Empresas y finanzas

El BCE pone en el foco el riesgo de la banca con energéticas y materias primas

  • Vigila la exposición a esos negocios vía créditos a través de fondos
  • La subida de tipos y la volatilidad presionan a las eléctricas
  • Pide monitorizarlos como a los sectores dañados por el Covid

La banca europea tiene una exposición directa a Rusia, Ucrania y Bielorrusia limitada y "gestionable" a ojos de los supervisores. Pero al Banco Central Europeo (BCE) le preocupa el deterioro en los activos por los efectos de segunda ronda -derivados del freno en el PIB, alza de la inflación, etc.- y, de manera particular, ha puesto el punto de mira en las carteras "vinculadas a las materias primas y a la energía", por ser las que más probabilidades tienen de sufrir el shock geopolítico.

El brazo supervisor del organismo liderado por Andrea Enría ha trasladado a la banca que vigilen de manera estrecha su evolución para detectar cualquier vulnerabilidad en una etapa temprana y provisionarla, en una instrucción asimilable a la realizada meses atrás con los sectores más dañados por la pandemia. Le inquieta tanto la posición directa a través, por ejemplo, de crédito, como indirecta por fondos o vehículos de inversión.

Se trata de su enésimo movimiento desde que la invasión en Ucrania intensificó además la entrevistas y reportes entre supervisados y supervisor en múltiples líneas de actuación. Primero, la Junta Única de Resolución (JUR) tuvo que sacar a concurso las filiales austriacas, croatas y eslovena del ruso Sberbank cuando las sanciones se llevaron por delante su negocio en Europa, y vender parte del negocio del chipriota de RCB Bank a Hellenic Bank.

Luego las autoridades dimensionaron el problema. Tras los correspondientes reportes, las entidades limitaron a 70.000 millones de euros los créditos directos a Rusia, sus empresas y ciudadanos, y apenas llegaría a 100.000 millones si se incluyen inversiones y activos fuera de balance (700 millones en la banca española).

Según el escrutinio realizado por la Autoridad Europea Bancaria (EBA) y compartido por el BCE con Bruselas, la exposición de cierto peso se concentra en apenas un puñado de entidades. Y las únicas nueve con presencia en Rusia -ninguna española- sufrirían un impacto de entre 70 y 95 puntos básicos en el capital de salir por completo del país, abandonando o vendiendo negocios y carteras, o nunca superior a los 200 puntos, por lo que estiman que tienen colchón para soportarlo.

Pero el riesgo no se agota ahí y al BCE le inquietan cualquier posición, directa, indirecta e, incluso, interpuestas. En una documentación remitida a la Comisión Europea reconoce, por ejemplo, que el crédito al sector de las materias primas "merece una estrecha vigilancia" por sus fuertes vulnerabilidades en el contexto actual. A título ilustrativo desvela que un tercio de los préstamos con los brókeres que operan con materias primas están originados por bancos del euro. "Los commodity traders son uno de esos ejemplos y típicamente aparecen entre los 50 clientes top de los bancos globales activos", refiere.

La tensión sobre esos sectores se ha multiplicado al coincidir las volatilidades en los precios de energías y materias primas con los vaivenes de las divisas -clave al ser transacciones internacionales-, sin contar con que afrontarán mayores costes en su financiación y deuda en el escenario de subidas de tipos que se avecina. Precisamente, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, ha admitido un posible primer movimiento en julio que añadirá presión a firmas muy endeudadas, con el riesgo de provocar impagos.

La estrategia de sanciones aplicada por Europa, Estados Unidos y otras muchas jurisdicciones y las contrasanciones con que ha replicado Moscú para compañías de numerosos países amplía aún más el foco del riesgo. Al BCE le da cierto confort que el resto de entidades financieras no bancarias (seguros, fondos de inversión y pensiones, etc.) también hayan reportado una inversión directa nimia, pero alberga dudas sobre el riesgo que podría importar la banca de la llamada "banca en la sombra", ya que ahí no hay estimación alguna de su exposición por no encontrarse regulada.

Aun así, al supervisor europeo ha trasladado su inquietud sobre el potencial efecto que pueda tener en la banca el estrés de liquidez en fondos o vehículos de inversión con exposición o inversión a sectores de energía y materias primas. No quiere que se reproduzca un 'caso Archegos', el fondo familiar creado por el surconerano Bill Hwang residente en Nueva York que ha pasado una factura de más de 8.000 millones a la banca de inversión.

Entre las instrucciones que ha dirigido al sector figura también vigilar las posiciones en derivados de transacciones en materias primas (de particular relevancia dada la importancia exportadora de Rusia), prepararse para gestionar eventuales perturbaciones del mercado ante choques repentinos en los mercados y los tipos de interés y reforzar sistemas frente a potenciales ataques cibernéticos.

El sector eléctrico, en el punto de mira

La intención del BCE de acelerar la retirada de estímulos aproxima una subida de los tipos de interés ante la persistencia de la inflación y un contexto de volatilidad en los precios energéticos y de materias primas.

Esto añadiría presión a aquellos sectores con un alto nivel de endeudamiento y que puede encarecerse, como es el caso de las compañías eléctricas, por las grandes cantidades de inversión inicial requeridas para el desarrollo de sus proyectos. Atendiendo a las previsiones del consenso de mercado de FactSet sobre el ratio deuda neta/ebitda 2022 (que precisamente mide la capacidad de una empresa para pagar su deuda), destacan la promotora alemana de parques renovables PNE (con una relación deuda/ebitda de 16 veces), la francés Neoen y la española Grenergy (8 veces). Otras firmas nacionales como REE, Iberdrola o Naturgy presentan también unos ratios que superan las 3 veces.

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