Economía

El caos envuelve Londres y deja la extensión como única salida para evitar un Brexit sin acuerdo

  • Si May lleva a votar un acuerdo diferente, la UE rompería negociaciones
  • Diputados de su partido amenazan con apoyar una moción de censura
  • El Gobierno cambia su agenda varias veces en un día de caos
Theresa May abandona Downing Street para ir a un acto en la Abadía de Westminster. Foto: Reuters.

El Parlamento británico votará esta semana tres propuestas sobre el Brexit: el acuerdo de Theresa May, una salida sin acuerdo y una prórroga del plazo de salida, de unos tres meses. Todo indica que la prórroga sería la opción trunfadora de entre las tres, dado que sigue habiendo una mayoría aplastante contra el pacto. Sin embargo, con el Gobierno en medio de una crisis sin precedentes, no se descarta la posibilidad de que, finalmente, las votaciones se suspendan o May proponga otro tipo de debates. Y si eso ocurre, la opción de un Brexit caótico sería la más probable.

El subsecretario de Estado para el Brexit, Robin Walker, volvió a confirmar esta tarde el calendario de las tres votaciones para esta semana, tras días de dudas. Pero la clave del Brexit es que lo que haga el Reino Unido no bastaría por sí solo para detener la crisis, ya que la salida de la Unión es un proceso que culminará automáticamente el próximo día 29, salvo que las dos partes -el Reino Unido y la UE- acuerden lo contrario. Un mero rechazo a una salida sin acuerdo, como presumiblemente ocurra este miércoles, sería estrictamente simbólico: sin un acuerdo o una prórroga, el Reino Unido 'caería por el barranco' en apenas 18 días.

Así, hay cuatro vías por las que el Reino Unido acabaría despeñándose. Una es que, como dicen algunos de los miles de rumores que flotan por Westminster, la primera ministra retire de nuevo su acuerdo con Bruselas y lleve al pleno una versión modificada del pacto sin la salvaguarda para la frontera de Irlanda. En ese caso, según establece la propia ley británica, la votación no sería vinculante, no habría ningún acuerdo ratificado y, según indica Buzzfeed, la UE ya habría advertido a May de que lo consideraría una ruptura unilateral de las negociaciones. Así, en esa situación, el Reino Unido habría decidido salir sin acuerdo -lo que ocurriría el día 29- y limitarse a culpar a la UE de no aceptar sus demandas.

La segunda posibilidad es que el Parlamento vote a favor de una salida sin acuerdo, aunque esta posibilidad parece cada vez más improbable. Pero habría otra opción: que los diputados rechacen todas las opciones. Si votan que no al acuerdo, a salir sin acuerdo y a prorrogar el plazo de salida, estarían en la práctica aprobando la marcha caótica por inacción. Sin prórroga, el Reino Unido quedaría expulsado de la UE automáticamente el 29 de marzo, les guste o no.

La cuarta opción es, quizá, la más compleja, pero podría ocurrir: una censura y un Gobierno en funciones que sea incapaz de cambiar de rumbo antes del día clave. May tiene una mayoría de 8 votos. Si cinco diputados 'tories' cambian de bando, sería suficiente para tumbarla. Y el diputado 'tory' Nick Boles, defensor de una salida 'a la noruega', ya ha advertido de que si May no celebra las tres votaciones según lo previsto, lo consideraría "una traición a la confianza del Parlamento" que podría desembocar en una moción de censura.

En esas circunstancias, si May cayera esta semana, la falta de Gobierno impediría negociar ni aprobar ningún acuerdo ni prórroga, empujando al país por el barranco en menos de tres semanas. Además, si no se forma un Gobierno alternativo en 14 días, se convocarían elecciones, probablemente las más caóticas en la historia británica.

El caos reina en Westminster

Durante el día, los rumores de todo tipo inundaban los comentarios políticos en Westminster. Mientras varios diputados y periodistas hablaban de una posible dimisión inminente de May (si no inmediata, antes del verano) a cambio de que aprobaran su acuerdo, el propio Gobierno mostraba su nerviosismo con cambios de agenda.

En un primer momento, se esperaba que la primera ministra diera un comunicado. Poco después, May anunció que se iría a un acto con la familia real en la Abadía de Westminster por el día de la Commonwealth y que le sustituiría el ministro del Brexit, Stephen Barclay. A continuación, el propio Barclay cambió su declaración ante el Parlamento al martes a las 11.15 y envió al subsecretario de su ministerio, Robin Walker, a confirmar que las tres votaciones seguían en pie. El líder de la oposición, Jeremy Corbyn, bromeó con que a Walker "le había tocado la lotería entre el grupo de WhatsApp del Gobierno" para tener que ir a hablar a la Cámara.

Entre tanto, se esperaba que May viajara a Estrasburgo esta misma tarde para intentar una negociación de última hora con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aunque la opción seguía en el aire. Según relatan diversos medios, las negociaciones entre May y el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, habrían avanzado este fin de semana en otra declaración más garantizando de nuevo a los británicos que la UE negociaría con ellos un acuerdo comercial una vez completada su salida, pero "desde Londres" se habría ordenado dar marcha atrás.

El enfado también crece en la UE después de el fiscal general británico, Geoffrey Cox, que está dirigiendo la última negociación, planteara la posibilidad de impugnar y anular la salvaguarda irlandesa desde "el primer momento" tras firmar el acuerdo de salida, como aparece en un artículo firmado por él este fin de semana. Según Buzzfeed, Cox también habría sugerido hacer "una declaración unilateral" que fijara la intención británica de romper el acuerdo y dejar de aplicar la salvaguarda sin consultarle a la UE "pasados unos años".

Y en la Cámara de los Comunes, los diputados protestaban porque el Gobierno todavía no ha publicado qué acuerdo se votará en menos de 24 horas. Técnicamente, May tiene hasta las 22.30, hora local, para anunciar su contenido, aunque eso no daría tiempo a presentar enmiendas. El presidente de la Cámara, John Bercow, afirmó que podría retrasar la hora de votación si eso ocurriera, para dar tiempo a entregar "enmiendas escritas a mano, in extremis, si hicera falta". El Brexit, definitivamente, parece haber sobrecargado el sistema político británico.

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