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Las dudas sobre el 'QE' crecen en el BCE: Villeroy de Galhau no tiene claro que sea necesario

  • El francés se suma a otras voces escépticas o contrarias a un nuevo 'QE'
Sede del Banco Central Europeo (BCE)
Madrid

El gobernador del banco central de Francia, que fue uno de los favoritos para sustituir a Mario Draghi como presidente del Banco Central Europeo (BCE), se ha sumado a las voces internas del consejo de gobierno del organismo que durante los últimos días han expresado dudas o un punto de vista contrario a implementar un nuevo programa de compras de deuda (QE).

La semana que viene es importante para el Banco Central Europeo. Después del parón vacacional de agosto, el organismo se reúne el día 12 para decidir el rumbo de la política monetaria de la eurozona. En esta ocasión el encuentro no es de poca importancia: Draghi puso en julio los cimientos de un nuevo plan de estímulos para la eurozona, al anticipar que el BCE tomaría medidas en septiembre. El organismo se encargó de apuntalar las expectativas de los mercados a través de Olli Rehn, quien declaró públicamente la inclinación del organismo hacia un paquete de medidas "sustancial", que incluiría bajadas de tipos y un nuevo programa de compras de deuda.

Sin embargo, y aunque las actas de la reunión de julio parecían confirmar las palabras de Rehn, ya que reflejaron un consenso general de los peces gordos del BCE para lanzar toda su artillería, durante los últimos días se está demostrando que no todos los miembros del consejo de Gobierno del BCE miran en la misma dirección. Varios miembros de peso han declarado públicamente su escepticismo, e incluso su oposición, a implementar un nuevo QE en la eurozona.

Una cuestión a discutir

El último miembro del BCE que ha expresado sus dudas sobre la necesidad de lanzar todos los estímulos en una sola ronda ha sido el francés François Villeroy de Galghau, una de las voces de más peso del organismo. El gobernador del banco central de Francia señaló esta semana, en una entrevista a la revista francesa L'Agefi, que el organismo no tiene porqué lanzar todos los estímulos de una tacada, justo el mensaje contrario que se desprendía de las actas de la reunión de julio.

"Es una cuestión a discutir", señaló el francés, en referencia a recuperar el programa de compra de deuda, o QE. El gobernador del banco central de Francia parece inclinarse más por el recorte de tipos de interés, que tendría sentido, en su opinión, "para evitar un endurecimiento de las condiciones financieras para los actores económicos".

Mientras que Villeroy es un escéptico con el QE, otros miembros han expresado su oposición de manera más clara durante los últimos días, lo que promete hacer que la reunión de la semana que viene del BCE sea mucho más que un mero trámite. Los alemanes Jens Weidmann y Sabine Lautenschlaeger, el austriaco Robert Holzmann, el holandés Klaas Knot y el estonio Madis Muller han sido los miembros que han expresado, como poco, sus dudas respecto al QE en los últimos días.

Los banqueros centrales europeos tendrán disponibles las nuevas previsiones macroeconómicas que han elaborado los equipos de trabajo del BCE. La discusión tendrá lugar con esos datos encima de la mesa. En los últimos meses, el organismo ha expresado su preocupación por la debilidad que están mostrando las expectativas de inflación, que están cerca de sus mínimos históricos, y ahora estarán vigilando el desarrollo de este indicador, además de la posibilidad de que Alemania entre en recesión.

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