Empresas y finanzas

Villar Mir cede su 'joya' asediado por la deuda

  • El fundador de la constructora vende OHL a las puertas de que venzan 500 millones de deuda
  • Tiene en marcha otras ventas como Fertial y Pacadar para enfrentar los vencimientos
Juan Miguel Villar Mir, primer accionista de OHL

Juan Miguel Villar Mir ha terminado por rendirse a la evidencia que marca una deuda, la de su 'holding' familiar, que le obliga a minimizar y convertir lo que fue uno de los mayores imperios empresariales de España en una suerte de 'family office'. No ha podido salvar la que siempre ha considerado su 'niña bonita'.

OHL, fruto de la unión en 1999 de Obrascón, Huarte y Laín, por las que pagó tres pesetas y llegó a convertir en una de las mayores constructoras de Europa con un valor superior a los 3.000 millones de euros, ya no tendrá como accionista de referencia a su fundador. A partir de ahora, la compañía, histórico buque insignia del Grupo Villar Mir (GVM), tendrá a los hermanos mexicanos Luis y Mauricio Amodio al frente de su capital. Aunque sin una participación de control -aspiran al 29,9%-, de facto tendrán una influencia decisiva en la gestión de la empresa.

Tras múltiples acercamientos en los últimos años, la mayoría no conocidos y todos infructuosos, no serán chinos (HNA y CSEC sonaron más que ninguno), ni árabes, ni tampoco europeos. Serán dos empresarios de México, el país que precisamente mayores glorias dio a OHL y donde por contra comenzó su declive, quienes liderarán el futuro de la constructora española. Una empresa venida a menos en el último lustro por un cúmulo de errores que le llevaron a contratar obras con un elevado riesgo y que además se ha visto golpeada por un goteo de demandas judiciales que fueron minando la confianza de los mercados.

En 2015, cuando saltaron las primeras acusaciones en México que golpearon la reputación de la compañía

En 2015, cuando saltaron las primeras acusaciones en México que minaron la reputación de la compañía -aún hoy nada de aquello con efecto condenatorio alguno-, Villar Mir aún ostentaba cerca del 60% de OHL, si bien una parte significativa la tenía ligada a instrumentos derivados, una ingeniería financiera a la que el empresario recurrió en repetidas ocasiones para monetizar sus inversiones. Desde entonces, OHL, que había superado la crisis financiera de 2008 mucho mejor que sus competidores por su aversión al riesgo inmobiliario -de la que tanto presumió Villar Mir-, enfrentó una tormenta financiera por sus múltiples proyectos fallidos, que puso en tela de juicio su solvencia y le obligó a vender quizás precipitadamente algunos activos.

Villar Mir dejó la presidencia de OHL en 2016, cediendo el testigo, aunque sin carácter ejecutivo, a su hijo Juan Villar-Mir de Fuentes. Por entonces aún ostentaba más del 50% de la compañía. Sin embargo, a los problemas en OHL, el empresario, que en septiembre cumplirá 89 años, ha añadido en los últimos años el declive de otras de sus insignias, fundamentalmente Ferroglobe. Con un endeudamiento por encima de sus posibilidades, y en un guion similar al de la constructora, ha tenido que ir despiezando el 'holding' -incluyendo ventas y ejecuciones de derivados en OHL hasta el 30,6% que tenía hasta ahora- por la asfixia a la que le someten sus deudas. Lo ha ido haciendo, además, a unos precios alejadísimos de lo que alcanzaron hace no tanto tiempo.

Serán, por tanto, 82 millones por un 25% de la empresa que hace apenas cinco años valía en el mercado 750 millones

Un proceso que tiene como último protagonista a OHL. GVM ha vendido el 16% a los Amodio por 50,4 millones y en los próximos meses les traspasará previsiblemente otro 9% por poco más de 31 millones. Serán, por tanto, 82 millones por un 25% de la empresa que hace apenas cinco años valía en el mercado a 750 millones. Conservará el 5,6% y, presumiblemente, con idea de mantenerlo.

Bajo el mando de Javier López Madrid, consejero delegado y yerno de Villar Mir, GVM ha cerrado una operación a un precio que duplica el de la cotización del miércoles. Lo hace en plena crisis del Covid-19 apremiado por los vencimientos de varios créditos que ha de pagar en los próximos seis meses por un volumen que se acerca a los 500 millones. El grupo toma oxígeno así para enfrentarlos, aunque todavía le queda un largo recorrido para solventar definitivamente su situación financiera.

Los más de 50 millones de euros (serán casi 82 millones si se cumple el guion), junto con los 90 millones que obtuvo en febrero por Fertiberia, le servirán para afrontar una parte de su deuda. Su destino será para repagar o refinanciar aquellos créditos en los que la constructora actuaba como garantía.

En septiembre, Villar Mir enfrenta el pago de 127 millones que su filial Pacadar, que la tiene en venta, debe a OHL

El préstamo más inmediato es el de 115 millones con un sindicado de bancos liderado por Credit Suisse y que vence en junio. El grupo negocia con fondos y entidades su refinanciación. En septiembre, Villar Mir enfrenta el pago de 127 millones que su filial Pacadar, que la tiene en venta, debe a OHL. GVM también tiene que atajar el préstamo por 365 millones de dólares (333 millones de euros) que firmó en 2018 con el fondo Tyrus Capital, cuyo papel en la operación de los Amodio ha sido decisivo, según fuentes conocedoras. En noviembre vencen unos 228 millones de euros y el resto en 2021.

Además de OHL y Pacadar, tiene en marcha el traspaso de su 49% en Fertial a Sonatrach. Ferroglobe, Inmobiliaria Espacio y Villar Mir Energía, no se hallan en este momento en procesos formales de desinversión, aunque todo el grupo está en revisión permanente.

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