Economía

El BCE retrasa la subida de tipos hasta el primer semestre de 2020 mientras que se discute reanudar la compra de bonos

  • Varios miembros del BCE hablaron de reanudar el QE y de recortes de tipos
  • Las TLTRO ofrecerán hasta un 0,3% de remuneración para la banca
  • Draghi: "Los tipos negativos no tienen efectos colaterales sobre la banca"

El Banco Central Europeo (BCE) ha cambiado su hoja de ruta de forma contundente. El organismo monetario retrasa la primera subida de tipos hasta el primer semestre de 2020, en lugar de finales de 2019 como estaba previsto. A la vez, varios miembros del Consejo de Gobierno llevaron al debate la posibilidad de recortar tipos y reanudar el programa de compras de bonos (QE por sus siglas en inglés). Mario Draghi, presidente del BCE, ha querido dejar claro que cuando se habla de un recorte de tipos se refiere al de la facilidad de depósito que ya está en el -0,4%.

La desaceleración de la economía y la desaparición de la inflación presionan para que el banco central implemente una política monetaria todavía más expansiva mientras que el discurso oficial sigue hablando de subir tipos en los primeros seis meses de 2020. Pero la realidad es muy distinta. La Reserva Federal habla ya abiertamente de bajar tipos de interés, el Banco de Australia lo hizo el pasado martes, y hoy ha hecho lo propio el Banco de India.

El instituto monetario también ha comunicado los parámetros de las subastas de financiación a largo plazo para los bancos que podrían remunerar hasta con un 0,3% las entidades que canalicen más crédito a la economía real. Además, el BCE ha mantenido el tipo de interés principal de refinanciación en el 0%, mientras que el tipo aplicado a la facilidad de préstamo continuará en el 0,25% y el interés de la facilidad de depósito seguirá en el -0,40%.

Mario Draghi ha reconocido que "la Eurozona se encuentra muy lejos de la normalización monetaria". La inflación es baja y está lejos del objetivo (cercano al 2%), mientras que la desaceleración de la economía está siendo más prolongada de lo que se esperaba y más profunda.

"Las condiciones de financiación se han endurecido levemente: el precio de las acciones ha bajado y el euro se ha apreciado desde la última reunión del Consejo de Gobierno del BCE... las incertidumbres se están prolongando, las vulnerabilidades se mantienen en los mercados, pero seguimos estando listos en caso de un acontecimiento adverso", ha explicado el banquero italiano. Algunas medidas como la reinversión de los activos que van venciendo del programa de compra de bonos (QE) y las TLTRO están intentando mitigar las presiones a la baja sobre la inflación.

Llegan las TLTRO

En septiembre dan comienzo las nuevas subastas de liquidez a largo plazo (TLTRO-III por sus siglas en inglés). El Consejo de Gobierno ha decidido que el tipo de interés para cada operación sea del 0,10% (tipo principal de refinanciación más 10 puntos básicos), pero lo lógico es que los bancos acaben recibiendo dinero por estas inyecciones (el mundo al revés). Ese 0,10% sería el interés que se le cobraría a los bancos que no incrementen en su balance los préstamos a familias y empresas con esa liquidez, algo que en la práctica no suele ocurrir y que no ha ocurriendo en las anteriores rondas.

De modo que para las entidades que presten más a la economía real (familias y empresas), el tipo aplicado a las TLTRO III podría ser tan bajo como el tipo de interés de facilidad de depósito (-0,4) más 10 puntos básicos, lo que deja la remuneración posible para la banca en un 0,3%, una décima menos de lo que se ofreció en las TLTRO-II de 2016, que hasta el día de hoy han sido las más generosas para el sector. Así, la generosidad con la banca supera las expectativas del mercado (que eran de un 0,25%), pero no llega al nivel des las anteriores TLTRO.

Fue en marzo cuando el BCE anunció la nueva ronda de subastas de liquidez, que se realizarán cada tres meses entre septiembre de 2019 y marzo de 2021. Sin embargo, desde entonces no se había vuelto a ofrecer ningún dato sobre ellas.

Además de los datos aportados en el comunicado de hoy, lo que se sabía hasta el momento era que los bancos podrán obtener financiación por un importe de hasta el 30% de sus préstamos computables a 28 de febrero de 2019 a un tipo indexado al aplicado en las operaciones principales de financiación (tipo que está en el 0%) durante la vida de cada operación. A esto se ha anunciado que se le suman 10 puntos básicos.

No habrá sistema de tramos

En la rueda de prensa, Mario Draghi ha descartado que los tipos negativos estén teniendo efectos secundarios sobre la intermediación bancaria tal y como habían denunciado las entidades. De modo que el sistema de tramos que penalizaría en menor medida el exceso de liquidez que guardan los bancos en el BCE queda casi descartado, aunque Draghi ha intentado tranquilizar al sector asegurando que seguirán investigando su influencia.

El BCE considera que los tipos negativos benefician más a la economía y banca incrementando el crédito y reduciendo la tasa de mora, que el efecto negativo sobre el margen de intermediación (lo que reciben los bancos por pedir prestado y prestar) de la banca de la Eurozona.

Una desaceleración más larga

Además, el BCE ha revisado su panorama previsiones económica con un mensaje implícito un poco desconcertante. Para 2019 ha revisado al alza, en una décima, el crecimiento de la zona euro al 1,2%, pero ha revisado a la baja la expansión prevista para 2020 y 2021. El organismo espera que el próximo año crezca un 1,4% frente al 1,6% de la anterior previsión. Y en 2021, segirá creciendo un 1,4% respecto al 1,5%.

Asimismo, ha revisado a la baja el crecimiento de 2018 pasando de calcular un crecimiento del 1,9% al 1,8%. En otras palabras, ahora el BCE cree que la desaceleración a la que se enfrentaba la economía va a ser más profunda y duradera de lo que esperaba. En las previsiones de marzo, Draghi preveía un repunte de la economía para el segundo semestre de este año, algo que queda descartado.

En cuanto, a la previsiones de inflación estima que en 2019 cerrará al 1,2% frente al 1,3% dela anterior estimación y también ha recortado su previsión para 2020 al 1,4%.

El banquero ha explicado las peores perspectivas para los precios por la caída de la energía. "Es probable que la inflación general disminuya en los próximos meses, antes de volver a subir hacia el final del año", ha subrayado. Sin embargo, ha sido más optimista con la inflación subyacente, que no recoge los precios de la energía y alimentos perecederos. "Esperamos que la inflación subyacente aumente a medio plazo, respaldada por nuestras medidas de política monetaria, la expansión económica y un crecimiento salarial más sólido", ha dicho.

Draghi ha subrayado que las nuevas previsiones "responden a la extensión de la incertidumbre". El banquero lo ha achacado en parte al impacto de la guerra comercial, "los mercados ven en el proteccionismo una amenaza". Y ha añadido que las condiciones de financiación las condiciones de financiación se han vuelto ligeramente más duras debido a la caída de los precios y a la apreciación del euro.

El BCE intenta con estas medidas impulsar la inflación que lleva sin alcanzar el 2% desde 2008 en el caso de la subyacente. Esta semana, Eurostat dio a conocer que la tasa de inflación interanual de la zona euro se situó en el 1,2% en mayo, medio punto porcentual por debajo de la subida registrada el mes anterior, mientras que la tasa subyacente se situó en el 0,8%, también medio punto porcentual por debajo de los datos de abril.

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