Empresas y finanzas

Eólica y fotovoltaica perderán más de 800 millones hasta 2022 por la pandemia

  • Reducirán sus ingresos cerca de 1.800 millones sobre lo obtenido de 2017 a 2019
  • La incertidumbre ralentiza la firma de contratos de compraventa de energía 'verde' a largo plazo
Central de generación renovable eólica y solar. Foto: Archivo.

La caída de la demanda y del precio de la electricidad van a impactar en las cuentas de los parques eólicos y fotovoltaicos, que verán reducidos sus ingresos en más de 800 millones de euros hasta 2022, de acuerdo con los cálculos de PwC. La pandemia también afecta a los contratos de compraventa de energía verde a largo plazo (PPA), cuya firma se ralentiza y acaban cerrándose un 10% más baratos que hace dos años.

La demanda de electricidad ha caído en España de un 10% a un 20% durante el confinamiento. Según las estimaciones de PwC, reveladas en un webinar organizado por APPA Renovables, el resto del presente 2020 se debería mantener de un 7% a un 9% por debajo de los niveles de 2019, por la severa reducción de la actividad industrial y comercial. El próximo año la situación será similar: podría subir de un 3% a un 4%, pero alcanzar los niveles anteriores al estallido de la pandemia podría tardar hasta tres ejercicios.

A esa caída del volumen de la demanda se suma el descenso y la volatilidad del precio de la energía en el mercado mayorista (lo que cobran todos los productores de electricidad), también conocido como pool, que está de un 15% a un 20% más bajo que el año pasado.

Precios bajos del gas

En ese descenso influye también el aumento de la producción renovable, que desplaza otras tecnologías más caras, como el gas -marca el precio del pool-, así como el hundimiento de la cotización del propio gas, tanto por su ligazón al petróleo en los contratos a largo plazo como a su abundancia en el mercado de GNL al contado.

A partir de esta situación, los mercados de futuros descartan que el precio del pool vaya a recuperarse este 2020 y le asignan niveles en el entorno de los 33 euros por MWh. Para los próximos dos años, al hilo de la recuperación, sí se espera un incremento hasta el entorno de los 42-44 euros por MWh.

Estos precios son mucho más bajos que los previstos por el Gobierno para decidir la retribución regulada de las renovables entre 2020 y 2022; el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) estimó unos precios de 50 a 55 euros por MWh, calculando con ello que las fuentes limpias, con relación a 2019, cobrarían unos 1.000 millones menos este 2020, unos 900 menos en 2021 y unos 771 menos en 2022. El grueso del recorte se lo asignaba a la cogeneración, que percibiría cerca de 450 millones menos.

La cogeneración ya avisó antes del estallido de la pandemia de que sus previsiones de merma de ingresos eran muy superiores a las del Miteco y rondaban los 800 millones este 2020; más recientemente ha calculado el descenso de sus ingresos en 1.300 millones durante los próximos tres años.

Y ahora PwC ha calculado el impacto en la eólica y la fotovoltaica. Según sus estimaciones, suponiendo una producción y una potencia instalada similares a las de 2019, las instalaciones que perciben una retribución regulada -las antiguas primas- verán reducidos sus ingresos entre 2020 y 2022 en unos 820 millones, de los que 680 millones les corresponden a la energía del viento y 142 millones a la del sol.

Añadiendo a este impacto el calculado por el Gobierno en su momento, la eólica reducirá sus ingresos regulados en más de 1.400 millones hasta 2022, mientras que la fotovoltaica lo hará en más de 350 millones.

De acuerdo con la normativa, buena parte de esos ingresos perdidos por el hundimiento del precio del pool deberían recuperarse en 2023 -se regularizan trienalmente-, pero como ya han alertado las empresas industriales con cogeneración, el impacto sobre el capital circulante será muy severo.

Ralentización de los PPA

El descenso del precio del pool y las previsiones de los futuros también está afectando a los PPA -siglas de Price Purchase Agreement en inglés-, que aseguran la rentabilidad de los proyectos con independencia del precio del mercado. Hasta ahora en España y Portugal se han firmado contratos por unos 6 GW de potencia, tanto por parte de empresas como BBVA, Nike o Amazon, como por comercializadoras independientes como Galp, Repsol, Audax o Statkraft.

Además, la incertidumbre con respecto a la demanda está causando que los compradores corporativos pospongan la firma de PPA, al igual que las comercializadoras independientes, porque necesitan repensar su estrategia de abastecimiento en este nuevo contexto de mercado.

Por consiguiente, se están reduciendo a la baja los precios de los PPA. Si en 2018 se cerraban contratos de suministro a 10 años en el entorno de los 40 euros por MWh, ahora el precio exigido se ha reducido hasta el entorno de los 38 euros por MWh para un parque eólico y de los 36 euros por MWh para un parque solar.

No obstante, PwC indica que las tecnologías verdes, sobre todo la solar, tiene recorrido a la baja y pueden conseguir ahorros razonables para los consumidores incluso a precios de 33 euros por MWh.

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