Economía

La vía Noruega para el Brexit: ¿Qué es y cómo encajaría con el divorcio de la Unión Europea?

  • May rechaza el modelo porque implica renunciar al control migratorio
  • La solución salvaría el escollo que supone la frontera en Irlanda
La vía Noruega para el Brexit: ¿Qué es y cómo encajaría con el divorcio de la Unión Europea?

Tras meses de negociaciones y altibajos, el Brexit sigue sin tener un final cierto a apenas dos meses de la fecha límite. Con el Parlamento evitando apoyar el acuerdo conseguido por May, y la primera ministra superando una moción de confianza, las miradas pueden ponerse en otras alternativas. Un nuevo modelo de relaciones con el bloque comunitario, inspirado en Noruega, que forma parte del Área Económica de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés), como del Área Económica Europea.

En estos momentos no está claro qué puede suceder con el Brexit. Bruselas advierte que la actual situación alcanza su punto máximo para terminar en caos y con una ruptura abrupta, pero se abre paso un plan b de divorcio que consiga aunar suficiente capital en Reino Unido para que salga adelante y que sea admisible para la Unión Europea.

Noruega aparece como el faro para salir de un entuerto que cada vez se complica más y con los plazos cumpliéndose para llegar al temido Brexit sin acuerdo. Pero qué significa el modelo noruego, como Noruega Plus, y qué implicaciones tiene.

Básicamente, consistiría en que Reino Unido entraría a formar parte del EFTA y de la Área Económica Europea con lo que estaría garantizado el acceso al mercado europeo.

Noruega, Islandia, Liechtenstein y Suiza mantienen este tipo de relación con Bruselas

Para la Unión Europea no sería un elemento extraño, ni nada que necesitara laboriosas negociaciones. Además de Noruega, Islandia, Liechtenstein y Suiza mantienen este tipo de relación con Bruselas. Estos países comparten la unión aduanera y el mercado único, junto a la libre circulación de personas.

Las ventajas de esta solución es que se adaptan a las necesidades y prioridades de los dos bloques. Por un lado, implicaría la salida de Reino Unido de la Unión Europea, y, por otro, se evitaría un daño económico que no quiere ninguno de los bloques.

Reino Unido se uniría al Tratado de Libre Comercio del EFTA convirtiéndose en el socio número 4 que abre las puertas al mercado único.

El problema del modelo a la Noruega es que ha sido rechazado por May por activa o por pasiva

Su firma conlleva para Reino Unido que ya no estaría obligado a compartir las políticas que salen de Bruselas, uno de los caballos de batalla de los euroescépticos. Por ejemplo, romperían con la política pesquera de Bruselas, que para muchos Brexiters es uno de los mayores agravios continentales. Y también el país quedaría fuera de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE, que ha sido uno de los principales puntos de las negociaciones. Aunque Reino Unido, en la vía noruega, no tendría soberanía jurídica sobre los asuntos europeos. Deberían someterse a los arbitrajes y tribunales de la EFTA.

El problema del modelo a la Noruega es que ha sido rechazado por May por activa o por pasiva. Para la premier la aceptación de la libre circulación de personas es inaceptable a estas alturas de la película. Una de las principales fuerzas del Brexit fue limitar la inmigración y recuperar el control de las fronteras. La firma del EFTA implica cesión para que los flujos de personas se mantenga dentro del Acuerdo de Schengen. El punto de la inmigración divide a la sociedad británica y a los partidos políticos.

La solución que salva el problema de la frontera en Irlanda

La mayoría de laboristas apoyan que se mantenga la libre circulación de personas y buena parte de los jóvenes británicos claman por seguir teniendo la oportunidad laboral que ofrece la Unión Europea.

Con Noruega como ejemplo, casi por arte de magia desaparece el que ha sido el principal escollo de las negociaciones entre Londres y Brusela, la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. Si Reino Unido mantiene el acceso al mercado europeo se resuelve problema casi automáticamente, porque no habrá necesidades técnicas de controlar los movimientos de bienes y personas entre las dos irlandas. 

Un entendimiento que no ponga en peligro el acuerdo de paz de Viernes Santo y que sea asumible para los dos bloques serían casi cuestión de flecos sobre establecer aduanas. Noruega no forma parte de la unión aduanera con la Unión Europea, pero apenas hay barreras arancelarias y de transporte con el país nórdico.

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