Internacional

Los caminos que llevan a Reino Unido a salir de la UE y el riesgo de que todo termine en un Brexit zombie

El Brexit es tan complicado que incluso aunque el Parlamento británico apruebe el acuerdo pactado entre Bruselas y Londres todavía hay riesgo de una salida caótica por parte del Reino Unido. Y casi lo que es peor, en el caso de ser rechazo toma cuerpo el escenario de un Brexit zombie que alargue la incertidumbre hasta bien entrado 2020 con Westminster totalmente bloqueado.

Tras el milagro obrado por Boris Johnson al lograr un nuevo acuerdo con la Unión Europea, al Brexit todavía le queda por recorrer un camino tortuoso para llegar a buen puerto. Sin duda, el escollo más grande será la votación de este sábado en el Parlamento británico. El primer ministro británico no la tiene ni mucho menos asegurada. Johnson cuenta ya con la negativa de los diez diputados del Partido Unionista Democrático (DUP), que se han convertido en el apoyo principal del Gobierno de Johnson, tras perder la mayoría en la Cámara de los Comunes con la salida de parlamentarios tories que se opusieron a un Brexit sin acuerdo tras la victoria de Johnson en las primarias del partido.

La posición de los unionistas arrastra la posición de los diputados brexiters, partidarios de un Brexit duro y que cuentan con 28 parlamentarios, que han echo bandera con mantener la integridad de Reino Unido y no dejar a Irlanda del Norte a merced de las normas comunitarias. La prensa británica calcula que la mitad del European Research Group tampoco respaldará el acuerdo. Sin embargo, los expertos de ING apuntan que a la hora de la verdad puedan votar a favor. "Después de todo, hay mucho que les gusta en este acuerdo: el Reino Unido por fin romperá con el mercado único y la unión aduanera", indican. Uno de los objetivos más deseados por los brexiters es deshacerse de las regulaciones aprobadas en Bruselas, pese a que tengan que sacrificar Irlanda del Norte.

Otro de los caladeros donde puede encontrar apoyo Johnson es el grupo independiente del que forman parte 36 diputados tras entrar los diputados tories expulsados por el primer ministro. Es posible que algunos de ellos se sumen al acuerdo para desterrar el Brexit caótico.  Cinco de sus parlamentarios votaron a favor de May en marzo, pero las cuentas se siguen quedando cortas y Johnson tendrá que mirar a la bancada laborista. Un total de 20 diputados del partido de Corbyn votaron a favor del acuerdo de May. Al final, Johnson apenas ha modificado el texto anterior, salvo por la parte de la frontera a Irlanda del Norte.

¿Qué pasa si Westminster rechaza el acuerdo de Johnson? El Brexit caótico queda descartado

Si Johnson no consigue un nuevo milagro y los parlamentarios rechazan el acuerdo, al primero ministro no le quedará más remedio que solicitar una nueva extensión del Artículo 50 y posponer la salida de Reino Unido bajo la llamada Ley de Benn, que fue aprobada hace un mes por el Parlamento británico. Y aquí surge un serio problema para Johnson que prometió un Brexit para el 31 de octubre. El ministro negociador con Bruselas, Steve Barclay, aseguró ayer que el premier cumpliría con la ley y pediría una nueva prórroga. Pero sigue quedando en el aire si utilizarse alguna argucia legal para provocar una salida caótica, como escribir la carta a sus homólogos europeos, pero pedir públicamente que la ignoren. La fecha límite para la solicitud es también mañana. Si opta por desobediencia, Johnson se puede enfrentar ante la justicia escocesa por desacato. Antes del 21 de octubre, los tribunales podrían condenar a Johnson y el país quede vinculado a una nueva prórroga.

La convocatoria de elecciones ha estado siempre en el aire desde que Johnson asumió las riendas del Gobierno. Por un lado, ofrece la posibilidad de cambiar la composición del Parlamento para superar el actual bloqueo. Por otro, puede permitir a Johnson alcanzar una mayoría, aunque las encuestas todavía se las niega, que le permita pilotar el Brexit sin las cadenas de la Cámara de los Comunes. En todo caso, una nuevas elecciones sería la motivación requerida para una nueva extensión. Pese a ello, el pulso político que mantienen laboristas y conservadores no ha permitido aprobar una convocatoria. El Gobierno ya la ha solicitado pero Corbyn se la ha negado para no ir a los comicios con la campaña pro Brexit. El primer ministro no tiene capacidad para convocar elecciones, como sucede en España, necesita el apoyo de la Cámara de dos tercios.

Un harakiri de Johnson para salir de la parálisis

Con este escenario se abre el peor de todos: un Brexit zombie. Sería volver a quedarse enquistada la salida de Reino Unido y abrir otra ola de incertidumbre política y económica. Los parlamentarios rechazaría el acuerdo, Bruselas concedería una nueva extensión con la promesa de nuevas elecciones, pero Westminster rechazaría la convocatoria. Se volvería a la casilla de salida a la que retorno por tres veces Theresa May tras sus correspondientes rechazos parlamentarios.

Reino Unido entrará en una nueva fase zozobra de difícil solución. Johnson podría intentar romper la parálisis promoviendo una nueva ley electoral. Solo requeriría mayoría simple, en lugar de dos tercios de la Cámara. Algo que, como se ha comentado, Johnson no tiene actualmente. El maleficio solo se podría romper dolorosamente y marcando la campaña electoral con mociones de censura o de confianza. Ante la hipotética negativa de Corbyn de lanzar una moción de censura, a Johnson solo le quedaría la salida de un harakiri de plantear el voto de confianza al Parlamento para perderlo.

Habrá extensión sí o sí pese a que se aprueba un acuerdo

El proceso del Brexit será proceloso pese a que cuente con el visto bueno del parlamento británico. Hasta el 31 de octubre habrá días de tensión y nerviosismo. La aprobación no implica un desarrollo legislativo automático que traslade el acuerdo a la normativa británica. El Gobierno de Johnson tendrá que seguir contando con la hipotética mayoría parlamentaria para sacar las leyes asociadas. Sin ellas no habrá Brexit acordado y ya se da por descontado que no será viable aprobarlas antes del 31 de octubre, "implica un riesgo de salida caótica si Johnson no pide una prórroga técnica", advierten los expertos de ING.

De hecho, algunos parlamentarios ya están pilotando para el sábado nuevas enmiendas para que el acuerdo de Johnson no sea aprobado hasta que no estén listas las leyes necesarias para aplicar el Brexit pactado. Paradójicamente, el ok parlamentario desactiva la ley Benn para forzar la extensión y aumenta el riesgo de un accidente.

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