Empresas y finanzas

Escándalo Wirecard: ¿cómo se regula una empresa que actúa como un banco, pero que no lo es?

  • Deutsche Bank frena las expectativas de comprar activos de la 'fintech'
Fotografía: Lisi Niesner (Reuters).

La quiebra de la compañía de pagos alemana Wirecard como consecuencia de un fraude contable milmillonario ha mostrado un punto ciego para los 'vigilantes' del sistema financiero mundial: ¿cómo se regula una empresa que actúa como un banco, pero que en realidad no lo es?

El pasado 26 de junio, la fintech alemana Wirecard anunció que había comenzado los trámites para declararse insolvente. La compañía pasó a ser así la primera de la historia que quiebra con sus acciones cotizando en el Dax 30, el principal índice de la bolsa de Frankfurt.

El día 18 del pasado mes dio a conocer un 'agujero' de 1.900 millones de euros en sus cuentas. Una enorme cuantía de dinero que, según admitió escasos días después, es muy probable que realmente no haya existido nunca.

Desde aquel día Wirecard ha vivido una auténtica debacle en bolsa. Sus acciones se han desplomado cerca de un 98%, ya que actualmente se mueven en torno a los 2,5 euros frente a los 104,5 euros en los que acabaron la jornada justo anterior a que se descubriera el fraude contable. El 26 de junio llegaron a tocar un precio mínimo en 1,080 euros.

En los últimos días los títulos de la empresa de pagos han vivido repuntes puntuales ante los rumores de que el capital riesgo u otras compañías del sector, como la gigante francesa Worldline, están interesados en comprarle activos.

Asimismo, el banco germano Deutsche Bank estudia darle apoyó financiero. Pero este martes la entidad ha frenado las expectativas. "Cuando hay una oportunidad de ocuparse de la tecnología, por supuesto que lo analizamos, pero las compras deben crear siempre valor para los accionistas", ha declarado el presidente de Deutsche Bank, Christian Sewing, según informa EFE.

¿Un sector sin control?

Con todo, el de Wirecard es el mayor escándalo empresarial vivido en Alemania desde hace años, socavando la reputación del país como centro de negocios y financiero.

Además, ha dejado en evidencia que la compañía de pagos germana, considerada durante años la fintech estrella del país (incluso se conocía coloquialmente como la 'Paypal alemana'), ha escapado del estricto control del supervisor bursátil alemán (BaFin), ya que este se centró en la unidad bancaria de la empresa en lugar de en Wirecard en su conjunto.

Ante los hechos, el Gobierno de Alemania está estudiando quién regula a quién, lo que también puede suponer un replanteamiento de la regulación de la industria de fintech en general.

A medida que los bancos se recuperaron después de la crisis financiera de 2008 e invirtieron miles de millones para afrontar los litigios resultantes, en vez de en nueva tecnología, otras compañías aparecieron. Wirecard y otras empresas competidoras como Adyen NV procesan los pagos mucho más rápido que los bancos tradicionales, además de ofrecer a los clientes más herramientas para gestionar sus riesgos y para aprender de sus propios hábitos de consumo.

Asimismo, grandes tecnológicas como Amazon y Alphabet (matriz de Google) ponen cada vez más el foco en los servicios financieros.

Sin embargo, en la actualidad algunas parcelas dentro del sector fintech no están supervisados, sobre todo en el área de las criptomonedas. Según la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), en torno al 31% de las empresas fintech en Europa no están sujetas a ninguna regulación.

"Necesitamos una regulación que trate a los bancos y no bancos en igualdad de condiciones", defendió Benoit Coeure, jefe de innovación del Banco de Pagos Internacionales (BPI, más conocido como 'el banco central para bancos centrales'), en una entrevista para Bloomberg TV el viernes.

En muchos casos ya existen solapamientos regulatorios, pero algunos expertos afirman que se deben cubrir más vacíos legales para garantizar que las compañías digitales sean supervisadas como firmas financieras.

En Europa, una empresa cruza la línea hacia las finanzas y todo el escrutinio regulatorio que conlleva cuando más del 50% de su negocio está asociado con actividades financieras como préstamos y depósitos, según la EBA.

BaFin no supervisó a Wirecard

De esta forma, Wirecard no fue clasificada como una compañía financiera en los análisis de BaFin y otras instituciones. "El verdadero problema es que BaFin no utilizó los poderes que ya tenía", defendió Sven Giegold, miembro del Parlamento Europeo para el Partido Verde, en declaraciones recogidas por Bloomberg. "Esto es negligencia del supervisor, por lo que es necesario un nuevo enfoque para la regulación financiera de las fintech", añadió.

Si bien catalogar a Wirecard como una compañía financiera le habría dado a BaFin más control, también es cierto que el 'perro guardián' germano ya contaba con señales de alerta antes de que saliera a la luz el escándalo: BaFin recibió documentos que señalaban irregularidades contables en la empresa en enero de 2019 (es decir, hace año y medio). Por ello, el organismo ha sido duramente criticado por haber actuado con mucha lentitud.

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Ya tenía medio olvidado mis recelos con la excesiva intromisión de las tecnológicas en el negocio bancario... espero que no veamos ningún cataclismo económico por la intromisión de las americanas.

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