Economía

Las dudas que deja la reducción de jornada a 37,5 horas: ¿cómo me afectará?, ¿qué pasará con mi sueldo?

Foto: Dreamstime

La cuenta atrás para la reducción del tope de la jornada legal se ha acelerado con la propuesta presentada por el Gobierno. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, cuenta con el respaldo de los sindicatos para sacarla adelante el próximo mes de julio y ya parece dar por descontado el rechazo de la patronal. Pero este calendario dispara la incertidumbre de trabajadores y empresas, que se verán sorprendidos por el cambio coincidiendo con sus vacaciones. Estas son las nueve dudas más frecuentes y lo que podemos responder por ahora, con la última versión de la reforma puesta sobre la mesa

¿A quién afectará la medida?

Según los datos de la EPA, la reforma afectará a 8 millones de personas que trabajan más de 37,5 horas a la semana, si bien el Ministerio de Trabajo eleva esta cifra a 12 millones, que incluyen el número de trabajadores no cubiertos por convenios colectivos que regulan una jornada superior a las 38,5 horas en 2024. Esto incluiría a los trabajadores a tiempo parcial, cuyas horas de trabajo se calcula como una fracción de la jornada laboral.

¿Cuántas horas trabajamos en España?

Aunque el máximo legal son 40 horas semanales como promedio, las horas efectivas medias son menos. En el primer trimestre del año se situaron en 37,7 horas semanales de media para las jornadas a tiempo completo y 19,5 para las jornadas a tiempo parcial. Ambas se sitúan muy por debajo de las 38,2 y las 21,2 horas, respectivamente, que se alcanzan de media en la Unión Europea. Sin embargo, esto también fluctúa por sector de actividad y depende del peso de las horas extra.

¿Cuántas horas trabajaremos y desde cuándo?

El borrador del Gobierno establece que en cuanto la norma entre en vigor, el tope legal de jornada será de 38 horas y media semanales de trabajo efectivo "de promedio anual en cómputo anual". La incertidumbre aquí es cuándo se producirá esto, aunque la previsión del Ejecutivo es que sea en julio. Solo unos meses después, a partir de 1 de enero de 2025, el tope legal se rebajará a las 37,5 horas semanales. Con ello se dará cumplimiento al acuerdo para constituir el Gobierno de coalición firmado a finales de 2023 por Pedro Sánchez y Yolanda Díaz.

¿Se mantendrá mi sueldo?

La clave de la reforma es que la reducción de jornada no conlleve una merma de sueldo. Esto provocará un importante repunte los costes laborales, aunque los trabajadores a tiempo completo no percibirán ningún cambio en su nómina. Caso distinto es el de los que trabajen a tiempo parcial o con jornada reducida. En su caso, podrán seguir trabajando las mismas horas que hasta ahora, con un incremento proporcional de sueldo, ya que la referencia para sus sueldos baja de 40 a 37,5 horas.

Además, precisa que aquellos trabajadores con contratos a tiempo parcial pero que superen las 37,5 horas se convertirán automáticamente en indefinidos a tiempo completo.

¿De dónde sale la medida?

El recorte de jornada surge del acuerdo de coalición firmado en noviembre de 2023 por el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y busca dar respuesta a las reivindicaciones de sindicatos y formaciones políticas como Más País. Aunque no deja de ser una decisión política, cerrada antes de llegar a la mesa del diálogo social. De hecho, aunque CEOE, Cepyme, UGT y CCOO llevaban meses negociando para ajustar la medida, el Ejecutivo ha acabado presentado una propuesta de máximos que reproduce lo firmado entre PSOE y Sumar.

¿Cómo me afectará en el futuro?

El escenario es impredecible a nivel de cada trabajador por la heterogeneidad del tejido productivo español, que se traslada a la distribución de las jornadas. El texto propuesto por el Gobierno se compromete a "seguir avanzando en la reducción de la duración máxima de la jornada legal ordinaria de trabajo" teniendo en cuenta las características de los distintos sectores de actividad, la evolución de la productividad y las circunstancias económicas. Pero ya no habla de umbrales.

Por otro lado, cuestiones que incluye la norma refuerzo del control del registro de jornada sí afectará al día a día en las empresas, mucho más expuestas a sanciones y que deberán ser mucho más exigentes con los tiempos.

¿Cómo se adaptarán las empresas?

El consenso de los economistas es que un recorte del máximo legal de la jornada sin introducir medidas que compensen el incremento de costes laborales (como una rebaja de las cotizaciones) aboca a las empresas a buscar otras vías para mitigar el impacto en sus márgenes, principalmente a través de un aumento de los precios y un ajuste en el empleo. Este puede producirse reduciendo la contratación, con recortes de plantilla o mediante medidas de "flexibilidad interna", como reducciones de jornada. Esto varía según el tamaño de las empresas y a capacidad de alcanzar acuerdos con sus plantillas

¿Cuál es la situación en otros países?

El Gobierno y los sindicatos defienden la reducción de jornada como una tendencia 'natural' en el conjunto de la economía europea y en el resto del mundo. Es cierto que la jornada real se está reduciendo y España no es una excepción, aunque la duración de la jornada media efectiva, con 37,7 horas a jornada completa y 19,5 a tiempo parcial, sigue debajo de la media de la zona euro. Pero el tope legal en la mayoría de la UE sigue siendo 40 horas semanales, con ajustes por sectores en el marco de los acuerdos en convenios colectivos.

La principal excepción es Francia, que aprobó hace 20 años una reducción de la jornada de 39 a 35 horas, aunque con bastante más flexibilidad de la que propone el Gobierno español. De hecho, en el arranque de 2024 su jornada media a tiempo completo es de 37,7 horas, lo misma que España.

¿Puede darse marcha atrás?

Si la norma supera el trámite parlamentario, y aunque no cuente con el respaldo de la CEOE y Cepyme, no es previsible que un cambio de Gobierno lleve a su derogación, como demanda la patronal. Si nos guiamos por el precedente de Francia, lo más previsible es que las normas se flexibilicen en cuestiones como las horas extra y se incluyan incentivos fiscales o en las cotizaciones. Es lo que demandan los expertos, que no cuestionan la reducción de jornada en sí, sino que su diseño no tenga en cuenta la realidad económica de España y el momento que atraviesa tras la pandemia

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