Economía

Los flujos globales de mercancías y datos se estancaron en 2023 por la geopolítica y las guerras

Barco atravesando el Canal de Suez./ Foto: iStock.

En los últimos años se ha repetido el mantra de que el comercio mundial se está fragmentando y que la globalización está derivando en bloques comerciales herméticos. Lo cierto es que la pandemia, los recientes conflictos en Ucrania y Gaza, así como la geopolítica, sobre todo el alejamiento de Estados Unidos y China, han hecho que la conectividad global se estanque en 2023, tras haber alcanzado un nivel récord en 2022, pero todavía no se puede hablar de una división mundial en regiones estanco.

Esto es lo que se desprende del Informe de Conectividad Global 2024 elaborado por DHL en colaboración con la New York University's Stern School of Business. El documento concluye que el nivel absoluto de globalización del mundo "sigue estando limitado". En concreto, cifran el nivel de conectividad global en torno al 25% ya que "los flujos internos superan con creces los flujos internacionales".

Las conmociones mundiales de la última década son, precisamente, lo que han provocado que la conexión global se haya estancado durante el año pasado. Entre esas causas enumeran: la pandemia de la Covid-19, la guerra de Ucrania y Gaza, el conflicto comercial de Estados Unidos y China y la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

A pesar de todo, los datos del informe refutan que el crecimiento de los flujos mundiales se haya invertido. "El crecimiento del comercio desempeñó un papel crucial en el impulso de la conectividad mundial; la proporción de la producción mundial comercializada internacionalmente volvió a alcanzar un nivel récord en 2022 y, tras una ralentización en 2023, se prevé que el crecimiento del comercio se acelere en 2024", apuntan.

Gran parte de ese "estancamiento" del año pasado lo achacan, en parte, a una menor colaboración en investigación entre Estados Unidos y China. En el campo empresarial, resaltan que la globalización "va en aumento, con empresas que amplían su presencia internacional y obtienen más ventas en el extranjero". En el campo del comercio reiteran que "solo Norteamérica muestra una clara tendencia hacia el nearshoring".

Lo que está claro es que las tensiones entre el gigante asiático y EE UU está generando temores de una nueva 'guerra fría' comercial. De hecho, según la Organización Mundial del Comercio, este fenómeno puede reducir hasta un 5% el PIB global.

Desde el organismo internacional destacaron que los intercambios entre ambos países siguen batiendo récords en términos absolutos: 690.000 millones de dólares en 2022, pero que "están cambiando" en la forma. En concreto, EE UU ha dejado de comerciar con China en sectores clave, como son el farmacéutico, el equipamiento para energías alternativas, semiconductores o las telecomunicaciones.

En el documento que saca DHL confirman que la participación de las importaciones estadounidenses procedentes de china cayeron del 21% en 2018 hasta el 14% en 2023. Al mismo tiempo, también apuntan al "desacople" de Rusia con Europa. En concreto, las importaciones desde Rusia hacia los Veintisiete marcaron un nivel de participación del 39% del comercio comunitario a registrar un tímido 17%.

El informe dice que las proporciones de los flujos entre China y EE UU disminuyeron en aproximadamente una cuarta parte desde 2016. "Sin embargo, ambos países siguen estando significativamente conectados, demostrando flujos más grandes que casi cualquier otro par de países", recalcan.

¿Hay una tendencia a la regionalización?

En un principio, los expertos de DHL y la New York University's Stern School of Business aseguran que es "demasiado pronto" para asegurar que hay una regionalización. En concreto se refieren a las distancias recorridas por los flujos comerciales de productos básicos. La tendencia es ascendente en la última década "aunque se puede apreciar una pequeña disminución en la distancia recorrida por el comercio en 2023", dicen.

Sin embargo, dicen, que es importante "no exagerar esta evolución", ya que los flujos comerciales en 2023 recorrieron las segundas distancias más largas registradas y, por tanto, "es demasiado pronto para interpretar los resultados del año pasado como una prueba clara de que se está produciendo un cambio significativo hacia patrones comerciales más regionalizados".

Argumentan que la mayor parte de los flujos internacionales "se están produciendo a distancias estables o incluso más largas y una proporción cada vez menor se produce dentro de las principales regiones geográficas, por tanto, las predicciones de un cambio de la globalización a la regionalización no se han producido".

Además reiteran que la razón principal por la que los flujos de mercancías internacionales se hicieron a distancias todavía mayores en las últimas décadas es debido "al crecimiento de las economías emergentes, que han ampliado las oportunidades de intercambio entre regiones geográficas".

El CEO de DHL Express, John Pearson, aseguró que los datos presentes en este documento "disipan inequívocamente la noción de que la globalización está invirtiendo su curso".

Por su parte, Steven Altman, Senior Research Scholar y director de la DHL Initiative on Globalization en la NYU Stern's Center for the Future of Management, dijo al respecto que la desglobalización "sigue siendo solo un riesgo". El experto reitera que es lógico que las amenazas geopolíticas y los cambios en las políticas públicas "han llevado a muchos a predecir una fractura de la economía mundial a lo largo de líneas geográficas o geopolíticas, o incluso un retroceso de los negocios internacionales a los nacionales", pero los datos de los que se desprende el informe confirman que "los flujos internacionales están creciendo y que muy pocos países están rompiendo lazos con sus homólogos tradicionales".

Altman advirtió que es importante "reconocer la resistencia" de los flujos globales porque "un flujo sesgado podría hacer de la desglobalización una profecía autocumplida".

Singapur, Países Bajos e Irlanda, los más globalizados

Singapur logra el primer puesto del ranking este año. Países Bajos e Irlanda ocupan el segundo y tercer puesto, respectivamente. 143 países se volvieron más conectados a nivel global, mientras que solo 38 vieron disminuir sus niveles de conectividad. Otros datos del informe muestran que Europa es la región del mundo más conectada globalmente, seguida de Norteamérica, Oriente Medio y Norte de África.

En el caso de España, el Informe DHL de Conectividad Global de este año la sitúa en el puesto 31 de 181 economías, según datos de 2022. Su clasificación ha subido 4 puestos desde 2017. La puntuación global de España, que mide su nivel absoluto de conectividad, aumentó 2,1 puntos en los últimos cinco años (en una escala de 0 a 100).

En cuanto a ampliación de las relaciones internacionales, la conectividad global de España ha seguido una tendencia al alza desde 2009. Descendió durante la pandemia por Covid-19, pero se recuperó rápidamente hasta situarse muy por encima del nivel prepandémico. El gran aumento de la conectividad de España en 2022 fue impulsado por el comercio, la inversión extranjera directa (IED) y la recuperación del turismo tras la epidemia de Covid. En 2022, por primera vez, el nivel de conectividad global de España fue ligeramente superior al nivel previsto en función de sus características estructurales, como el PIB per cápita, la población y la proximidad a los mercados internacionales.

Relocalización

Lo que está claro es que las relaciones comerciales en el mundo están cambiando. El aumento del proteccionismo de las grandes potencias (China y EEUU) en materia tecnológica e industrial, así como la búsqueda de una menor dependencia de Asia en cuanto a materias de primera necesidad tras la pandemia de la Covid-19 marcan el patrón de ese cambio. Europa está invirtiendo una gran cantidad de dinero, a través de los fondos Next Generation, para avanzar en la que denominan la "autonomía estratégica" del Viejo Continente.

Al mismo tiempo, se está viendo como las empresas tienden cada vez más al nearshoring o relocalización de la industria. España se está a punto de convertirse en el principal inversor extranjero de Marruecos y el país vecino está creando las condiciones jurídicas más favorables para que las empresas españolas, y europeas, instalen sus fábricas entre sus áreas industriales.

El presidente español del Consejo Económico Marruecos-España (CEMAES), Clemente González Soler, explicó que actualmente "el mundo comienza a ser más local y menos global". La pandemia del Covid y las tensiones geopolíticas contiguas (guerra de Ucrania, tensiones entre EEUU y China y la escalada de la violencia en Oriente Próximo, sobre todo en el Mar Rojo) están provocando que las cadenas de suministro "se estén acortando para acercar las plantas de producción" y por eso, explica el empresario, "asistiremos, previamente, a un desplazamiento de la industria europea desde el centro del continente hacia los antiguos países del Este y el Norte de África".

Por otro lado, el canciller Alemán, OIaf Scholz, está estos días manteniendo reuniones de lato nivel con sus homólogos de Tailandia, Malasia y Filipinas. Según fuentes del Gobierno germano, esto se traduce como "un esfuerzo coordinado de reducir las dependencias unilaterales de China y mejorar la resiliencia económica de Alemania frente a Pekín a través de las cadenas de suministro, con materias primas más diversas". Todo esto se engloba dentro de la "nueva estrategia china" que está llevando a cabo el gabinete económico del Canciller.

Aunque recientemente se dio a conocer que China, tras las 'dos sesiones', está ampliando los esfuerzos por atraer inversión extranjera a su país y está alineando sus reglas económicas con los estándares internacionales "expandiendo gradualmente la apertura institucional". Esto va a determinar la postura de Pekín en las cadenas globales de valor. Por no hablar que también se han comprometido a facilitar el flujo de datos transfronterizos.

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