Internacional

El Banco Central de Argentina se saca de la manga 35.000 millones de dólares gracias a un truco contable

  • El FMI había ordenado valorar esos bonos a precio de mercado
  • Al valorarlos por su nominal, el Banco puede prestarle dinero al Gobierno
Banco Central de Argentina. Foto: Reuters

Argentina puede estar viviendo una grave crisis financiera, pero el balance de su banco central ha vuelto al verde gracias a una pequeña maniobra contable. Una decisión de los responsables de la entidad tomada a finales de año pasado, que cambió la forma en que valoran las tenencias de bonos del gobierno, ha transformado el balance del banco central de la noche a la mañana, y ha convertido lo que había sido un patrimonio neto negativo de 2.000 millones en uno positivo de 33.000 millones.

Los funcionarios han hecho poco esfuerzo para explicar el movimiento -solo dicen que es parte de la amplia ley de emergencia aprobada por el Congreso en dicembre para apuntalar la economía-, pero los analistas señalan que esta maniobra sienta las bases para que el banco comience a entregar dividendos a un gobierno limitado de efectivo.

"El Banco Central miente sobre sus ganancias para emitir más dinero, financiar al gobierno y hacerse aún más insolvente", dijo Aldo Abram, economista de Libertad y Progreso, un centro de investigación con sede en Buenos Aires que busca fomentar el libre mercado.

Este tipo de pagos son comunes en muchas partes del mundo -incluida Argentina, donde se transfirieron 44.000 millones de dólares en dividendos a las arcas del Tesoro en la última década-, pero la inyección de pesos en una economía frágil, que ya tiene una tasa de inflación superior al 50%, amenazaría con disparar aún más los precios. Además, la maniobra de revaluación de bonos reaviva las dudas sobre la credibilidad de la contabilidad argentina en medio de la visita del FMI y justo antes de comenzar las conversaciones de reestructuración de la deuda con los acreedores locales y extranjeros.

Fue la ley de emergencia aprobada en los primeros días del gobierno de Alberto Fernández la que permitió al banco central realizar el cambio contable. Desde entonces, los funcionarios pasaron a valorar por su precio nominal algunos bonos del gobierno denominados en pesos, conocidos como "letras intransferibles", en la cartera del banco. Antes se les había asignado un valor de mercado basado en los fuertes descuentos con los que se negociaba una deuda gubernamental similar en el mercado local. La medida aumentó el valor registrado de los bonos en 109.000 millones de pesos (1.634 millones de euros). "Registrar estos bonos al valor nominal es una estafa, un engaño", dijo Abram.

Cuando se le preguntó sobre el cambio de valoración en una entrevista en enero, el jefe del banco central, Miguel Pesce, dijo que no le preocupaban los debates de los analistas sobre cómo deberían valorarse las letras porque esperaba que el banco las mantuviera hasta su vencimiento.

Cambios, cambios

En Argentina, un país que ha sido golpeado por frecuentes crisis financieras, los cambios repetidos en la forma en que opera el banco central son comunes. La institución ha tenido 62 presidentes desde su fundación hace casi 85 años y no es, oficialmente o en la práctica, independiente del Gobierno. Sus estatutos han sido modificados 11 veces en casi tres décadas.

La última reforma, que data de 2012 bajo la presidencia de la actual vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, declara que la institución se ve obligada automáticamente a enviar al gobierno todas las ganancias después de alcanzar cierto umbral de reservas.

Las letras que el banco central ha revaluado fueron emitidas originalmente en 2005 por el Gobierno al tomar divisas para pagar un préstamo del FMI. Las obligaciones han sido continuamente renovadas desde entonces.

Cuando el Fondo regresó al país en 2018, otorgándole a Argentina el mayor préstamo de su historia, una de las condiciones que estableció fue que el banco central debería valorar estos bonos a precios de mercado, para tener un balance más preciso. Dado que su valor de mercado es significativamente menor que el valor técnico, esto llevó al patrimonio neto de la instirución a los números rojos durante los últimos meses de 2019.

"Estas letras son un activo que no estará disponible en caso de una crisis de liquidez, como una crisis cambiaria o una crisis de deuda", dijo Martín Vauthier, economista de la consultora Eco Go, con sede en Buenos Aires. "Sería más realista y razonable considerarlas al valor de mercado".

Martín Guzmán: "Usar la caja del Tesoro sí sería hacer austeridad fiscal en el contexto de una recesión"

Además de permitir el cambio en la valuación, la ley de emergencia económica aprobada en diciembre autorizó al Tesoro a pedir prestado hasta 4.600 millones de dólares del Banco Central a cambio de letras intransferibles. El Ejecutivo sacó esa cantidad en las dos primeras semanas de enero, para pagar los intereses de su deuda en dólares sin usar fondos del Tesoro, dijo el ministro de Economía, Martin Guzmán, en una presentación al Congreso del 12 de febrero.

"Usar la caja del Tesoro sí sería hacer austeridad fiscal en el contexto de una recesión, y eso hubiese hecho mucho daño", dijo Guzmán. "La sociedad argentina está haciendo un esfuerzo, se ha venido pagando deuda con reservas. Esto no puede durar mucho tiempo".

Debate de valuación

El Banco Central tiene un total de 51.300 millones de dólares de estas letras intransferibles, incluyendo las de enero. La mayoría de ellas vencen entre 2021 y 2025, según datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal. El gobierno de Argentina le deberá devolver al Banco más de 10.000 millones de capital e intereses devengados por estas notas sólo en 2021. También podrían renovarse.

En un momento en que Argentina está fuera de los mercados de deuda, "no es correcto valorar estas letras como si el Gobierno las pagara en 10 años", dijo Bruno Panighel, economista del Instituto Argentino de Análisis Fiscal. "Argentina está en default técnico".

Por supuesto, esta maniobra contable podría aplicarse en otros lugares. En los Estados Unidos, está reservada para casos extremos, aún por verse, como evitar un incumplimiento soberano si, por ejemplo, el gobierno alcanzara su techo de deuda, dijo Vincent Reinhart, economista jefe de Standish Mellon Asset Management.

"La idea es que la Fed y el Tesoro puedan acordar revaluar la tenencia de certificados de oro de la Fed y entregar la ganancia inesperada de capital al Tesoro", dijo. Sin embargo, el peligro es que "reclamar parte del capital de un banco central erosiona la percepción de su independencia".

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