono español, pero la crisis del coronavirus tiene un impacto muy importante en la sostenibilidad de la deuda española, y creemos que esto se va a reflejar en la rentabilidad del bono español en los próximos años", indican desde Allianz GI, como la causa que les ha llevado a cerrar su posición larga en bonos españoles.

¿Crisis de deuda?

Desde Janus Henderson, Andrew Mulliner, gestor de renta fija, pone sobre la mesa un escenario en el que, cuanto más atractiva sea la rentabilidad del bono, menos oportunidad habrá, ya que significará que hay un peligro mayor de salida de la zona euro: "En un escenario de japonización, las rentabilidades de los bonos serán muy bajas en todo el tablero, excepto en los casos en los que los inversores se preocupen de que un país pueda abandonar la zona euro. Esto hará que cuanto más alto esté el interés de un bono, será muy poco seguro comprar. Eso sí, si no hay riesgo de que España salga de la eurozona, cuanto más alta esté la rentabilidad, mejor para comprar, pero me cuesta construir sobre este escenario".

La mayoría de los expertos encuestados por elEconomista, un 72%, considera que el pico de tensión para la deuda será el que se está viviendo en este 2020. Una postura que descarta una crisis como la que vivió el país y el conjunto de la eurozona a principios de la última década, cuando el interés que se exigía al bono con vencimiento 10 años alcanzó su máximo histórico en el 7,6%.

"Si hay riesgo de que un país salga de la zona euro, en ese caso cuanto más alto esté el bono más riesgo habrá. Si no lo hay, será mejor para comprar"

Este incremento del coste de financiación de España por la recaída de la economía en recesión tras la gran crisis financiera de 2008, el rescate bancario y la incertidumbre sobre la supervivencia del euro implicó unas pérdidas por precio de cerca del 30% en la deuda de referencia, desde los precios máximos que se vieron en 2012, hasta los mínimos de 2012.

Ahora, la presencia del banco central en el mercado y el anuncio de una extensión de urgencia del programa de compras a mediados de marzo, en el momento de mayor miedo a la crisis del coronavirus, que llevó al interés del bono al 1,22% el 18 del pasado mes, ayudó a que se relajara hasta el 0,54%, desde donde en los últimos días ha rebotado hasta acercarse otra vez hasta ese último máximo.

"Las restricciones a viajes al extranjero probablemente sean las últimas en ser levantadas, afectando a la industria del turismo, importante fuente de ingresos para muchas economías del sur de Europa, incluyendo España, pero la intervención del BCE y bonos de solidaridad de la eurozona pueden evitar otra crisis de deuda soberana como en 2011-2012", explica Nadia Gharbi, economista de Pictet WM, quien considera que, "aunque el programa emergencia del BCE comenzará a reducirse en 2021, dado su carácter temporal, las compras aumentarán el año que viene mediante la expansión del anterior programa".

"Nuestra referencia soberana, más allá del estrés que ha podido sufrir ligado a la mayor volatilidad del mercado en general, ya no tiene la misma variabilidad"

"La tensión en el mercado de renta fija ya se está produciendo desde que se empiezan a anunciar los paquetes de política fiscal por parte de los diferentes gobiernos, a principios de marzo", apunta Jesús Sáez, responsable del mercado de deuda de Natixis.

El experto argumenta que "las tensiones adicionales podrán venir de esos necesarios incrementos de financiación asociados al mayor gasto previsto ya desde este mismo año 2020, pero, afortunadamente, nuestra referencia soberana, más allá del estrés que ha podido sufrir ligado a la mayor volatilidad del mercado en general y que ha sido un efecto transversal para todos los activos, ya no tiene la variabilidad en lo negativo que presentó en otras épocas y que actualmente siguen presentando algunos de sus comparables históricos, como el bono italiano".

"El bono seguirá sostenido pese al aumento de la tasa de desempleo que sufriremos post Covid-19, porque continuarán las compras y la reinversión del BCE", coincide Borja León-Sotelo, gestor de Andbank WM. "Es difícil que veamos un momento de tanto estrés en los como los vividos a mediados de marzo, ya que los programas de compras de los bancos centrales y las medidas de los gobiernos para apoyar a la economía están dando el soporte necesario a las valoraciones", añaden en A&G.

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