Economía

Las tasas de inflación de las principales economías retornarán al 3% en 2024

  • Los países desarrollados afrontan un ejercicio clave para estabilizar el IPC cerca del objetivo
  • Los expertos indican que el paso más complejo es mantener el IPC entre el 2% y el 4%
  • En China no se prevé que el IPC subyacente sea mayor del 2,1% a finales de 2024
Los países desarrollados afrontan un año clave para estabilizar el IPC en niveles óptimos

Tras vivir unos años en los que la inflación ha vuelto a ser el foco de los bancos centrales, las empresas y trabajadores, las previsiones para el próximo curso avanzan el ocaso de la crisis de precios. El IPC ha alcanzado cotas inéditas en las economías desarrolladas, avivado además por las tensiones geopolíticas y los sobresaltos bélicos que para nada estaban entre los escenarios de los principales países. El próximo año habrá buenas noticias que, no obstante, deben confirmarse. De cara a 2024, el consenso de analistas que elabora Bloomberg apunta a un retorno de las tasas de inflación al 3,1%, cada vez más cerca del preciado objetivo del 2% en las economías desarrolladas. Será un año clave para estabilizar las tasas de inflación cerca del citado objetivo, que será el paso final.

Las ocho grandes economías –Alemania, Brasil, China, Estados Unidos, Francia, India, Italia, Reino Unido– dentro del grupo de las 20 mayores del planeta, incluyendo a España en el cálculo, tendrán una inflación del 3% en el próximo curso tras la labor de los bancos centrales y como consecuencia del inevitable enfriamiento de las economías. La pausa de la escalada de los tipos de interés en Europa y Estados Unidos es un hecho, pero ahora se mantendrán elevados poniendo a prueba a la economía.

La próxima semana hay una nueva reunión del Banco Central Europeo (BCE), donde hay una previsible revisión de las perspectivas de los principales indicadores macroeconómicos. "Dado que el BCE no sólo se centra en la evolución reciente, sino que tiene que mirar hacia el futuro, una nueva actualización de las proyecciones de los expertos del BCE será otra prueba importante en el debate de la próxima semana", avanzan los expertos de ING Economics. "En septiembre, estas proyecciones situaban el crecimiento potencial de la economía de la zona euro en torno al 0,4% intertrimestral a principios del próximo año y la inflación en una media del 2,9% interanual en el último trimestre de 2023 y del 3% interanual en 2024. Habida cuenta de los últimos acontecimientos y de que aún no se ha desplegado todo el impacto del endurecimiento de la política monetaria, esperamos una revisión a la baja tanto de las previsiones de crecimiento del PIB como de las de inflación", destacan. "Ni que decir tiene que cuanto más bajas sean las previsiones de crecimiento e inflación del BCE para 2024 y 2025, mayor será la probabilidad de recortes de tipos", apuntan desde el servicio de estudios económicos de la banca neerlandesa.

IPC de las principales economías

Ahora hay un cambio de paradigma que dividirá la desinflación en dos etapas. La bajada de la inflación de 2023 se debió principalmente a los efectos de base de la política energética –la reversión de la media que provoca la comparativa estadística en su tasa interanual– y también por las decisiones fiscales a nivel comunitario. "En cambio, es probable que la desinflación de 2024 sea el resultado del endurecimiento del BCE en los dos últimos años", apuntan desde ING Economics.

En Europa se espera un crecimiento muy contenido del PIB, que avanzará 0,5 puntos (una décima más que el cierre previsto para 2023) como efecto de la política monetaria. En el trienio de 2023 a 2025 se espera que la ralentización promedio sea de dos puntos bajo este supuesto. El efecto que busca la institución que lidera Lagarde sería, por tanto, más evidente durante los dos próximos ejercicios (2024 y 2025). En el caso español, el enfriamiento de los precios conllevará también una pérdida de un punto en la actividad del PIB.

Los vigilantes del BCE acecharán aun a los precios y 2024 se prevé como el último capítulo en esta crisis de inflación. Si no hay sobresaltos, será un ejercicio clave para estabilizar la tasa de inflación comunitaria en la banda del 2-4%. La idea de fondo era que reducir la inflación hasta el rango más amplio del 2% al 4% es relativamente más fácil que volver a situarla en el 2%.

Por esta razón los responsables políticos han insistido en la necesidad de mantener los tipos "más altos durante más tiempo".

"Es muy probable que el BCE repita este mensaje, pero estaremos atentos a cualquier indicio de cómo se desarrollará este último tramo. ¿Se considera que la recta final es la caída al 2,0% o podría ser del 2% al 3% o "en torno al 2%"? Un elemento importante de la recta final serán los acuerdos salariales. Para que el BCE adopte una postura más moderada, el crecimiento salarial debe estabilizarse. Habrá que esperar hasta la primavera para que el Banco obtenga más certezas al respecto", según avanzan desde ING.

El contraste de Asia

Entre Asia y Europa se prevén grandes contrastes en lo que se refiere a la evolución de la inflación. Por un lado, todos los ojos están puestos en Turquía. La entrada del país en la senda de la ortodoxia económica ha sorprendido mucho a los mercados. El Instituto de Estadística turco (Turkstat) comunicó a finales de noviembre que el PIB creció un 5,9% interanual este verano. La administración del presidente Erdogan, con Mehmet Simsek en Economía y Hafize Gaye Erkan en el Banco Central, subió los tipos del 8,5% al 40%. "Es sorprendente que con esa subida tan agresiva no hayan entrado en recesión", aseguró a elEconomista.es la investigadora sénior del Real Instituto Elcano y consejera independiente del Banco de España, Judith Arnal. El mercado vaticina otra subida de tipos antes de que acabe el año y los sitúe en torno al 42,5%.

El Banco Central de Turquía prevé que el aumento del coste de vida tocará techo en mayo con un 75% y cerrará el ejercicio de 2024 con un 36%. Aún así, los expertos del grupo independiente Enagrup calculan que el país cerrará el año con una inflación superior al 100%.
Avanzando más por el continente aparece India. Una economía emergente. Las últimas predicciones del FMI prevén que el IPC avance un 5,5% este año y que se relaje en 2024 para cerrar en el 4,6%. Por el momento, el Banco Central mantiene los tipos de interés en el 6,5%.

Finalizando el recorrido por la región no hay que olvidar a China. El gigante asiático está pasando por dificultades sobre todo en cuanto al crecimiento económico lastrado por la crisis inmobiliaria. El reciente programa de Pekín de emitir deuda soberana va a contribuir a la recuperación de la economía.

La primera subdirectora gerente del FMI, Gita Gopinath, aseguró que una reorientación del gasto fiscal hacia los hogares y una relajación adicional a través de los tipos de interés "respaldarían el crecimiento y la inversión". En ese sentido, el aumento de los tipos de interés en EEUU mantendrá una fuente de presión fundamental sobre el yuan, dijo la directiva. "La flexibilización del yuan y el recorte de los tipos de interés ayudarían a que la débil inflación china recupere el ritmo previsto", aseguró.

En líneas generales, el FMI no augura "una tendencia general de deflación" en China. Por tanto, no prevé que la inflación subyacente aumente hasta el 2,1% a finales de 2024, desde el 0,8% actual.

Qué pasa en EEUU...

En Estados Unidos se percibe un alivio para los consumidores en las proyecciones de precios, según señala ING, indicando que "la inflación está mostrando señales alentadoras de moderación", apuntando hacia una meta del 2% para mediados de año. Sin embargo, es crucial mantener los precios actuales de la gasolina.
"La inflación de los bienes se aproxima a cero, lo que sugiere una resolución de los problemas en la cadena de suministro. No obstante, la Reserva Federal ha estado enfocada en mediciones básicas de inflación en el sector de servicios, excluyendo los costos de alimentos, energía y vivienda", dicen desde el servicio económico de ING.

Este área también está respondiendo positivamente a una política monetaria más rigurosa, evidenciando un crecimiento decente en productividad y un freno en el aumento de salarios, lo que contribuye a controlar las presiones inflacionarias.

En este escenario, los analistas de la firma consideran que "la vivienda sigue siendo el principal desafío", pero la Reserva Federal tiene una estrategia clara, aunque suele rezagarse entre 10 y 14 meses respecto a los cambios en los precios de alquiler observados.

El pronóstico de la entidad de una inflación sostenidamente descendente hasta el 2% lleva a contemplar recortes en las tasas de interés para el próximo año, potencialmente iniciando en mayo.

Por su parte, Michael Gapen, el director económico del Bank of America para Estados Unidos, se prevé que la Fed comience a reducir las tasas en junio, llevando a cabo recortes de un cuarto de punto por trimestre hasta el final del año. Esto estará sujeto a la posible disminución o aumento de la "incertidumbre política" debido a las elecciones presidenciales de noviembre.

ING contempla tres escenarios diferentes para lo que podría depararle a Estados Unidos en 2024. El modelo principal prevé "una recesión de magnitud moderada, un marcado descenso en la inflación y recortes en las tasas de la Reserva Federal a partir de la primavera". Sin embargo, también considera la posibilidad de que la Fed "actúe con cautela para asegurar una disminución de la inflación hasta el 2%".

En su escenario más optimista, se vislumbra que la Fed adopte una postura más relajada con respecto a la inflación y regrese rápidamente a fijar tipos de interés más neutrales. En el peor de los escenarios proyectados, la Fed se aferra a la narrativa de "mantener tipos más altos durante más tiempo", debido a una inflación que demuestra ser más "persistente" de lo anticipado.

Argentina lastra a Latinoamérica

La inflación en Argentina es un problema estructural de muy difícil corrección. Todas las previsiones apuntan a que el país cerrará 2024 con una inflación del 157%. El domingo, Javier Milei tomará posesión como presidente del país y el FMI prevé que siga subiendo la inflación y proyecta que persistirá durante 2024 por "la eliminación gradual de muchos controles cambiarios". Por el momento, Milei habla de un ajuste fiscal y ya postergó la dolarización de la economía para el largo plazo. En el resto de la región, Chile y Brasil ya han comenzado a bajar los tipos y se espera que también lo haga próximamente México.

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