Fondos

Cuando lleguen las pesadillas de mercado, duerma tranquilo: los dividendos del Ibex le dan un 5%

  • El Ibex 35 se hunde un 22% en 10 años, pero con dividendos sube un 25%
  • En momentos de pánico, los pagos del índice son un buen colchón
  • Pocos inversores siguen el comportamiento del Ibex 35 Total Return
Ante las pesadillas de mercado, piense en los dividendos. Imagen: Istock/elEconomista

En los últimos diez años, el Ibex 35 se deja en el parqué un 22%. En ese mismo periodo, el Ibex 35 Total Return, que incluye en su cálculo los dividendos, se dispara un 25%. El índice español de referencia, uno de los más atractivos en retribución al accionista, es, como la mayoría de los grandes indicadores, un índice de precios, que no incluye los dividendos.

En opinión de David Tomás, especialista de renta variable de Andbank, esto refleja, en realidad, el comportamiento del inversor, que generalmente no capitaliza esos cupones -no los reinvierte en bolsa- sino que los considera un ingreso extra y se los gasta -en unas vacaciones, en pagar recibos... ¡en lo que le apetece!-. Por otro lado, con frecuencia se critica que muchos fondos de bolsa española utilicen como benchmark -estándar de comparación- al Ibex, aunque su rentabilidad incluya el cobro de dividendos y la del Ibex no.  

Pero ¿hasta qué punto es consciente el inversor de la enorme brecha que, a largo plazo, se abre entre el Ibex 35 y el Ibex 35 Total Return? ¿Hasta qué punto sabe que, si es paciente e invierte a largo plazo, obtendrá, previsiblemente, una rentabilidad por dividendo superior al 4% anual, si se repite lo que ha venido cobrando en la última década? Los dividendos pueden ser el ancla que lo amarre al mercado, especialmente cuando en éste se viven momentos de pánico -como ocurrió el pasado agosto, en mayo, o en diciembre de 2018- y el colchón de tranquilidad que le permita dormir tranquilo y evite que capitule en mal momento.  

Estamos ante una "oportunidad histórica" para construir carteras de dividendos, según Domingo García, director del servicio de estudios de BME

"La rentabilidad por dividendo media del Ibex en 31 años es muy elevada, del 4,03%", explica Domingo García Coto, director del servicio de estudios de Bolsas y Mercados (BME). Para 2019, el consenso de mercado que recoge FactSet sitúa esa rentabilidad en el 4,6%; para 2020, en el 4,8%; y con cargo a 2021 la ve ya en el 5%. "La trayectoria del índice habla de sostenibilidad, especialmente teniendo en cuenta que las compañías españolas están más orientadas al dividendo que otros mercados", agrega García Coto. En su opinión, nos encontramos ante una "oportunidad histórica" para hacer carteras de dividendos.  

También a "ocasión histórica" se refiere Víctor Alvargonzález, fundador de Nextep Finance, debido a la distancia que existe actualmente entre la rentabilidad de los bonos -con el Bund alemán, de referencia en Europa, en negativo- y los dividendos del Ibex -con éstos ofreciendo aproximadamente un 4,6%-, un diferencial que, en opinión de este experto, tendrá que ir reduciéndose. Aunque Ignacio Ezquiaga, director corporativo de banca privada y gestión de activos de Bankia, comenta que "pese a que los bonos están en niveles históricamente bajos, no tenemos la sensación de que esa tendencia vaya a corregirse rápido, sino más bien todo lo contrario".  

"Desde luego que este es un buen momento para construir una cartera de dividendos", agrega Ignacio Rambaud, director de marketing de Fidelity International Iberia, que añade: "Los dividendos representan unas rentas naturales que pueden crecer con el tiempo; son indicadores estables del comportamiento financiero de las empresas; además, las compañías con pagos crecientes suelen comportarse mejor que sus homólogas que no los reparten. Por otro lado, el foco en la retribución ayuda a los inversores a tener una visión a largo plazo y limita las rotaciones en las carteras, que muchas veces llevan a pérdidas por intentar predecir el mercado".  

Más fondos de dividendos 

El apetito por los dividendos ya está creciendo en España, explica Ignacio Ezquiaga: "Este año, a medida que las rentabilidades de la deuda a largo plazo iban cayendo, hemos ido detectando una mayor demanda de fondos que pagan dividendos", explica, para añadir: "Inicialmente, de fondos internacionales de reparto", explica, aunque al detectar esta tendencia Bankia ha incrementado sus fondos de reparto de uno a dos. En la entidad, según Ezquiaga, están empezando a considerar que estos fondos "tienen recorrido como sustitutos de los garantizados" -en un momento en el que estos últimos, con tipos negativos, no ofrecen intereses-. "En esta época de temores, vemos los fondos de reparto como una alternativa para el inversor conservador", afirma el director de banca privada del banco. Esa búsqueda de rentas encaja muy bien, según Domingo García Coto, "con la tendencia de envejecimiento de la población y la necesidad de encontrar flujos recurrentes".  

Pero ¿está preparado un inversor conservador, el más reacio al riesgo, para entrar en este tipo de productos? "Sí pueden funcionar como un garantizado a muy largo plazo", considera Fernando Luque, editor senior de Morningstar. La rentabilidad estará sujeta a los vaivenes bursátiles, de modo que podrá llevarse sustos, pero García Coto apunta que las empresas europeas y las españolas cada vez recurren más a las recompras y amortizaciones de acciones -una práctica mucho más habitual en EEUU que en el Viejo Continente- y los buybacks contribuyen a sostener el precio de la acción: "Este año se van a superar los 5.000 millones de euros de recompras; es cierto que algunas de las amortizaciones se han realizado para corregir el efecto del scrip -pago en acciones-, pero la amortización está creciendo un cien por cien", explica el director del servicio de estudios de BME.  

"Algunos clientes te dicen que no les gusta nada el mercado español; pero hay que explicarles que en él hay compañías como Viscofan, como Cie, como Merlin Properties, etc.", comenta David Tomás, de Andbank. "Este índice tiene un problema de concentración, pero si suprimes las diez más grandes te encuentras con empresas que antes no formaban parte de él y que han ido creciendo desde abajo". Lo que quiere el cliente, añade Tomás, es que el gestor identifique "cuál será la próxima Amadeus, la próxima Aena o la próxima Cellnex". Es cierto que la brutal brecha entre el Ibex 35 y el Ibex 35 Total Return a la que se ha hecho referencia al inicio de este reportaje sería muy inferior si se borrase del índice a los bancos y a Telefónica.  

Hace 10 años, el 90% de la inversión en bolsa en España era en cotizadas españolas. El porcentaje es hoy muy inferior gracias, en gran parte, a los fondos perfilados, explica David Tomás, de Andbank

Por otro lado, el grueso de la inversión en fondos en España, señala el director de banca privada de Bankia, está en los perfilados "y, ahora, en la nueva versión de la perfilación, que es la gestión delegada"; ésta consiste en dejar en manos del banco una cantidad de dinero, para que sean los profesionales de la entidad los que decidan cómo invertirlo. Esto se traduce en que "de media, cada español invierte en 50 o en 60 fondos simultáneamente, porque los perfilados son fondos de fondos que, a su vez, invierten en fondos, normalmente internacionales". Lo mismo ocurre con la gestión delegada.  

Debido a esa diversificación, Domingo García considera que "los fondos españoles no invierten tanto como deberían, entre comillas, en valores de este país, cuando haciendo una buena selección estamos ante un momento único". El lado positivo de esto, explica David Tomás, es que "hemos conseguido que el inversor español salga de España; en 2009, el 80 o el 90% de la inversión en renta variable estaba dentro del país y hoy ese porcentaje es mucho menor, en gran medida por los perfilados".  

¿Son fiables los pagos del Ibex? 

En lo que llevamos de año, el conjunto de cotizadas del Ibex 35 ha visto cómo los analistas recortaban su estimación de beneficio neto para 2019 en un 11%; la caída es similar para 2020 y 2021, según las previsiones del consenso que recoge FactSet. Las de la banca son especialmente llamativas, y podrían ir a más.  

La última vez que el BCE bajó los tipos en 20 puntos básicos -entre diciembre de 2015 y marzo de 2016-, hundió el beneficio de la banca española -el de 2017- un 26%; es decir, las ganancias netas, con los resultados ya presentados, resultaron ser un 26% inferiores a las previstas antes de que se confirmase el primer recorte. A día de hoy, cuando acaba de producirse una bajada de 10 puntos en la facilidad de depósito y el mercado espera otra en marzo, la estimación de beneficio de la banca española para 2019 cae solo un 2% desde junio -cuando el mercado empezó a descontar bajadas del precio del dinero-. Para 2020, la caída es del 4%, con lo que todavía no hemos visto más que una mínima parte del potencial rejonazo a los beneficios, que podría ser seis veces mayor.  

Más allá de la banca, ¿corren peligro los dividendos, teniendo en cuenta además que muchos de ellos se establecen en base a un payout fijado? "La rentabilidad por dividendo en España estaba, a finales del pasado agosto, en el 4,8% en una cartera diversificada, de modo que incluso hay colchón suficiente para que algunas compañías recorten sus pagos", señala García Coto, que también hace referencia a la sangrante comparación entre ese porcentaje y el 0,23% que ofrece el bono español a 10 años. Es preciso, añade, "realizar una labor de formación, explicar que no se debe concentrar todo el valor en una sola cotizada; ahí sí que se sufre un gran riesgo de que caiga el dividendo, aunque las empresas están haciendo un enorme esfuerzo por mantenerlo". Por ahora, los analistas prevén que cuatro compañías del Ibex -Ence, CaixaBank, BME y Viscofan- reduzcan sus pagos con cargo a 2019.  

¿Es bueno que intenten mantener el dividendo a toda costa? "Los datos revelan que en la última década, en la que hemos atravesado una crisis, la remuneración se ha mantenido contra viento y marea, a veces utilizando el scrip. En el momento actual, no veo que las empresas españolas vayan a realizar un cambio radical en su comportamiento retributivo", añade el director del servicio de estudios de BME.  

"Estoy convencido de que van a intentar mantenerlos como sea", opina David Tomás. Tanto él como Diego Jiménez-Albarracín, responsable de renta variable del centro de inversiones de Deutsche Bank España, apuntan a la posibilidad de que las empresas eleven el porcentaje del beneficio destinado a retribuir (payout). En Deutsche no esperan "recortes en los próximos trimestres", explica Jiménez-Albarracín, en parte porque "algunas empresas tienen posibilidades de aumentar el payout, lo que aseguraría el dividendo incluso con una merma en los beneficios". En su cartera de favoritos entre las empresas de alta rentabilidad por dividendo se encuentran Iberdrola y Telefónica, pero también los bancos BBVA y Santander.  

Un buen puñado de cotizadas del Ibex ofrecen pagos al accionista crecientes y beneficios al alza (ver gráfico). Algunas de ellas son generadoras de flujos recurrentes, como Ferrovial, ACS, Merlin o Colonial -las socimis tienen la obligación de repartir el 80% de su beneficio en dividendos-. Por otro lado, empresas como Inditex y Cie, por ejemplo, no tienen una particular vocación de pagadoras de dividendos, pero el crecimiento esperado para sus negocios hace pensar que, de no producirse un recorte en sus beneficios, tampoco deberían recortar sus pagos.  

Más allá de las fronteras españolas, en Fidelity esperan "un crecimiento continuado de los dividendos en EEUU y Japón, pero en Europa y Reino Unido es preciso ser cautelosos, pues esperamos recortes de dividendos por parte de empresas que los han sobredistribuido y que ahora necesitan reparar sus balances".  

Algunas compañías francesas, como L'Oréal, han empezado a premiar a sus inversores de largo plazo con dividendos más cuantiosos que los que recibe el resto de sus accionistas. ¿Podría aplicarse esta fórmula en España? El responsable del servicio de estudios de BME cree que implicaría "muchos aspectos problemáticos técnicamente", en particular en las empresas más pequeñas, ya que "fragmenta mucho la liquidez", al fomentar que el capital se quede durante más tiempo en las mismas manos.

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